Ucrania: A las puertas de la III Guerra Mundial

ejercito ruso

Los enfrentamientos en Ucrania han creado importantes divisiones entre algunos socios de la OTAN

Los enfrentamientos en Ucrania han creado importantes divisiones entre los socios de europeos de la OTAN. De un lado Francia y Alemania se oponen a la entrega de ayuda militar al gobierno ucraniano y buscan un acuerdo negociado, con Hollande y Merkel viajando entre Moscú y Kiev para articular una propuesta aceptable a las partes. Del otro, los países de la antigua órbita soviética solicitando dureza y que se arme al gobierno de Kiev, postura respaldada por el Sec. General de la OTAN. Entre tanto, Washington sopesa si entrega armas al ejército ucraniano enfrentado a los rebeldes pro rusos. Mientras la prensa occidental y parte importante de su liderazgo demoniza a Putin, algunas de las voces más experimentadas en la materia advierten acerca de la ligereza con la que las capitales occidentales han subestimado los legítimos intereses geoestratégicos de Moscú. Entre estos últimos se encuentran H. Kissinger y los ex primeros ministros alemanes Helmut Kohl y Helmut Schmidt, así como el catedrático de la U. de Chicago John Mearsheimer, máximo exponente de la escuela realista en relaciones internacionales y Stephen Cohen de las universidades de Princeton y New York, mayor especialista estadounidense en Rusia.

 

soldado ucraniaImportancia estratégica

Según Kissinger: “Ucrania fue parte de Rusia durante largo tiempo. Europa y EEUU no entendieron el impacto de sus acciones, comenzando por las negociaciones entre Ucrania y la Unión Europea y culminando con las demostraciones en Kiev… Ucrania siempre ha tenido un significado muy especial para Rusia y fue un error no haberlo comprendido” (Spiegel Online, Nov. 13, 2014). Mearsheimer apunta en el mismo sentido: “Las acciones de Putin deberían ser fáciles de comprender. Ucrania, una inmensa extensión de tierra plana que fue atravesada por la Francia napoleónica, la Alemania imperial y la Alemania nazi para atacar a Rusia, sirve como un Estado tapón de inmensa importa estratégica para Rusia. Ningún líder ruso toleraría que una alianza militar que hasta fecha reciente fue la enemiga mortal de Moscú, se posicionara dentro de Ucrania. Ninguno permanecería de brazos cruzados mientras Occidente ayuda a instalar a un gobierno que esté determinado a integrar a Ucrania a Occidente. A Washington podrá no gustarle la posición de Moscú, pero debería entender la lógica que la respalda” (“Why the Ucraine Crisis is the West’s Fault: The Liberal Delusions that Provoked Putin”, Foreign Affairs, Sept/Oct, 2014).

Por otro lado, los gobiernos y la prensa occidentales que ahora demonizan a Moscú y a los rebeldes pro rusos, no sólo aceptaron la manera no constitucional en que fue derrocado el gobierno de Yanukovich, aliado a Rusia, sino que guardaron silencio frente a la represión del gobierno de Kiev a las regiones ucranianas de etnia rusa. De acuerdo a Cohen: “Considerando las profundas divisiones históricas entre las regiones Este y Oeste de Ucrania -étnicas, lingüísticas, religiosas, culturales, económicas y políticas- la rebelión en el Sudeste, centrada en la región industrial de Donbass, no resultaba sorprendente. Como tampoco lo fueron las protestas que allí se produjeron contra la manera inconstitucional -se trató de un golpe de Estado- en que el nuevo gobierno asumió el poder, así como contra la súbita pérdida de representación política de su región en la capital. Pero al declarar una operación ‘antiterrorista’ contra quienes protestaban, Kiev señaló su intención de ‘destruirlos’ y no de negociar con ellos… Desde mayo Kiev ha llevado a cabo ataques sucesivos de artillería contra ciudades, impactando áreas residenciales”. (“The silence of the American hawks about Kiev’s atrocities”, The Nation, June 30, 2014).

UCRANIALas apuestas se elevan

Las contundentes acciones de Moscú en respuesta a lo que percibía como un estrechamiento del cerco geopolítico occidental, y a la manera en que fue tratada la etnia rusa en Ucrania, generaron a su vez la imposición de sucesivas sanciones por parte de Estados Unidos y sus socios europeos. De lado y lado las apuestas se han ido elevando dando lugar a lo que los expertos denominan como una guerra de 1a. Generación en Ucrania. El resultado de todo ello es la posibilidad de que de una corta Guerra Fría se escale con rapidez a una guerra nuclear entre Rusia y Occidente. Así lo cree Cohen en virtud de consideraciones como las siguientes. Primero, esta nueva Guerra Fría no se centra en Berlín como la anterior, sino en la frontera con Rusia. Segundo: a diferencia de la anterior Guerra Fría, en ésta la OTAN dispone de apabullante superioridad en armamento convencional, lo que podría llevar a Rusia a recurrir a armas atómicas tácticas donde es ella quien dispone de superioridad (“Patriotic heresy vs. the new Cold War”, The Nation, August 27, 2014).

Ojalá prevalezca la prudencia.

 

 

 
Alfredo Toro HardyAlfredo Toro Hardy

Artículos relacionados

Top