El ABC de John Finol / Director de la banda One 38
“El objetivo es que los muchachos aprendan a ser comunidad”

 

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“Hemos viajado a España, Brasil, México y a varias partes de Estados Unidos”.

Soy cantautor, productor y co-productor. La música no es un mercado fácil, sobre todo si se trata de música católica. A los jóvenes les encanta participar, lo disfrutan, aprenden. Cuando usamos el tema de Harry Potter se motivan muchísimo, se sienten identificado, señala el también estudiante de Teología.

 

Macky Arenas

 

Triunfa en el exterior con su banda. Sus conciertos son presentados con gran éxito en distintas ciudades del continente. Lo avalan varios discos grabados y un periplo luminoso en las redes sociales. Tiene su base en Miami pero no deja de venir a Venezuela. En estos días estuvo de visita, invitado por jóvenes que querían escucharlo en presentaciones en Caracas y Puerto La Cruz. Se define como “venezolano de pura cepa”, de ancestros maracuchos y apellido zuliano. En septiembre de 2003 —antes de los éxodos juveniles actuales— se mudó fuera. Son 12 años de aquella decisión que lo mantiene a punto de comenzar un  post grado en Harvard para especializarse en negocios, conocimientos que piensa aplicar a su “teología de la empresa solidaria”. Su trabajo musical, más que el propósito de comercializar su arte, habla del poco usual testimonio de una vida proyectada hacia los demás y focalizada en orientar jóvenes en valores y principios a través de un mensaje extraído de sus propias inquietudes. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

— ¿Por qué emigraste?

—  Mi caso es un poco peculiar. Yo era seminarista en aquél tiempo. Mis padres ya se habían mudado en 1998 y habían vivido en distintas partes de EEUU. Me quedé sin familia directa acá en Venezuela y, cuando vas a ser sacerdote, salesiano para más señas, tienes que asumir tu proyecto de vida y yo no estaba seguro de querer vivir todo eso con mi familia lejos. Me fui seis meses de prueba, regresé a Caracas donde pasé seis meses más y me preguntaron qué era lo que quería. Opté por irme a Estados Unidos.

 

—  ¿Cómo lo tomaron los salesianos?

—  Me ayudaron, me dieron mi visa de religioso y llegué a Nueva York a continuar mis estudios con ellos. Yo era novicio y de esa manera estaría más cerca de los míos. Pensé que allá se vivía el carisma salesiano de la misma manera que en Venezuela. Aquí el norte es la pastoral juvenil, lo que orienta todo el proyecto. Allá es más bien la vida comunitaria y me costó mucho hacer ese ajuste. No estoy juzgando si es mejor o peor, solo que no era lo que me motivaba.

 

—  ¿Qué hiciste, entonces?

—  Llegué a Miami a vivir con mi mamá y seguía con mis inquietudes. Conocí a un salesiano muy humano que fue mi director espiritual y me pidió ser el encargado de los jóvenes de la parroquia de Weston, donde hay muchos venezolanos. Aún permanecía en mi discernimiento de si quería o no ser sacerdote. Serví como ministro de jóvenes. Entré a estudiar Teología y saqué mi maestría, pero mis dudas se mantenían hasta que tuve que asumir que no podía vivir sin formar mi propia familia. Quería tener mi familia, mi pareja, mis hijos.

 

—  ¿Eso te alejó de la Iglesia?

— En absoluto, al contrario. En EE.UU. tú puedes ayudar más como laico, sobre todo si estás graduado de Teología, con un buen título, egresado de una buena universidad. Incluso puedes vivir de eso, no de manera opulenta por supuesto, pero sí es posible ganarse la vida y hacerlo dignamente. Yo estoy graduado en Teología.

 

—  ¿Vives de eso?

— No en este momento. Cuando decidí seguir la carrera de Teología me di cuenta de que la manera de  tener un buen trabajo es llegando al doctorado, lo que en EE.UU. supone de 8 a 10 años de estudios. Opté por un master en Administración de Empresas, un NBA, con el cual pienso aplicar mis conocimientos teológicos en el negocio de business, quizá a través de una organización sin fines de lucro o non profit, como las llaman. De hecho, ya tengo una organización non profit en mi banda que se llama One 38, para la cual tengo una compañía registrada en el estado de La Florida y con ella hacemos una cantidad de actividades para jóvenes que van más allá de la música: hacemos retiros, convivencias. Quiero aprender conceptos económicos que me ayuden a que esto sobreviva.

 

—  No importa lo que te propongas, debes ser exitoso económicamente…

—  ¡Claro! Y más adelante, cuando tenga mi NBA, mi trabajo y seguridades económicas haré el doctorado en Teología. No voy a dejar eso. Me resulta imposible estar desligado del trabajo con los jóvenes.

