CAMERON, EL ADMIRADOR DE THATCHER QUE ENCARA SU SEGUNDO MANDATO

Margaret Tatcher - David Cameron

Margaret Tatcher – David Cameron

RTVE.es / Efe

El primer ministro, de origen aristocrático, llegó al poder en 2010 – Defiende los resultados de las políticas económicas neoliberales

El primer ministro británico, David Cameron, gran admirador del neoliberalismo de Margaret Thatcher, encara un segundo mandato tras las elecciones del jueves, que le han otorgado la mayoría absoluta.

Durante la campaña electoral, Cameron ha recurrido a políticas de Thatcher (1979-90), como ayudas para la compra de viviendas, y ha defendido a capa y espada su plan económico de recorte del gasto público para ganarse los votos de los británicos.

Nacido en Londres el 9 de octubre de 1966, Cameron procede de una familia aristocrática y sus antepasados estaban emparentados con el rey Guillermo IV (1765-1837) de Inglaterra, aunque sus raíces paternas proceden del condado escocés de Aberdeenshire.

Tras pasar por el colegio secundario de Eton, a las afueras de Londres, Cameron estudió Filosofía, Política y Economía en el Brasenose College de la Universidad de Oxford, donde destacó por su capacidad para la oratoria y su defensa del conservadurismo.

Fue miembro del elitista Club Bullingdon de Oxford, famoso por las borracheras de los estudiantes y por los daños materiales que provocaban fruto de una fuerte embriaguez.

Después de graduarse en Oxford, su padre le consiguió un trabajo como administrativo en una empresa de Hong Kong, donde estuvo apenas tres meses antes de volver a Londres para entrar en política.

 

Toda una vida en política

Ya en la capital, David Cameron se casó en 1996 con Samantha Sheffield, de origen aristocrático, con la que tuvo cuatro hijos, Iván (2002), Nancy (2004), Arthur (2006) y Florence (2010), pero su hijo mayor sufría parálisis cerebral y epilepsia grave, lo que finalmente le provocó la muerte en 2006.

Cameron fue asesor especial del exministro británico conservador de Economía Norman Lamont, bajo el mandato de John Major, antes de hacer su primer intento por llegar a la Cámara de los Comunes en 1997 por la circunscripción inglesa de Stafford, pero su aspiración quedó frustrada por la aplastante victoria de los laboristas.

Cameron tuvo que esperar a los comicios de 2001 para entrar en el Parlamento, al ganar el escaño por la circunscripción de Whitney, en el condado inglés de Oxfordshire.

A partir de entonces, su carrera fue meteórica y, tras la victoria de los laboristas en las generales de 2005, fue elegido líder del partido en sustitución de Michael Howard.

Después de más de diez años de gobiernos laboristas y sumido el Reino Unido en una profunda recesión, Cameron llegó al poder en mayo de 2010, pero tuvo que aliarse con los liberaldemócratas porque no obtuvo los escaños suficientes para gobernar en solitario.

Al entrar en Downing Street, el líder “tory” inició una política de profundos recortes en el sector público para superar la recesión y aplicó una política más euroescéptica al prometer la convocatoria de un referéndum sobre la pertenencia o salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) si los tories ganan este 7 de mayo.

 

La negociación con Escocia

Cameron ha prometido convocar el plebiscito antes de que termine 2017, aunque primero buscará reformas en la UE, especialmente en áreas como la inmigración y la justicia.

Pero entre sus medidas también figuró la de conceder al ex ministro principal escocés Alex Salmond, del Partido Nacionalista Escocés (SNP), la posibilidad de convocar un plebiscito sobre la independencia de Escocia.

Así, el 15 de octubre de 2012 acordó con Salmond la celebración de este histórico referéndum y permitió que la palabra independencia figurase en la pregunta de la consulta.

Esa decisión, vista por muchos analistas como un auténtico error de cálculo al ser tomada en momentos en que no se percibía una gran pasión por la independencia en Escocia, acabó por salirle bien.

El 18 de septiembre de 2014, los escoceses rechazaron en una consulta la independencia de Escocia, que, de haber prosperado, hubiera supuesto el fin del Acta de Unión de 1707, por la que esa región está unida a Inglaterra.

 

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