Operación Alegría S.O.S.

OperacionAlegria

No era nuestro propósito, pese a la nostalgia de tiempos mejores del epígrafe, traer a cuento lo que muchos de los lectores guardamos fresco en la memoria, la “Operación Alegría” con el “Sol de Carabobo” por su radiante emblema, los Festivales del Cabriales, eclosión de música venezolana e internacional en conciertos dominicales de nuestra Orquesta Sinfónica, al aire libre en el magnífico Parque Fernando Peñalver, y otros vespertinos espectáculos musicales variados en la Qta. La Isabela, incipiente Museo de la Ciudad, debido al estilo de gobierno con grandeza del Dr. Salas; de gran efecto educativo y recreativo para el numeroso público asistente a aquellas funciones culturales, que ya eran referencias reconocidas nacionalmente del arte y cultura de nuestra Valencia tradicional, trasunto de civilización de primer mundo. Unas de las manifestaciones superiores por lo que nos sentíamos felices, “y no nos dábamos cuenta”.

Aludimos tan bellos recuerdos, por contraste a todo lo feo y lo malo a que nos tiene cada vez más sometidos la maldita revolución castrocomunista, bolivarianamente trasplantada a la gran patria Hispanoamericana de las Libertades Civilizadas del Nuevo Mundo. Y eso por la única razón de la acción destructiva de largos quince años del ciclón rojo por borrar los más sólidos cimientos institucionales, culturales, políticos, económicos y sociales de nuestra identidad nacional. Si no, paren la oreja al comentario sotto voce de la crítica inconforme, la queja molesta, al abuso de los derechos ciudadanos, en las interminables colas, coercitivamente vigiladas por agentes del orden público, en las puertas de supermercados, farmacias, etc. por no nombrar los innombrales derechos humanos, las emergencias, cárceles, etc., ante la paradójica escasez del país rico por antonomasia, que fue la saudita Venezuela en vías de desarrollo; la del orgullo soberano del “Hecho en Venezuela”, del “Compra Venezolano”, del país mayor receptor de inmigrantes de Latinoamérica, exportador tradicional de Café, Cacao y petróleo, y emergente de cereales y frutas, etc. Por eso, y muchas cosas más la gente runrunea en las abyectas colas y frente a los esperpénticos anaqueles vacíos de Supermercados y hasta bodegas populares: “Éramos felices y no lo sabíamos”.

Qué tiempos los de aquella “democracia perfectible”, de instituciones de poder independientes del Ejecutivo, hasta el punto de la inédita y casi versátil destitución constitucional de un Presidente demócrata y de sobreseimiento de causa inconcebible a golpistas y traidores de lesa patria.

¡Seguros, que unidos recuperaremos los años perdidos!

 

 

 

 

 

Artículos relacionados

Top