CLASIFICADOS EN TIEMPO DE GUERRA ECONÓMICA

filas-para-comprar-alimentos-en-VenezuelaLa economía venezolana compite con la de Grecia en términos de cuál de las dos está más estancada y necesitada de auxilio financiero. Los griegos dependen de Europa y de su historia, pero trabajo lo que se dice trabajo no hay. Ya ni turismo llega. Venezuela anda por el mismo camino. Trabajo no hay y tampoco ganas de trabajar. Al menos en trabajo formal. Eso es antiguo, fuera de moda.

En tiempo de revolución y de la última guerra con el imperio, la llamada guerra económica, han aparecido una serie de variantes en las qué ocupar el tiempo y ganarse unos reales. Algo es seguro: el creciente número de desempleados que se dedican a la buhonería u otras opciones que ofrece la revolución no volverán más nunca a cumplir un horario y menos a atender los requerimientos de un jefe. En eso la revolución triunfó, como en otras cosas, pero en este sector arropó: ya nadie quiere trabajar.

El tigre, la bequita, la ayudita, el atraco, el delito, el secuestro, la trampa, la reventa, el bachaqueo, los juegos, la venta de aguardiente y drogas. Hay demasiadas oportunidades en el mercado para pensar en estudiar y darle poco a poco a punta de trabajo. Eso no está en el radar del nuevo hombre revolucionario. Hasta el mercadeo y la publicidad cambiaron. Los avisos clasificados por estos tiempos de sangrienta guerra económica pudieran ser así:

Se solicitan bachaqueros con experiencia en el área de Harina Pan, jabón, shampoo, café. Ofrecemos hasta el 200% del costo inicial del producto. Los aspirantes a los cargos deben tener sus propios morrales. No es necesario presentar documentación. Favor abstenerse intermediarios. 

clasificadosOfrezco bebés entre tres y ocho meses en alquiler para que sean usados como instrumento de adelanto en la cola. El precio es a convenir, pero dependerá el tipo de producto que estén vendiendo al final de la cola. Los bebés llorones y escandalosos tendrán un recargo de 30%. Si necesitan morochos deben reservar con antelación.

Cambio tres gatos cazadores de ratones, aseados, de buenas costumbres y tranquilos por un bulto de papel tualé y dos kilos de leche en polvo. Los gatos tienen experiencia en casas de Choroní y Playa Grande.

Permuto parche poroso y tres potes de crema para la piel por cuatro desodorantes de cualquier marca, pero que no sean de bolita. También ofrezco a buen precio dos pollos gordos sin hormonas peligrosas para virilidades en situación de pobreza extrema.

Entrego apartamento con todo y familia por no poder atender. Está completo. Hasta un loro está en el balcón. Aclaramos que no hay ni luz ni agua, pero eso ocurre en todas partes. Me llevo mis sandalias con maraquitas y el paño pintado con pollitos por ser recuerdo de mi infancia.

Cambio título de abogado por patines en línea o carrucha de rolineras. Con dos pelotas de goma china entrego también título de maestría en Derecho Penal.

 

Aprovechen. Esto está de ofertica. Mire que la guerra económica no es eterna.

 

 

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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