 

—  Pero de algo vives, ¿no?

—  Soy manager en Hertz Rent a Car. Para hacer el NBA tengo que dedicarle tiempo, toda mi energía, es muy competitivo. Pero, aunque con poco tiempo, sigo en mi empeño pastoral con jóvenes a través de One 38. Persistimos en los retiros donde aplico los conocimientos que aprendí en mi maestría sobre autoestima, sexualidad y espiritualidad. Reúno jóvenes –muchos venezolanos— me los llevo a un retiro de fin de semana donde tocamos todos esos temas sobre los cuales los chamos necesitan tanta orientación. Combino esto con los viajes con mi banda. Tenemos muchas presentaciones, vamos a Los Ángeles, a La Florida donde tenemos muchísimos conciertos; antes viajábamos más pero ahora estoy bastante limitado de tiempo.

 

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“Don Bosco decía que se debe amar lo que amen los jóvenes, y los jóvenes deben llegar a amar lo que tú amas”.

—  ¿Has grabado?

—  Dos proyectos. Uno en 2011 producido por la banda y grabado en Bogotá. Colombia. Mi mejor amigo es productor y su equipo de trabajo fue nominado a uno de los Grammys. Él nos ayuda mucho con One 38. El segundo lo terminamos en el 2013 y está producido en la ciudad de Nashville, Tennessee. Ya sabes que esa es la capital musical de los EE.UU. Eso, musicalmente, es una joya.

 

—  ¿Qué te trajo a Venezuela esta vez?

—  El Padre José Luis Lofrano (sdb), párroco de Altamira en Caracas, predica retiros para jóvenes. Él tiene una serie de 5 retiros. Yo los hago en EE.UU. pero logré hacer modificar uno, que es el de la Amistad. Para ello utilicé la historia de Harry Potter. Los temas van fluyendo para trabajar la amistad, de manera correlacionada con la película.

 

—  ¿Harry Potter? ¿Eso no es un argumento a base de magia y brujería?

—  Exactamente. Mucha gente no lo entiende y está muy en contra de la manera como veo las cosas. Don Bosco decía que se debe amar lo que amen los jóvenes y los jóvenes deben llegar a amar lo que tú amas.  Si ellos sienten atracción por esa historia, hay que buscar la manera de obtener enseñanzas para ellos a través de su argumento. Allí se habla de comunidad, de resurrección, de esperanza, de que el bien siempre triunfa, valores y conceptos que podríamos suscribir perfectamente.  Harry Potter es una saga que ofrece a los niños valiosas lecciones de moralidad y amistad.

 

—  ¿Cómo lo direccionas correctamente y cuál es el beneficio?

—  El objetivo es que los muchachos aprendan a hacer comunidad. En la dinámica que desarrollamos, Harry tiene que descubrirse como un ser con debilidades y entender que tiene una misión que no puede llevar solo, que tiene que poner su ego en segundo plano y dejarse acompañar por sus amigos. Todo esto en medio de una dinámica que hemos diseñado y que plantea muchos inconvenientes que hay que resolver. Por ejemplo, en la película los magos deben enfrentarse a otro grupo que nadie sabe quiénes son pero que adoptan la figura de aquello a lo que más le temes. Para afrontar ese miedo el secreto es ridiculizarlo. Es como el que le tiene miedo a la oscuridad, que creerá ver en ella  todo lo que le asusta.

 

—  ¿Cómo preparaste esa dinámica con los muchachos?

—  Simplemente les di una hoja blanca y les pedí que la doblaran en 32 recuadros y en cada uno anotar eventos de su vida que hubieren sido importantes, positivos o negativos, los cuales hayan tenido influencia en la formación de su personalidad, que marcaron su vida de alguna manera. Luego de hacer esa fotografía de su historia de vida, les pedí que destacaran en negro los eventos que les causaron daño y que probablemente les causarían temor. La muerte de un familiar, por ejemplo. Luego, poco  a poco, se va trabajando la correlación entre estos eventos negativos y la manera cómo ellos los van a afrontar. Vemos la película y cómo el miedo se aleja cuando se ridiculiza su efecto. La muerte, obviamente, no se puede ridiculizar, pero el objetivo es que ellos capten que está relacionada con un evento de su vida que se puede enfrentar y que hay que abrirse a esa posibilidad. Y, sobre todo, que no puedes afrontarlo solo, que tienes que pedir ayuda. Y es allí cuando interviene el sacerdote o yo mismo, si es el caso.

 

—  Entra a jugar el acompañamiento…

—  Si, la necesidad de abordar respuestas espirituales.

