Uno nunca sabe

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Hoy queremos hablar de Venezuela pero qué más da, no podemos obviar a Obama.

Según la última encuesta de Keller & Asociados, solo un 1% de la población culpa a EEUU de la crisis que vive el país. En cambio, un 52% responsabiliza a Maduro. ¿De dónde salieron los once millones de firmas contra Obama que certificó Tibisay? Uno nunca sabe.

Que el gobierno venezolano anda mal no es secreto para nadie, pero que una mayoría de la población también lo esté, eso sí que es novedad, y es un dato importantísimo revelado también por la misma encuesta.

A la hora de elegir, la forma como el elector percibe su propia realidad es un factor decisivo… y, ojo, también lo es la confianza que el votante deposite en el hombre o mujer que esté al mando.

Un caso inédito sirve para ilustrar lo que afirmo. En 1992, una amplia mayoría se sentía bien, personal y familiarmente bien, pero pensaba que el gobierno de CAP andaba mal, lo que a decir verdad, no era objetivamente cierto.

Recuerdo haberle preguntado a Keller su opinión sobre el extraño fenómeno: “Yo estoy bien, respondió, pero tú, gobierno, estás mal. Eso es lo que están diciendo los números. Mira, eso puede ser la expresión estadística del fenómeno de Los Notables.”

No sé si muchos recuerdan cuando figuras de NOTABLE presencia en la opinión pública nacional, Arturo Uslar, Miguel Ángel Burelli, Escobar Salom, entre ellos, comenzaron a cuestionar duramente, juntos o separadamente, al sistema político venezolano. El hecho culminó, a consecuencia de los odios que se movían en las interioridades de AD, y sin que los notables, salvo Escobar, se lo propusieran, en el derrocamiento, no solo de CAP, sino de todo el andamiaje político nacido el 23 de enero del ‘58.

A decir verdad, el derrocamiento de CAP fue un triunfo de Chávez con manos prestadas.

Y ahora ¿qué ocurre? Reviso nuevamente los numeritos. Desde 2004, mayor ha sido el porcentaje de familias que han estado económicamente bien que las que estuvieron pasando trabajo. Es solo a finales de 2014 cuando los porcentajes se emparejan, acusando el progresivo deterioro.

En marzo, hace apenas 30 días, un 59% de la población percibía que su situación era mala y un 69% expresó que el gobierno no tiene capacidad para sacar al país de la crisis.

El deterioro lógicamente continúa.

Si yo hoy, al igual que en el 92, le preguntara a Keller que significa lo que sus propias encuestas reflejan, a lo mejor respondería “Yo estoy mal pero tú, gobierno, estás peor. Eso es lo que dicen los números. ¡Chao!”

No son buenas noticias, mis amigos lectores, sobre todo para Maduro, pero quizás en algo contribuya este recorrido para comprender porqué Tibisay no ha fijado aún la fecha de las parlamentarias. Y porqué Diosdado propone diferir la elección del Parlatino. Parece que ni cambiando los circuitos, ni con la ayuda de las maquinitas, los números les dan.

Pero uno nunca sabe.

 

 

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