Iban a bordo Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Booper
La avioneta que mató al rock and roll

Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Booper

Arancha Moreno

 

Hace 56 años, la avioneta en la que viajaban tres estrellas del rock and roll se estrelló en Iowa, y los tres murieron en el acto.

La historia del rock and roll cambió por culpa de un fatídico accidente de avioneta. Ocurrió el 3 de febrero del año 1959, cuando perdieron la vida tres pioneros del género: Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper.

No eran tiempos boyantes para los músicos que empezaban a vivir de la música. Para poder sobrevivir, los músicos se enfrentaban a una permanente oleada de bolos, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, trayectos que acostumbraban a hacer en modestos autobuses. Era el caso de Buddy Holly, un joven cantante de Texas que, sin siquiera imaginarlo, sería una influencia clave en bandas posteriores, como The Beatles, The Hollies, The Beach Boys, The Rolling Stones, Don McLean y Bob Dylan. A sus 22 años, y al borde de la bancarrota, Holly rompió con su banda anterior y había emprendido una nueva gira llamada ‘The Winter Dance Party’, en la que iba acompañado de The Big Bopper, un joven cantante de 28 años, Dion DiMucci con Dion and The Belmonts, Frankie Sardo y el vocalista Ritchie Valens, que apenas contaba 17 años.

Buddy Holly's Plane CrashLa gira estaba siendo agotadora, ya que las ciudades donde actuaban estaban a gran distancia entre sí y los viajes eran largos y muy cansados, lo que mermaba las fuerzas y la salud de los jóvenes. Casi al inicio de la gira, en Wisconsin, se estropeó la calefacción del bus en el que viajaban, por lo que tuvieron que cambiar de vehículo y hacer el trayecto en un autobús escolar. Después de tocar en Crear Lake (Iowa), tenían que recorrer más de 600 kilómetros hasta el siguiente destino, Moorhead (Minnesota), por lo que Holly propuso a sus dos músicos alquilar una avioneta, para poder llegar más temprano y descansar antes de la actuación. Y Waylon Jennings y Tommy Allsup accedieron. Pero, caprichos humanos o del destino, ninguno de los dos acabaron subiendo al avión. Big Bopper estaba enfermo con fiebre, y pidió a Jennings que le dejara ocupar su puesto en el avión, y Ritchie Valens hizo lo propio con Allsup, con quien se acabó sorteando el viaje a cara o cruz. Y Valens, en aquel momento, truncó su destino. “Ojalá tu autobús se congele“, se burló Holly del bajista Jennings, y éste le contestó: “Pues ojalá tu avión se estrelle”.

Los tres músicos contrataron los servicios de The Dwyer Flying Service, una compañía de vuelos charter propiedad de Hubert Dwyer basada en el aeropuerto de Mason City (Iowa) que iba a transportar a los músicos a Fargo (Dakota del Norte). Viajaban en una Beechcraft Bonanza 35, una avioneta con 12 años de servicio que pilotaba Roger Peterson, un joven de 21 años con apenas 700 horas de vuelo. Pero aquella noche, el temporal de frío y nieve complicó el vuelo, y el avión acabó estrellándose poco después de despegar. Derrapó unos cuantos metros y chocó con una valla electrificada, matando de golpe a los tres músicos y al piloto. Un triste final que acabó con la vida de tres jóvenes talentos, sesgó tres vidas y quién sabe cuántos miles de canciones que hubieran cambiando la historia del rock and roll.

Tomado de La Gaceta España

 
Top