LA REINA DE LAS PRUEBAS      

Garcia Plaza - Eduardo Saman - Rafael Isea - Tareck El Assami

Garcia Plaza – Eduardo Saman – Rafael Isea – Tareck El Assami

 

En Maracay lo alteraron más de la cuenta. Alguien le arroja un mango que Maduro devuelve con violencia. Todo orador se expone a accidentes parecidos, pero el presidente extremó la nota. Su descontrol no fue pasajero, sino de combustión lenta como lo pone de manifiesto el mencionado incidente. Para convencernos que aunque el proyectil arrojado pudo estallar en su cabeza, en realidad portaba un mensaje amistoso, no hostil. ¿Por qué ocultar la verdad de manera tan patética? ¿Acaso lo sucedido era mal de morirse?

Las noticias desgraciadas revolotean alrededor del gobierno con impresionante rapidez. Los indicadores regateados por el BCV y el INE escandalizan a cualquiera. Los fiascos internacionales son demoledores. El desabastecimiento, la carestía, la delincuencia desatada e impune, el desempleo y la pobreza batiendo marcas, la brutal crisis hospitalaria, los servicios públicos en estado de alarma, el aislamiento mundial, la impopularidad de Maduro, los enfrentamientos en su partido y su gobierno.

El hombre ha perdido el sueño. ¿Por qué no se serena y busca dialogar? Quizá la corrupción en las alturas del poder haya incidido en forma más deletérea en su entusiasmo y el de militantes que han venido aceptando cualquier cosa en nombre del socialismo, destino final capaz redimir fétidos pantanos. Conforme a la costumbre de culpar a terceros del desastre que nos abruma, abordan la corrupción con un patetismo lamentable. Tomemos cinco casos recientes.

Primero. El general García Plaza, hombre de confianza del presidente, es arrojado al infierno por el delito certificado de comprar embarcaciones pagando altísimo sobreprecio. El caso se escapó de las manos e hizo estallar la paciencia interna. Ese personaje tendría un oscuro pasado, según informa Eduardo Samán, el poderoso ex director de Indepabis

  • Cometió muchas irregularidades durante su gestión en dependencias gubernamentales
  • Aceptado, Samán pero ¿por qué diablos es ahora, caído García Plaza, cuando reclamas castigo?
  • El comandante Chávez nunca le dio poder a García Plaza -miente Samán- porque se le veían las costuras.
  • Insisto: ¿y si desde hace más de dos años “se le veían las costuras” por qué lo dejaron prosperar sin tocarle un cabello?

No deja Samán de deslizar veladas amenazas, incluso cuando intenta favorecer al presidente con el cuento de que castigar a algunos corruptos insalvables tiene fuerza absolutoria

  • Al final –proclama- va a salir la verdad. Una vez que esto se destape (sic!) va a salir gente a hablar.
  • Pero bueno señor ¿por qué no lo destapas tú mismo y le evitas mayores daños al país? Un funcionario no puede ocultar delitos sin incurrir en complicidad

A todas éstas, García Plaza dispara por mampuesto:

  • Me quieren convertir en “el chinito de Recadi”.

El evocado por el general fue el chivo expiatorio arrojado a la hoguera para proteger peces gordos. Solo que, por su magnitud y presencia de personajes cercanos a la cumbre, lo que ocurre hoy es infinitamente más grave.

Segundo. La punición de García Plaza coincide con graves denuncias contra altos ex funcionarios aparentemente envueltos en el manejo de millonarias cuentas en bancos extranjeros. Parte del lavado a través del Banco de Andorra y otras instituciones financieras pareciera apuntar al corazón de PDVSA.

Tercero. Rafael Isea, líder del PSUV, ex ministro de finanzas y ex gobernador de Aragua estaba, con mucho, más cercano a la cúpula que García Plaza. Era uno de los grandes en la cumbre chavo-madurista. ¿Cómo calificar su deserción?

– Es un traidor, claman a coro

¿Quieren anticiparse a las supuestas informaciones que Isea suministraría a su protector? Su separación es de las más estremecedoras. Y de las más duras para la unidad y moral del partido. Tan fuera de base ha tomado al gobierno que para pedir su extradición, la Fiscal Ortega Díaz ha debido echar mano de las notas estructuradas denunciadas por el diputado Ismael García, que en su oportunidad no le movieron ni una ceja. Isea estaría en la compra de bonos basura en busca de dólares en el mercado negro. Parece difícil imaginar que semejante delito fuera desconocido en las inmediaciones del mando

Cuarto. Pesa una amenaza contra el medio que reproduzca la polémica nota publicada en un diario español. El Nacional y TalCual han sido demandados penalmente. Está internacionalmente aceptado que no comete delito alguno quien reproduzca informaciones importantes de diarios extranjeros, pero en Venezuela –si prospera la acción del presidente de la AN- así será considerado para bochorno de nuestra jurisprudencia. Como debo resguardar al semanario donde aparecerá el presente artículo, me abstengo de comentar la información, pero no de decir que cubrirla con una malla de cuero y acero podría incidir severamente en la realidad interna del partido de gobierno y por lo tanto en el ya alicaído ánimo del presidente Maduro.

Quinto. El Aissami, compañero cercano de Isea, lo califica ex post como “bandido y traidor”

  • Está refugiado en Washington a cambio de aportar información basura en contra de Venezuela. El presidente Chávez conocía de sus actos de corrupción pero me pidió callar. En dos años siempre me callé porque el comandante Chávez me dijo: estoy sacando a un hijo mío por traidor, no me vayas a fallar tú que eres otro hijo.

¿Qué has dicho, Aissami? ¿Estarás reconociendo que Chávez protegió durante años los delitos de Isea y que tú –por lealtad- optaste por incurrir en una abstención parecida a la complicidad? Todo eso pareciera ser una confesión cuyo sentido deberías aclarar ahora mismo.

Porque posiblemente lo ignores pero procesalmente hablando la confesión voluntaria es la reina de las pruebas.

 

 

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