La desconexión del tridente

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El promedio goleador de Bale, Cristiano y Benzema cayó a la mitad en 2015. El galés suma siete partidos sin marcar en Liga

 

Diego Torres

  

Bale, Benzema y Cristiano son un tridente en crisis. Repentinamente agotado después de un año y medio torrencial en el que sumaron 119 goles en 53 partidos. La fiesta acabó en Navidades. En los 11 partidos disputados desde el regreso de las vacaciones metieron 13 tantos. El promedio bajó de 2,2 goles por encuentro en 2014 a 1,2 en 2015. Ahora muestran claras dificultades para poner a prueba a los porteros contrarios. Gorka Iraizoz, el meta del Athletic, solo tuvo que atajarle un disparo a Benzema el sábado en San Mamés, en un partido frenético que dejó al descubierto un problema que parecía inconcebible. A los magníficos atacantes del Madrid les está faltando pegada. La derrota (1-0) y la pérdida del liderato son las consecuencias más llamativas de la sequía.

“No encontramos conexiones en ataque; nuestro problema es ofensivo”, dijo el entrenador, Carlo Ancelotti, antes de descontar, una a una, las demás posibilidades. Ni desajustes en defensa, ni problemas psicológicos, ni físicos. Al Madrid le sobrevinieron la clase de inconvenientes que lo bloquean cada vez que avanza hacia la portería contraria desde que en 2009 el fichaje de Cristiano inclinó al equipo a lanzar contragolpes como principal recurso goleador. La vía más previsible. La más mecánica. Un déficit que Valdano intentó compensar con el fichaje de Özil en 2010, y Mourinho en 2012 reclamando la contratación de Modric. La suma de mediapuntas persistió en la búsqueda de soluciones creativas cuando el presidente, Florentino Pérez, fichó a Isco en 2013 y a James en 2014. Todo por fomentar esas conexiones de las que habla Ancelotti. El contacto entre el mediocampo y la delantera.

Isco ha sido la última opción entre los mediapuntas para el entrenador. Ancelotti siempre le consideró más limitado que Özil, Di María, o Modric, y ahora también le juzga menos completo que James. Pero la plaga de lesiones no le ha dejado más opción que Isco. En Bilbao, Isco e Illarra acompañaron a Kroos y el Madrid recordó a su versión más directa y simple. A la falta de espacios provocada por un rival replegado se sumó la ausencia de James y Modric, dos especialistas en habilitar a los delanteros. Sin más asistentes que Isco, los atacantes sufrieron para entrar en juego. Bale, Cristiano y Benzema lograron un disparo entre los tres palos en todo el encuentro. Algo que solo les ocurrió en seis partidos desde 2013. Tres de ellos en 2015. Contra el Espanyol (un remate), el Atlético (ningún remate) y el Athletic (un remate) quedó en evidencia que no basta con tener grandes tiradores para tirar bien.

Los directivos en el palco, y los jugadores y empleados en el vestuario, se preguntan desde hace semanas por qué Ancelotti no toma alguna determinación que agilice el funcionamiento chirriante del equipo. En Valdebebas suelen señalar que es necesario recuperar el 4-4-2 y romper la dupla de Cristiano y Bale añadiendo, por ejemplo, a Jesé, que es un atacante capaz de asociarse mejor en el centro del campo. En el palco creen que la causa del problema no es estrictamente futbolística, como dice el entrenador, sino también psicológica. Entre los directivos esgrimen la teoría de la falta de energía y convicción de la plantilla. Tienen razones para verlo así. Últimamente el Madrid transmite una idea de sudorosa resignación.

Todos padecen el mal juego. Pero los que más quedaron en evidencia en San Mamés fueron los puntas. Bale, que lo vivió con mucha flema, acumuló su séptimo partido consecutivo sin anotar. Benzema, que intentó combinaciones con aire melancólico, es el más prolífico del trío con cinco tantos en 2015, ninguno de penalti. En cuanto a Cristiano, transcurrió el partido irritado. Abroncando a Illarra para que adelantara su posición, o litigando con Jesé para que le diera la pelota. Nadie es más consciente de sus números que Cristiano y las estadísticas le atormentan. No ya porque Messi le alcance en la tabla de goleadores con 30 tantos. No solo porque no marque. Es que le está costando hasta rematar.

En sus primeras cinco temporadas en el Madrid, entre 2009 y 2014, Cristiano se quedó sin tirar a puerta en ocho jornadas de Liga de 162. En las 21 jornadas que ha disputado este curso el portugués acumula cuatro sin tirar ni una vez entre los tres palos. Las cuatro en los últimos ocho encuentros. En 2015 su promedio cayó de un gol por partido a menos de un gol cada dos partidos. Malas señales para Cristiano. Malos tiempos para el tridente.

Tomado de El País España

 

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