Leo Messi conquista el juego y Cristiano el área

 

Cristiano-y-Messi-juntosLas dos grandes estrellas han vuelto a dominar las estadísticas más relevantes con sensibles evoluciones en su fútbol y en sus posiciones

Ladislao J. Moñino

Siendo diferentes desde su físico, sus habilidades y sus posiciones, las cuatro coronas históricas del fútbol mundial —Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona— estan unidas por un eslabón. Los cuatro gobernaron el juego fuera del área, aunque también fueran, unos más que otros (Di Stéfano-Pelé), trascendentes desde el gol.

 A los cuatro les distinguió sobremanera ese rasgo autoritario que señala en cualquier cancha y en cualquier partido al mejor: se jugaba a lo que ellos querían. La evolución que Messi ha mostrado en su juego esta temporada camina en esa dirección que ya trató de marcarle el mismo Maradona, como seleccionador argentino en el Mundial 2010, cuando le hacía partir del círculo central.

“Con el tiempo”, advierte Jorge Valdano, “Messi fue sumando diversas transformaciones. Fue extremo derecho, falso nueve y ahora ha retrasado su posición 30 metros para convertirse en un estratega capaz de dar un pase de 35 o 40 metros, aunque no ha bajado su frecuencia goleadora”. En el partido que proclamó campeón de Liga al Barça, en el Calderón, la progresiva entrada en juego de Messi comenzó a amenazar la igualdad que el Atlético mantenía desde su etiqueta de equipo incómodo. El gol que hizo Messi perteneció a su muestrario más clásico, una pared, un par de regates y una definción sutil al rincón.

Sin embargo, fue con un pase con lo que los aficionados que acudieron al Calderón comprobaron la nueva versión de Messi en toda su extensión. Caído a la derecha del círculo central y rodeado por un bosque de piernas, con un toque trazó un arco raso y dejó a Neymar, que rompió en diagonal por el costado izquierdo, frente a Oblak. El silencio expectante y temeroso que inundaba las gradas cada vez que recibía el balón dio paso a un “ohhhhhhhh” que recorrió todo el estadio.

“El Messi actual es más pensante, mide muy bien cada situación. Los latidos del Barça son sus latidos. Tiene la puntualidad de un reloj. En el 95% de los pases habilita a sus compañeros por medio metro. Eso quiere decir que, si hace esos pases medio segundo después, ya estarían en fuera de juego”, asegura Valdano.

Si Messi retrasó su radio de acción, Ronaldo la adelantó y lo centró. “Es curioso”, relata Valdano, “uno evolucionó retrasándose unos metros y el otro adelantándose”. Hay un dato revelador que confirma ese cambio de hábitat del luso, que ahora vive más en el área. Ha marcado 13 goles de cabeza, cuando en sus temporadas anteriores (3, 4, 7, 6 y 3) ni se aproximó a esa cifra.

Con el inicio de su declive físico, acentuado por las continuas molestias en la rótula, Cristiano se ha transfigurado en un futbolista más concreto y menos encarador. “Valoro mucho lo que hace Cristiano. Se impone desde una condiciones físicas excepcionales y desde su ambición personal. Es menos natural que Messi, pero se ha convertido en un goleador puro”, abunda Valdano. Como director general del Real Madrid, cuando en su primera temporada en el banquillo madridista José Mourinho reclamaba un nueve (Hugo Almeida, aunque llegó Adebayor), Valdano ya apuntaba entre bambalinas a que Cristiano era el mejor nueve que tenían.

Messi (43 goles y 18 pases de gol) y Ronaldo (48 y 16) han vuelto a dominar las grandes estadísticas de la Liga. Sus números, una vez más, marcaron el paso en la pelea por el título. El Madrid apuntaba a campeón cuando enganchó la mejor racha de victorias de la Liga (13) y la tabla de goleadores llegó a reflejar una diferencia de 12 tantos a favor de Cristiano.

Sostiene Simeone que con Messi y Cristiano por encima de los 35 goles es “imposible competirle la Liga al Barçcelona y al Real Madrid”. La temporada pasada, en la que el Atlético fue campeón, ambos firmaron sus peores registros en el campeonato doméstico del último lustro. Cristiano hizo 31 tantos y Messi 28. Tras la lectura de Simeone se esconde un razonable argumento estadístico: cuando los dos cracks rebasan los 35 goles, Barça y Madrid empiezan los partidos con un gol a favor. “No van a durar 100 años, cuando no estén el resto intentaremos aprovecharlo”, ironiza Simeone.

Tomado de El País

 

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