El despilfarro energético

bombillo

Postes de alumbrado público iluminados a plena luz del día hacen recordar que en Valencia hubo electricidad desde hace más de 100 años.

Es absurdo que la electricidad se derroche iluminando días que en toda Venezuela, y en Carabobo en particular, disfrutan de luz solar de sobra. Frente a la luz del sol, la generada por el hombre en nuestras calles es no sólo derroche sino insulto, al recordar las constantes fallas de ese servicio que alteran la vida y el esfuerzo diario de todos los ciudadanos.

Es también una burla a los carabobeños el dinero que gasta la estructura eléctrica en manos del Gobierno para convencernos de la necesidad de ahorrar electricidad.

¿Cómo ahorrar lo que no se recibe completo?

El servicio eléctrico constante y confiable lo iniciaron un siglo atrás, y lo desarrollaron, carabobeños emprendedores y competitivos. Servicio eficiente a los hogares y comercios, y también a aquella gran industria que creció en Carabobo.

Pero el Gobierno decidió meter las manos y logró lo inimaginable: acabó con el desarrollo industrial carabobeño al punto que es por la desaparición de las industrias que hoy alcanza la electricidad por pedazos para los valencianos.

Y puesto que además de darnos menos electricidad y pedirnos que la ahorremos, el Gobierno la derrocha donde no se necesita, hay que preguntarse ¿quién paga y cuánto cuesta esa luz que a nadie alumbra en nuestras calles durante el día?

 

 
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