Luis Suárez no parece tan caro

Luis Suárez marca su primer gol en un clásico, el de la victoria

ANDRÉS CORPAS / Barcelona

 

Los caminos del balón son inescrutables. Él, que soñaba de pequeño con jugar en el Camp Nou. Él, que por estar cerca de un barcelonista con botas descendió al grupo juvenil para disputar la Punta Cup cuando ya entrenaba con el primer equipo del Nacional. Él, que asistió como espectador al 5-0 ante el Real Madrid de hace casi cinco años. Él que vivió toda esa travesía hasta vestir de azulgrana, pudo celebrar su primer gol en un clásico. Si bien su apellido no fue el primero que se coreó, fue el que más ronqueras provocó. Y eso que Luis Suárez tuvo que ser el héroe de recambio, aunque su sueño aumentó de talla tras marcar el gol de la victoria: «Es el más importante que he hecho, por el significado extra de ser contra el Madrid y por el momento en el que llega, que es muy importante para nosotros».

Depositó toda su esperanza el Barcelona en Leo Messi, como quien se santigua hasta fracturarse el codo mientras mira tembloroso el examen recién puesto en el pupitre. Lo mentó a gritos una parte del Camp Nou a poco más de 40 minutos de que comenzara el clásico, ausentes aún los jugadores del calentamiento y con el astro en el vestuario, tal vez invocando a su clase para que no la abandonara en esa noche para la gloria o para el desastre. No obstante, fue el apellido de Suárez el que retumbó en el estadio y llegó a los aledaños.

Una vuelta en el campeonato

No es la primera vez que se escucha gritar ese «¡Suárez!» hasta rasgar con estropajo las cuerdas vocales. Pero sí la primera que sucede en un clásico en el Camp Nou. Una vuelta en punto del campeonato, tras superar la sanción por el bocado a Giorgio Chiellini y debutar en el Santiago Bernabéu, Luis, Luisito como lo llaman algunos, merece un aumentativo y no un diminutivo.

Su decimocuarto gol de la temporada, el undécimo en lo que va de un 2015 en el que está enrollado con la puntería, fue una obra de orfebrería anotadora. Pase largo, larguísimo, de Dani Alves para que el delantero controlara con el alma y disparara como los delineantes, trazando una diagonal perfecta sin escuadra y cartabón. Sólo con sus botas y su clase.

Totaliza el uruguayo ocho goles en nueve partidos. Acierto que se une a su derroche físico, ahora defendiendo con la presión alta, ahora abriendo la puerta del ataque a los compañeros. Sabe perfectamente que si no se sabe la lección, sufrirá al salir a la pizarra verde del césped. Allí no hay más tiza que la suya. «Cuando uno juega de 9 siempre tiene que buscar los espacios lo más rápido posible para sorprender. Creo que lo conseguí», declaró a Barça TV.

Fue la gran noche de Suárez, quien mantiene una relación fluida con sus colegas de delantera abreviada, MSN, que chatea con el gol. Por eso guardó la ovación cerrada en su zurrón, donde guarda los deseos y los tantos. «No sólo es un delantero centro a la antigua usanza. Tiene capacidad para asociarse, leer jugadas, además es rematador y necesita pocos controles para finalizar, así como ese componente físico que nos viene bien y también un carácter más frío. Nos aporta mucho desde el primer día», lo piropeó Luis Enrique. «Para eso lo fichamos, para eso pagamos lo que pagamos por él», dijo en alusión a los 81 millones de euros invertidos en el héroe de la noche.

Sus números

8 goles.

En el Campeonato de Liga. El último es el primero que logra marcarle al Real Madrid.

3 remates.

Notable la efectividad del uruguayo, que lanzó fuera en dos ocasiones.

10,43 kilómetros.

Fue la distancia recorrida por el delantero uruguayo, que finalizó 19 jugadas y perdió 14 balones.

Twitter: @AndresCorpas

 

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