PREGUNTENLE A PLATON

platon

 

La pequeña política
Espantapájaros

 

 “Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a observar.”
Escrito para gente inteligente

 

Digo que vuelvo y vuelvo, por ahora, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, pero, ojo, no para mal poner a nadie, ojo Pichón Uno, sino para que reportarles lo que yo veo y otros no.

Esta semana me fui lejos, muy lejos a ver lo que ocurre en el Medio Oriente, me monté en mi helicóptero espacial, si, espacial, porque ahora me han dado lo que ellos llaman UPGRADE, o sea que pago turista y viajo en Primera. Y todo por mis méritos acumulados, méritos que Uds. bien conocen aunque a algunos todavía les cueste reconocérmelos.

Pero ¿Cuál otro, díganme Uds., cual otro pudo afirmar en enero de 2010 que Águila Uno estaba enfermo? Nadie lo supo, ni siquiera lo supuso. Pero yo sí, mis queridas pajaritas y pájaros melenudos, lo supe porque, para que repetirlo, veo el futuro como si fuera el pasado. Mis facultades, las que me insertó el carpintero que me fabricó, o bien aquellos que lo ayudaron, me permiten ver más allá, sí, créanmelo, más allá del más allá de las fronteras del presente y a veces, de pronto, un alumbramiento me permite, luego de traspasar el futuro, y eso asusta, me permite al voltearme, advertir lo que ya ocurrió, cuando ni siquiera ha ocurrido.

Pero así como de pronto veo el futuro, a veces todo se me oscurece, como ahora, y es entonces cuando apelo a mi helicóptero espacial y me elevo no mental sino físicamente, y cuando a distancia veo de pronto luces iluminadas, porque siempre viajo de noche para no abandonar mis cosechas, sé que estoy llegando… al punto cuando mi mente también se ilumina y pueda ver yo nuevamente en lo oscuro, la más oculta verdad.

Con el ISIS no quiero nada

Sí, me fui al Medio Oriente y allá la cosa está tan pero tan fea que decidí regresar. Bueno, aunque a decir verdad, en Venezuela matan más, muchos más, la delincuencia armada, con sus cuarteles generales en las cárceles del país, pero, claro, claro, como tan poco sale por internet son pocos los que se enteran.

Igual en Ucrania. Allí el mundo se alborota por el temor que despierta el arsenal del Pájarozar. Pero aquí en este país, en nuestro Macondo redivivo, las cosas están mejor, mucho mejor, porque la matazón es peor. ¿No es así, Doña Úrsula Iguarán?


Periodismo en las alturas

Dije que no voy a hablar mal de Pinchón Uno, como nunca lo hice con Águila Uno, al menos no sin expresar a la vez el afecto que le tenía. Y aunque me han hablado de su irritabilidad, pese a que afecto también le tengo, no puedo faltar a mi juramento, a mi deber de informarle a Uds. mis pajarracos y pajaritas queridas, de lo que veo y otros a veces no ven.

Y lo que me intriga son las relaciones de Pichón Uno tanto con el Cóndor del Caribe como con su hermano, Condorito, que habiéndole heredado en el trono, ha sabido mantenerse en sintonía con su hermano y guardar la compostura.

El hecho es que Pichón Uno no pudo aterrizar en La Habana cuando regresaba de China, Rusia, Arabia Saudita, Qatar… y pare Ud. de contar. Y no lo hizo porque no se lo permitieron, algo que en su momento Pichón Uno no comprendió. Pero los tiempos cambian, a Venezuela se le acabó la manguangua y la emisaria del Imperio, la pajarraquita Jacobson, estaba a punto de arribar.

No, no lo recibieron entonces, ni ellos, ni aquellos a quienes lo han venido remitiendo para recibir instrucciones, pero el Martes de Carnaval, Pichón Uno fue llamado y de inmediato se reportó.

Uds. comprenderán, mi querida bandada, que nadie se habría enterado de ese viaje, siendo un día tan apostólico, el martes de las negritas, el Martes de Carnaval, a no ser porque el mismo Pichón Uno no se lo pudo aguantar. Estaba tan contento de haber sido recibido, que no pudo cerrar el pico y a todos nos lo contó.

De allí que uno tenga que analizar porque lo llamaron a La Habana, que le dijeron y ¿por qué? se lo dijeron. Y la única manera es utilizando una metodología que descubrió Platón, cuando nacía la civilización moderna, la que tendríamos que practicar. Me refiero a los silogismos, ciertos o falsos, igual sirven para demostrar una verdad, no siempre la verdad verdadera, pero siempre una verdad.

Lo cierto es que la primera medida que tomó Pichón Uno a su regreso fue poner preso al Turpial de San Juan, si, de San Juan, San Juan de los Morros. Si el mismito que después se vino a San Juan de Caracas, la parroquia, escaló, escaló y escaló, hasta que Pichón Uno a su regreso de La Habana le envió un batallón para ponerlo preso, cuando ni guardias tenía.

Hay varias posibilidades. Primero, entrando en el campo de las especulaciones que la gente hace, digamos que lo hizo para distraer la atención de la catástrofe económica que están Uds. viviendo, yo no porque comer no requiero, y a lo mejor también para dar señales de poder. Además, quiere asustarlos a todos para provocar la abstención, a ver si con un milagrito y las maquinitas de Tibisay no le va tan mal en las parlamentarias o, por último, para que los suyos, sus carnales admiren sus bolondronas. Pero eso es quedarse en la superficie, perdónenme, mis pajaritas queridas si me propase en el lenguaje, pero eso es caer en el lugar común de las especulaciones callejeras. Y algo de verdad contiene, cada táctica – si se cumplen las formalidades del cado – deben cumplir a la vez diversos objetivos.

Pero lo más importante, lo que de verdad importa, si lo sostengo yo, que desde mi helicóptero espacial logré meterme en la alcoba de Condorito, es que si llamaron a Pichón Uno en Carnaval fue para que nadie se enterara, que allá en Cuba están muy molestos de que su visita a la isla se haya divulgado, dejándole ver las patas del caballo, y porque si algo persiguen los cóndores, el grandote y el chiquito, que no lo sepa Pichón Uno, por favor, es utilizar a Venezuela como carta de negociación.

Mientras mas fuñía esté Venezuela, más el Imperio requerirá de la ayuda de La Habana para lograr una solución pacifica, y mayores serán las concesiones que el Imperio tendrá que hacer para abrirle las puertas comerciales a Cuba sin presionar mucho a los cóndores para que abandonen las prerrogativas políticas que por más de medio siglo han tenido.

Vietnam lo logró, liberalizo su economía, la nación prosperó, pero a ni una ñinguita de poder renunciaron. Lo mismo quiere para Cuba el Cóndor, o los cóndores del Caribe. Pero Vietnam tuvo que librar una guerra larga y cruenta, perdió mucho hombres en el conflicto, y el sabio Cóndor del Caribe sabe que la mejor guerra es la que se gana, pero sin disparar un tiro.

Pregúntenle a Platón, el maestro de los silogismos. El les dirá porque fue llamado Pichón Uno un Martes de Carnaval… y si quieren comprender las motivaciones del Cóndor del Caribe mejor pregúntenle a Sun Tzu.  

 
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Un Comentario;

  1. Aram said:

    Tremendo!!! Hacia falta el regreso de Espantapajaros…. las pone clariiitas/

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