El Arca de Noé

En la Biblia, y específicamente el libro del Génesis, Capítulos 6 al 9, está narrado un relato conocido como la historia del Arca de Noé. Yahvé quiso componer el destino de la humanidad que estaba perdida y desbordada y ordenó a Noé la construcción de una enorme barca para que se salvara del diluvio, él, su familia y unos animales que se suponía eran de las mejores especies. El diluvio arrasaría con todo lo que no estuviera en la barca y hubiese quedado fuera de ella.

No se tiene la certeza histórica de que el diluvio efectivamente ocurrió. Pero el arca ha permanecido como símbolo de la salvación de los pueblos y de la voluntad de Dios y de un poder superior por salvar a los seres humanos dignos de protección y sobrevivencia. Esta introducción me sirve para ilustrar una conversación que sostuve con un diputado de la oposición la semana pasada. Yo le preguntaba en tono amistoso pero recriminatorio que cuándo sabríamos los nombres de nuestros candidatos a la Asamblea Nacional y en cierta forma, le reprochaba algunas actitudes de la MUD o de algunos dirigentes que mostraban poca unidad ante el país, en el momento que más lo necesitaba.

Sorpresivamente, mi amigo diputado me dio un breve discurso que combinaba el humor zuliano con el libro del Génesis. “No te preocupéis Luisito que en medio del misterio para saber quiénes vamos y quiénes no vamos para el baile, esto va a ser como el arca del Noé. Todos tienen que montarse en el barco de la unidad. Y el que no lo entienda y no se monte en la unidad, está jodido y lo agarra el diluvio, desaparecerá de la faz de la tierra”.

Me pareció muy bien la comparación. No quise ahondar mucho en quién es el patriarca Noé de este momento histórico, porque de elegidos y alumbrados está lleno el camino del infierno. Pero sus palabras, honestamente, me entusiasmaron un poco.

Comprender que la unidad política en el país es indispensable, necesaria, salvadora y “purificadora” es una necesidad para salvarnos. No importa que, como en la escenificación del Arca, existan especies montándose a última hora o que los pasajeros vayan apretados en una embarcación y se produzcan fuertes discusiones para ver quién se salva.

Lo importantes es que nos salvemos juntos los que queremos llegar a tierra firme y comenzar un periodo de reconstrucción nacional. Y el que no apueste a la unidad, pues que desaparezca de la faz de la tierra. Ojo, acá incluyo a todos los sectores, oficialistas y opositores, como le apunté a mi amigo el diputado. Porque las malas especies las hay de lado y lado. Y las buenas también. Si no, pregúntenle a Noé.

 

 
Luis Homes JiménezLuis Homes Jiménez
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