Obama y Maduro

Barack Hussein Obama es un hombre de izquierda, pero también es presidente de un país donde la democracia es la base de la sociedad, además de elecciones libres, separación de poderes y el imperio de la ley. En otras palabras Estados Unidos no es un país de hombres, es un país de leyes.

Hace unos meses, el Congreso norteamericano pasó una ley para castigar a los violadores de derechos humanos en Venezuela, Obama la firmó casi obligado. Ahora firma una orden ejecutiva, donde declara al régimen venezolano como un peligro para la seguridad del país. Eso no es cualquier cosa. En un artículo anterior al decreto, escribí sobre el comportamiento del régimen de Maduro en cuestiones de narcotráfico, terrorismo y legitimación de capitales, y dije que seguramente se trataba solo de la punta del iceberg. Asumo que Obama recibió en la oficina oval la totalidad del témpano que seguramente no cabía por la puerta y que ante tal enormidad de evidencia no le quedó más remedio que actuar.

Los gobiernos chavistas, desde el comienzo, fueron complacientes en todo tipo de actividades ilegales, altos personeros han sido formalmente acusados a nivel internacional y la reacción local siempre ha sido, la recompensa o el encubrimiento, eso quiere decir que las actividades denunciadas contaban con la aprobación del régimen.

El cerrar filas y llamar a la defensa del país, léase chavismo, es una estrategia lógica, lo que no entiendo es cómo líderes de la oposición que están conscientes de lo que ocurre, salen a vociferar que Venezuela no es un peligro. Venezuela, en manos del chavismo es un peligro no solo para los venezolanos, lo es para la paz mundial y de ahí el decreto de Obama. ¡Será!

 

 

 

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