El auge de los drones trae nuevos negocios

Un drone utilizado en la escuela de piloto para este tipo de aeronaves de Volaverunt Group.

Un drone utilizado en la escuela de piloto para este tipo de aeronaves de Volaverunt Group.

 

Proliferan las operadoras y las escuelas de piloto de este tipo de aeronave

 

 

Marimar Jiménez

 

Un estudio del comité para la UE de la Cámara de los Lores británica afirma que en el año 2050 podría crearse unos 150.000 puestos de trabajo relacionados con los drones en Europa. Y otro informe, esta vez de la AUVSI, estima que para 2025 habrá unos 100.000 nuevos empleos relacionados con esta industria. Muchos de estos trabajos tendrán que ver con la fabricación de estos aviones no tripulados (algunos fabricantes en España son DroneTools, Arbórea Intellbird, UAV Navigation, ATyges, Unmanned Solutions o Alpha Unmanned), pero otros irán ligados a la creación de empresas operadoras de drones y a la formación de pilotos expertos en manejar estos artilugios voladores, pues para volar estos aparatos y hacer un uso profesional de ellos es imprescindible saber volarlos y, en muchos casos, tener un permiso.

En España, hay más de 100 empresas registradas por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) que operan drones, según cuenta a CincoDías Carlos de Haya, uno de los fundadores de Volaverunt Group, una compañía puesta en marcha a mediados del 2014 por cuatro socios vinculados al mundo de la aviación. “En conjunto, tenemos más de un siglo de experiencia aeronaútica y la formación es parte de ello”, aseguran. La moda de los drones ha llevado a estos empresarios y a otros muchos a montar escuelas de pilotos de aeronaves no tripuladas. En concreto, Volaverunt Group cuenta actualmente con centros que imparten cursos en Madrid y Badajoz. “Los cursos que damos, y que permiten obtener los certificados básico y avanzado, han sido desarrollados tomando como base el syllabus oficial definido por la AESA”, aclara De Haya, que asegura que los alumnos que salgan aptos de sus cursos –que se imparten a través de las organizaciones de formación Global Training Aviation y Real Aeroclub de Badajoz (ésta última única Escuela Oficial de Pilotos, ATO) en Extremadura– “podrán formar parte de una nueva profesión con muchísima proyección y futuro, la de piloto de drones”.

Volaverunt Group, al igual que otras escuelas, tiene como objetivo formar a pilotos de empresas que usen los drones como herramienta de trabajo. Desde la firma se asegura que el uso de estos aviones no tripulados va a “facilitar y abaratar” muchas tareas de empresas de diferentes sectores: agricultura, inspección industrial, construcción, arquitectura, seguridad, cine, medios, turismo, mensajería…

“Aunque la legislación española actual prohíbe manejar los drones sobre población y encima de aglomeraciones de personas (sí se puede en lugares que queden fuera de núcleos urbanos, un aeródromo o en espacios interiores), se espera una norma que permita, con limitaciones, poder volar en núcleos urbanos para usos profesionales”, dice De Haya. Así, podrían crecer proyectos como DEA Drones, que consiste en una red de drones en los tejados de la ciudad equipados con desfibriladores y cámaras con un radio de actuación de tres minutos. Un sistema más rápido que las ambulancias.

Las operadoras de drones –algo así como las Iberias de los aviones no tripulados– buscan dónde aplicar esta tecnología y crear nuevos modelos de negocio. “Ylas posibilidades son extensas”, insisten desde Volaverunt, que planean también crear varias operadoras propias para distintos sectores. “Imagine Red Eléctrica que tiene muchísimos kilómetros de línea por inspeccionar. Con un drone, la tarea sería mucho más rápida, eficaz y barata. Y lo mismo pasaría con la inspección de las palas de los aerogeneradores o los huertos solares”. De Haya también destaca cómo los agricultores pueden vigilar sus cultivos con drones, gracias a cámaras multiespectrales que pueden llevar acopladas, y aplicar con ellos insecticida solo en las zonas afectadas, de una forma más respetuosa con el medio ambiente.

Un vídeo de la BBC mostraba la semana pasada cómo un granjero usaba estos aviones no tripulados para reconducir sus ovejas, sustituyendo a los perros pastores. Y Amazon y Google y otras empresas de logística trabajan para usar los drones en el reparto de paquetería. “Algo que igual no es muy útil para ciudades como Madrid o Nueva York, pero sí para repartir en pueblos”, continúa el experto. En cualquier caso, las oportunidades de negocio parecen infinitas, pues los agentes inmobiliarios o las empresas turísticas pueden tomar fotos de 360o, y las compañías de infraestructura usar los drones para hacer inspecciones en sus obras, “o por qué no la Guardia Civil sustituir sus actuales helicópteros para vigilar el tráfico con estas naves más económicas”.

El mercado de los drones movió el pasado año 15,2 millones de dólares y se espera que en 2020 suba a 1.270 millones, según un informe de MarketsandMarkets. Aunque los drones comerciales pueden ser de hélice multirotores o de ala fija, el 72% del mercado en 2014 correspondió al primer grupo. Los principales actores fueron F. Airware Inc y Drone Deploy (solo de software), Precision Hawk Inc, SenseFly ltd, 3D robotics, VDOS Global y AeroVironment (todas de EEUU), a las que se sumaron, entre otras, DJI (de China) y Trimble UAS (de Bélgica).

En este contexto, algunos expertos recomiendan crear una base de datos online en la cual los operadores de drones compartirían sus planes de vuelo y sugieren que la UE y Reino Unido se unan a la NASA. La agencia espacial de EEUU ya investiga el desarrollo de un sistema de este tipo, que haría una función similar al control del tráfico aéreo de drones.

 Algunos frenos importantes aún por combatir

Aunque la industria de los drones vive un boom, hay algunos aspectos que suponen aún un freno a un desarrollo mayor. Por un lado, no existe una regulación común a todos los países (muchos están legislando en este momento). Por otro, hay factores que están sembrando dudas. Por ejemplo, el hecho de que cinco drones de origen desconocido sobrevolaran varios puntos estratégicos de París, justo tras el atentado del semanario satírico Charlie Hebdo, o que se haya visto en múltiples ocasiones sobrevolar con drones zonas prohibidas para este tipo de aviones ha desatado nerviosismo entre muchas personas. Por cuestión de seguridad, en algunos casos, y de privacidad, en otros, pues mucha gente se opone a que estos aparatos puedan grabarles sin respetar su intimidad. Pero, junto a estos problemas más legales y de percepción pública, también está por resolver la escasa autonomía de los actuales drones.

Tomado de Cinco Días

 

 

 
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