Bumerán

La regla del que gana se lo lleva todo, en este caso todos los diputados

 

La brecha cada vez mayor entre los votos del gobierno y los de la oposición está convirtiendo los trucos de Tibisay Lucena en un bumerán. Como sabemos, los votos chavistas valen aproximadamente el doble de los votos opositores, gracias a dos refinadas técnicas electorales: i) las morochas, o que los candidatos uninominales electos se suman a los elegidos por lista, y ii) el rediseño obsceno de las circunscripciones para favorecer al gobierno (por todos, la anexión de la parroquia Leoncio Martínez a Chacao para restarle votos a los opositores en el municipio Sucre).

Por supuesto, estas técnicas son fraudulentas por el simple detalle de que violan la Constitución, en concreto su principio de representación proporcional. Pero como es lógico, funcionan para los dos lados: es la regla del que gana se lo lleva todo, en este caso todos los diputados. Así que a medida que la oposición crece, dados los problemitas por los que atraviesa el gobierno, estas trochas se devuelven y aumentan proporcionalmente los diputados de la oposición. La regla es perversa para todos.

El bumerán pega duro: lo que parecía imposible está a punto de pasar, una mayoría cómoda de la oposición en la Asamblea Nacional. Porque que el gobierno perdería estas elecciones en los votos se sabe desde siempre, por dos razones. Murió Chávez, el más extraordinario gobernante del que pueblo alguno ha podido y podrá enorgullecerse, con lo cual cualquier sucesor sería pésimo, Maduro o quien fuese. Luego, los quince años de extraordinario, casi celestial gobierno, han producido esta hecatombe (v. gr. no hay frasquitos para muestras de orina), que se expresará en el más espectacular voto castigo que recuerde la historia.

Pero esta victoria electoral no se iba a traducir en diputados, gracias a las artes mágicas del CNE, como ocurrió en el 2010, con rabieta del más preclaro de los presidentes, incluida. Ahora parece que sí, porque las encuestas indican victorias de la oposición en cada vez más circunscripciones.

No se trata ahora de triunfalismos adelantados. En estos momentos, sólo un consejito: hay que buscar una sede alterna para sesionar, porque los historiadores oficiales están a punto de demostrar, con documentos del Archivo de Indias, que el Palacio Federal Legislativo es de los herederos de Simón Rodríguez y hay que devolvérselo.

 

 

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