Entre quienes se atreven a hablar

Genesis Carmona

Genesis Carmona

“Ya no es posible callar”

Con estas palabras comenzaba el documento el controversial filósofo marxista Roger Garaudy, que contenía el que sería su último discurso en el Partido Comunista Francés, corría el año 1970. Desde el podio, “con tristeza pero sin amargura…” hablo sobre lo que había sido su militancia en esa suerte de cárceles del pensamiento en que se convirtieron los partidos comunistas dependientes de la Unión Soviética en la época de la guerra fría.

Pues bien hoy, con tristeza pero sin amargura, vengo a dar cuenta en estas líneas de un hecho análogo e igualmente triste y asi digo entonces con Garaudy “Ya no es posible callar..”.

Paso a relatarles: La semana pasada se cumplió un año del asesinato de Génesis Carmona en una marcha pacífica y tranquila en la Avenida Cedeño de Valencia. Allí estaba yo aquel día junto con mi hija Eugenia, a pocos metros de donde esa bella niña cayó mortalmente herida. Todo ocurrió segundos después de haber visto aparecer a la banda de motorizados que llego disparando. Cuando subían desde el Parque de Los Enanitos, un oficial de la Guardia Nacional que me reconoció, me dijo (aun lo recuerdo claramente) “Alcalde ayúdeme a llevar a la marcha hacia arriba de la avenida, esa gente que viene es peligrosa…”

Todos sabemos lo que ocurrió. Los videos que están colgados en las redes sociales y los testimonios de miles como nosotros, muestran los motorizados disparando hacia los manifestantes inermes, también muestran como entraban en el CORE 2 y salían luego a cumplir su fulminante misión. Se escuchan claramente las voces arengando dentro de la instalación militar para que vinieran a acabar con esta “conspiración” de jóvenes como Génesis y Eugenia que se manifestaban por una Venezuela distinta.

Hasta aquí pareciera un relato calcado de las imágenes de represión brutal e impune que tiene lugar en nuestro país desde hace años. No obstante, no es de esa reseña de lo que trata esta nota de hoy. De lo que tristemente trata mi nota de hoy es del silencio más absoluto que esta casa editora ha hecho del aniversario de esa terrible hora.

Un grupo de jóvenes se reunió para orar por la paz y por Génesis, su madre declaro ante una periodista del diario y al día siguiente, no pasó nada, el más cruel de los silencios, la más reprochable de las conductas de un medio de comunicación cuya primera página aquel día dio la vuelta al mundo en una hazaña periodística que no se repetía desde aquella foto del padre Padilla ayudando a bien morir a un soldado en el Poteñazo.

Los periódicos son una empresa, un negocio ciertamente. Un demócrata tiene que hacer votos para que en la Venezuela de hoy, un periódico pueda sortear las amenazas del régimen. Debe hacerlo con inteligencia y caminando en el filo de la navaja, pero un periódico no es cualquier negocio, no es una chicharronera. Un periódico es un servicio público y debe informar con objetividad y, por supuesto, con equilibrio, mucho más si se trata de un hecho controversial como el que narramos. En este caso, es admisible y plausible que trate de buscar todas las versiones. Pero callar, callar no es de un periódico.

Así como aplaudimos la presencia plural de columnistas en el diario, debo deplorar como demócrata, como carabobeño y como columnista que se haya doblado la línea editorial, no hacia el equilibrio, sino hacia el silencio interesado.

Desde la “redacción profunda” llegan informes de presiones y exigencia de censura. Ojala esto sea una pesadilla pasajera, rogamos porque así sea.

GERALDINE MORENO

GERALDINE MORENO

y quienes prefieren callar 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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