HORA DE RECONCILIACIÓN

 

(En homenaje a Ovidio Pérez Morales y César Miguel Rondón)

Unidad entre nosotros y reconciliación con los chavistas de abajo, son entonces tácticas claves

Hace todos los años, cuando él era párroco de la muy caraqueña y canaria iglesia de la Candelaria, y yo un alborotado liceísta social cristiano, conversé por única e inolvidable vez, con el arzobispo Ovidio Pérez Morales, un hombre de Dios por los cuatro costados.

En mis tiempos de presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), tuve la fortuna de conocer al inteligentísimo César Miguel Rondón, que ya era una figura emblemática de la dirigencia estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Los dos, Pérez Morales y Rondón, con la autoridad moral que le otorga al prelado un magisterio religioso sabio, recio e inspirado, y al otro una carrera de periodista creativo, atrevido y prometeico, nos convocan a desterrar la tristeza y el pesimismo. A confiar en nuestras propias fuerzas, las que tenemos depositadas en el fondo del alma, para contribuir a rescatar al país de la pesadilla castro-chavista que lo carcome.

Y desde luego a hacerlo con la fuerza de la paz y la palabra. Sin miedo a unos gobernantes que quieren contaminarnos de su odio. Que nos quieren llenar de rabia y revanchismo para que seamos iguales a ellos, para que nos acostumbremos a chapotear en la charca de sus rencores y su enanismo espiritual.

El fracaso del castro-chavismo es demasiado ostensible, ya el mundo entero lo percibe con nitidez. La represión y el soborno social no podrán salvarlo de su propio aniquilamiento. No pasará mucho tiempo sin que los hoy envalentonados de Miraflores, se conviertan en fantasmas jurásicos.

Mientras tanto, el pueblo sano, los venezolanos de todas las edades y de todas las clases y tendencias, debemos buscarnos, no permitir que nos separen los prepotentes de Miraflores teledirigidos desde La Habana. Es la hora del diálogo y la reconciliación, tenemos que salir al encuentro con los chavistas también víctimas del castro-chavismo.

Y desde luego, al encuentro con nosotros mismos. No puede ser que la gente democrática, oposicionista al desastre del desteñido Maduro y el cuestionado Cabello, se entregue a los autogoles del sectarismo, las descalificaciones y las disputas inconsistentes. Unidad entre nosotros y reconciliación con los chavistas de abajo, son entonces tácticas claves.

 

 

 
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