A PUNTO DE NACER

 

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Esta semana me visitó Hanna Arendt. Fue Fernando Mires quien la trajo: “Antes de ser mortales, somos natales. En cada ser que viene al mundo en la forma de un niño, se encierra la posibilidad de un nuevo comienzo.”

Hay momentos en que el silencio se hace profundo… como aguas tranquilas en sigilosa espera de algo por nacer.

Ponemos la mirada en la mortalidad – pienso- por no haber sido espectadores de nuestro alumbramiento.

Pero este lunes lo vi…y en todo su esplendor.

Había hecho un largo viaje al sur por carretera, pero antes de marcharme revisé una a una las plantas de mi jardín.

Vivo en Nueva Inglaterra. Solo, además. Alejado sin querer de mi amada Venezuela.

Acaricie las plantas. Toque sus tallos lisos. En algunas, ni asomos de vida se palpaban. Me preocupó un árbol que se asoma a mi ventana. Había sido alegre, porque sus frutos atraían pájaros y el árbol todo parecía cantar. Ahora lucía apagado, quizás muerto.

Hace dos años, fuertes lluvias anegaron su entorno y, sumergidas por semanas sus raíces, el pequeño árbol sufrió. El año siguiente lo observe débil, muy débil. ¿Habría muerto esta vez?

Regresé a los pocos días. Una ola de calor había cruzado la atmosfera, y, como por obra Divina, encontré sus ramas, vestidas de flores blancas, preparadas para recibir al novio primaveral.

Callada, quizás muerta, así a lo lejos a veces siento a Venezuela.

Claro, hay elecciones, y las campañas disfrazan la tristeza, pero de resto, lo mismo. Los mismos crímenes, la misma escasez, las mismas colas, el mismo desencanto, el mismo nomealcanza, el mismo yanoaguanto, el mismo yomevoy.

Venezuela luce quieta… como lo estaba mi jardín y, sin embargo…. treinta y cuatro expresidentes se pronuncian por nosotros, por nuestra libertad, por la democracia, por el respeto a los derechos humanos… Son treinta y cuatro ex presidentes, ahora nuestros, de nuestra patria herida, de un país, Venezuela, que ex presidentes no tenía.

En Cuba se inicia una campaña para repatriar sus “voluntarios”. No pueden seguir allá, dice el vocero. En Venezuela se vive peor que en Cuba.

Desde el sur, surge la voz de Mujica, guerrillero, ayer, estadista, hoy. Como no va a estar mal Venezuela, dice, si el agua cuesta más que la gasolina.

Siento el silencio profundo de las aguas y la sigilosa espera.

Algo está a punto de nacer.

 

 
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