 

john-finol-one38-20-album-art-cover-533898—  ¿Has tenido mucha experiencia en estas actividades en EE.UU.?

—  A los jóvenes les encanta participar, lo disfrutan, aprenden. Cuando usamos el tema de Harry Potter se motivan muchísimo, les apasiona pues se sienten identificados. Es como una narración moderna del evangelio, sólo hay que saber establecer las similitudes en el plano correcto. He tenido la oportunidad de predicar retiros de hasta 200 muchachos. Es increíble que podamos hacerlo con un equipo de solo 5 personas. La gente no se explica cómo lo hacemos, pero  logramos manejar la disciplina de 200 o 250 adolescentes sin tener que regañarlos ni nada parecido.

 

—  Por lo que has dicho, me parece que el Padre Lofrano significa mucho para ti

—  Es como si fuera mi papá. El Padre Alejandro Moreno, salesiano, afirma que todo el mundo tiene un padre alternativo. El mío es José Luis Lofrano, es un modelo para mí, es el personaje en mi vida que me ha inspirado decir: “Yo quiero ser como él”. En una etapa de mi vida creí que eso equivalía a ser sacerdote, pero entendí que no necesariamente tenía que serlo para actuar como él lo hace, que lo que debía conservar de él era su pasión por trabajar con la gente. Ese hombre se desvive trabajando por los demás, no tiene descanso. Sé que le ha salvado la vida a mucha gente, ayudado a  muchos jóvenes que no sé dónde habrían ido a parar sin su cercanía y su consejo y hoy son personas de bien. El P. Lofrano es alguien que ha causado un gran impacto en la sociedad. Es increíble conseguir constantemente gente en Miami que lo conoce y siente igual que yo con respecto a él. Por eso, solo aspiro a dejar un legado que signifique bien para los demás, eso es lo que él me dio a mí y siento esa responsabilidad. Por eso hago lo que hago y lo ayudo con estos retiros, así me demande más tiempo y signifique no lucrar como bien podría.

 

—  ¿Cómo va el proyecto de familia? ¿Muchas novias?

—  ¡Jajajajaja! Pues no, ahora no, nada que ver. En esta etapa estoy enfocado a mis asuntos profesionales. Una vez tenga más claro cómo se va a definir mi vida, entonces será el momento y veremos quién aparece por allí…

 

— Cuando hablas de vida profesional hablas de música…

—  Soy cantautor, productor y co-productor. Durante esta visita a Venezuela tengo dos conciertos, uno en Puerto La Cruz donde se vendieron muchísimas entradas y otro en Caracas. Toco la guitarra, pero average (promedio), lo que quiere decir que profesionalmente prefiero dejársela a otro, así que tengo guitarristas profesionales que lo hacen para mi banda One38. Tengo bajista, baterista, guitarrista. Mi bajista nació en Venezuela pero se mudó siendo un bebé a EE.UU. y se llama Ricky Risquez. Igual es el caso de mi baterista que se llama Francisco Sánchez y nuestro guitarrista es mexicano. Yo soy el director, productor, escritor, arreglista…

 

—  O sea, en criollo, cuarto bate, novio de la madrina, y…

—  ¡Jajajajaaj!  Así es…

 

—  ¿Podrías depender de eso?

—  Mira, no porque esto no se hace con fines de lucro. Es un hobby, bastante caro. Por eso trabajo en Hertz, donde soy muy útil pues alguien totalmente bilingüe no es frecuente en Boca. La música no es un mercado fácil, sobre todo si se trata de música católica. El resto de mi banda comparte ideales y eso es un gran activo. Queremos aportar a este género música de calidad, de excelencia, pero también alternativa. Una de las razones por las cuales comencé a componer es porque cuando iba a Misa siempre escuchaba –y lo digo con respeto, sin pretender molestar a nadie— lo mismo de siempre. Detestaba esas canciones cuando era chamo pues sentía que no resonaban con lo que yo estaba sintiendo. Me gustaba ir a Misa por la homilía del P. Lofrano, pero no me gustaba la música. Para no quedarme en la crítica me di a la tarea de buscar y componer.

 

—  Y ahora se trata de toda una banda…

—   Hemos viajado a España, a Brasil, a México, a varias partes de EE.UU. Hacemos CDs, franelas motivacionales y todo lo financiamos desde One 38. Como ves, mis raíces siguen intactas, motivando todo lo que hago.

 

 

 

 

 

 

Un Comentario;

  1. yesid said:

    Que bueno felicidades gente de ese espíritu es que este mundo necesita se que eres así por que te conosco un abrazo y suerte que hay mucho camino por recorrer

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