Karim Benzema disfruta su madurez como futbolista

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Tomás González-Martín / Madrid 

Ensalzado por Ancelotti y Cristiano, el francés explica su excelente momento en «este proyecto que ha empezado a hacer historia»

Su carácter callado esconde un futbolista orgulloso, que siempre creyó en su calidad. Su desapego al aplauso demagógico, con carreras junto a la tribuna en busca de balones imposibles, no va con él. «Lo que nunca haré será correr sin sentido tras balones perdidos para obtener una ovación fácil de la afición. Prefiero centrarme en jugar con eficacia», advierte Benzema. Su rendimiento es muchas veces tan importante como oscuro. Pasa desapercibido para el seguidor blanco que solo ve quien marca los goles. El éxito de Cristiano en el Real Madrid se ampara muchas veces en el trabajo del francés para salirse del área, dejarle huecos y darle pases perfectos. El portugués afirma que «Karim es intocable», el mejor «nueve» del mundo. «Qué puedo decir ante eso», contesta el «nueve» falso. «Es un honor que diga eso de mí el número uno del mundo. Cristiano es impresionante por su rendimiento en el campo. E irrepetible». En el club piensan que Benzemas es una mezcla de virtudes de Zidane y de Ronaldo Nazario da Lima. Es un «diez» que juega de nueve, define la casa. Y vive su explosión de fútbol en el Real Madrid.

Esta temporada suma diecinueve goles en 36 partidos. Camina hacia su plusmarca personal, los 32 que anotó en la temporada 2011-12, la campaña de los récords de Liga. «Llevo 19 goles y soy muy feliz en el Real Madrid. Me siento, sí, en la madurez de mi carrera».

Acaba de renovar hasta 2019. Y el jugador es rotundo en su valoración del porvenir a corto, medio y largo plazo del club: «Tenemos un proyecto de equipo que ha empezado a hacer historia. No vamos a dejar nada de nuestra parte para escribirla». Ahora persigue dos retos más que sumar a la Décima y al Mundial de Clubes: la primera Liga con Ancelotti y la Undécima.

Son líderes en el campeonato nacional. Sin embargo, «el Gato», como le llaman algunos compañeros, niega que sean favoritos: «Aunque somos líderes, nuestra ventaja de puntos no nos tranquiliza nada, cero. Ahora recibimos al Villarreal, un gran rival, lo que significa jugar “otra final de Liga”, como lo serán San Mamés y el clásico. Lo que sí nos inyecta nuestra ventaja es toda la motivación para intentar ser campeones». También niega que el campeón de Europa sea el rival a batir en busca de la Undécima: «La Champions es apasionante para mí, porque estamos los mejores, pero no hay favorito. Lo que sí sería un sueño es conquistarla dos veces seguidas y obtener la Undécima».

Benzema disfruta realmente de su madurez como futbolista y como persona. Tiene pareja y hace justamente un año fue padre de una niña, Mélia, que comparte con el Real Madrid la dedicación de su vida.

Cuando llegó en 2009, fichado por Florentino Pérez con su visita a Lyon para exponerle su propuesta, el Karim de 21 años se sintió apabullado por la trascendencia mediática de la entidad. Todo era noticia relevante. Y las críticas eran tan exageradas como los elogios. Zidane le ayudó en aquella época. Le dijo que hasta él sufrió ese golpe. Que él fue puesto en duda, como lo ha sido Benzema en la era Mourinho. Que él también fue silbado. Después, la afición reconoció la clase de Zinedine. Lo mismo ha hecho con Karim. Ancelotti atajó los pitos a Benzema en septiembre de 2013. «Karim hace un trabajo inmenso para el equipo. Ayuda a Cristiano y Bale. No es un nueve clásico, es el delantero completo». Se acabó el debate.

Hoy ofrece su mejor rendimiento con la tranquilidad que le inyectó su jefe. «Aquí juego a gusto. Me siento madridista al ciento diez por cien. Tomé la mejor decisión de mi vida fichando por el club más grande del mundo. Nunca me arrepentí».

Se nota que disfruta de sus mejores momentos en el club. Se siente reconocido por sus compañeros y por los aficionados. Y demuestra una ambición que pocos conocen: «Soy el primero que cada día se exige más. No soy un conformista. Me gusta ganar y después ganar. Es el mismo ideario y el mismo sentimiento que me encontré en el Real Madrid. Solo vale ganar».

Asegura que siempre lo da todo. Aquella imagen de indolencia que subrayaban quienes no comprendían su estilo ha desaparecido. No corre como pollo sin cabeza. Aprieta cuando la jugada lo exige. «Aunque haya días en que no salgan las cosas, mi meta es irme del campo habiéndolo intentado todo, sin rendirme».

Lo más importante para él es que su aportación al equipo es muy valorada por su inmediato superior, Ancelotti: «Agradezco la confianza que el míster deposita en mí. En el vestuario sabemos muy bien que sólo se triunfa con el sacrificio y el sentido de grupo. El fútbol sólo se comprende así».

Cristiano ha sido otro hombre fundamental en el reconocimiento del trabajo cualificado de Benzema. Se sumó al apoyo de Ancelotti para erradicar aquellos pitidos de antaño. El lyonés se sintió protegido por ambos. Y con esa serenidad desplegó de nuevo, y ya sin Guadianas, su clase.

Tal ha sido su progresión que el Bernabéu pasó de los antiguos silbidos a corear su nombre. Zidane le abrazó la temporada pasada al borde del césped cuando los espectadores cantaron «¡Benzema, Benzema!». Un cántico que se ha repetido varias veces esta campaña, cuando ha tomado el testigo de Cristiano para marcar 19 dianas. El portugués le ha dado seis en un perfecto intercambio de papeles. «Marcar en el Bernabéu es maravilloso», subraya el francés. «Y hacer un gran partido es doblemente maravilloso».

Suma 130 goles, 71 asistencias. Su rendimiento es tan importante como silencioso. Sin ruido, sin apoyo mediático, ha conseguido 130 goles en 266 partidos y ya es el undécimo artillero histórico del club, empatado con Míchel. Además ha dado nada menos que 71 asistencias, dato que expresa su «juego de equipo y en equipo», como dice su entrenador. Es el mejor pasador para que Cristiano haya alcanzado 290 tantos en seis años. Ancelotti ha definido esa labor de conjunto de un «nueve» nada clásico. «Benzema trabaja más en beneficio de los demás que de sí mismo».

Su imagen de tímido no es real. Está convencido de su capacidad de triunfar y piensa que aún puede llegar más alto: «Veo fútbol por televisión porque me gusta aprender y nunca se termina de aprender. No creo cuando se dice de alguien que ya ha tocado techo. Siempre se puede crecer». Ama este deporte: «Me siento una persona afortunada. Mi manera de compartir mi suerte es dar todo lo que puedo en el campo a nuestra afición. Amo este juego. El fútbol es espectacular porque tienes la capacidad de producir grandes sensaciones para los verdaderos protagonistas, los espectadores. Entre todos debemos mimarlo».

Tras realizar esta reflexión sobre el acontecimiento más popular de los últimos cien años, Benzema desvela el sentimiento íntimo de la plantilla del Real Madrid en este proyecto de futuro, con

Tomado de ABC España

 
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