LOS MILAGROS DEL PAPA FRANCISCO

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Por estos días varios de los presidentes latinoamericanos se han gastado sus dólares, más bien los de nuestros países, para visitar al Papa Francisco. Hay una franciscomanía desatada, que ha producido conversiones extremas como la de Raúl Castro, piadosísimas escenas de éxtasis místico como las que protagoniza Cristina Kirchner, y confesiones amistosas como las de Pepe Mujica. Pero sin duda las visitas más esperadas y las que causan más especulaciones y comentarios son las de Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos.

El presidente colombiano sabe que sin la ayuda de una figura tan influyente como el Papa Francisco, las conversaciones de paz en La Habana no avanzarán a un acuerdo que deje satisfechas a las partes. La paz en Colombia lamentablemente necesita de un milagro que ponga fin a tanto horror, y su santidad puede aportar mucho para destrancar el proceso, en eso están claros tanto el gobierno colombiano como las FARC, y por ello además de rezarle al divino niño, le piden a Francisco y a la diplomacia vaticana que los ayuden a creer, no en Jesucristo, pues ambos bandos se declaran cristianos, sino en lo que se dicen que cumplirán gobierno y guerrilla para finalizar el largo conflicto.

Por su parte Nicolás Maduro este domingo recibirá la bendición papal en la plaza San Pedro, es la segunda visita que le hace a Francisco, y quizá la última como presidente si no se pone las pilas y arregla el desastre en que tiene sumido al país. Desde que el Papa le hizo el milagro a Raúl Castro con los Estados Unidos, restableciendo relaciones y sacando a Cuba de la lista de países que auspician el terrorismo, todos los mandatarios de los países en crisis, casi le exigen al Papa que les haga el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, pero sin panes ni peces que multiplicar, pues el modelo económico que asumió la izquierda populista latinoamericana vació las redes y no sembró el trigo, y así no hay Papa por muy milagroso que sea que pueda hacer milagros.

Pienso que Maduro va con una estrategia cuyo resultado depende de él mismo. El gobierno está acorralado en lo externo, y en lo interno la marcha del domingo pasado y la huelga de hambre de los presos políticos lo tienen en jaque frente a la comunidad internacional, el descenso en las encuestas es dramática y ahora, que siendo muchos parió la abuela, con las acusaciones que medios internacionales le hacen a Diosdado Cabello por presuntos delitos de narcotráfico.

La cosa no está fácil para Nicolás, el asunto es: ¿cómo aflojar en el tema de los presos políticos sin que los duros rojos perciban que la cuerda tensa que aprieta el cuello de los encarcelados se afloja?

Maduro va a Roma a escuchar lo que ya sabe que le va a decir el Papa, que suelte a los presos políticos, que no los deje morir, que haga un gesto, en definitiva un acto de piedad cristiana.

El milagro que espera Maduro es que le crean que afloja un poquito porque el Papa se lo pidió, pero ya sabemos que, como reza el dicho, verdugo no pide clemencia ni la da.

 

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa

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