PALO ABAJO

 

colas-supermercados-productos-valenciaEl gobierno promueve el “bachaqueo”, de manera indirecta, porque es una manera de que mucha gente, se gane, en un día, lo que no se gana la mayoría en una quincena y hasta en un mes. Sin embargo, como es su costumbre de utilizar la mentira, afirma que esa es una de las prácticas de la guerra económica como excusa para justificar el desastre en que se encuentra el país.

El “bachaqueo” es el nuevo “dakazo” para crearle a la gente paraísos artificiales permitiendo la libre venta de un producto por cinco veces más de lo que es su precio normal. La clase media es la más perjudicada con este comercio ilegal protegido porque, los establecimientos comerciales, que frecuenta ese sector de la sociedad, ahora son invadidos por gente de otras partes que arrasan con todos los productos regulados. No queda otra alternativa que comprar al precio de la reventa. Y no hay presupuesto familiar que pueda resistir la descarada especulación, con la complicidad de los organismos gubernamentales.

Estamos desnutriéndonos aceleradamente. No nos estamos alimentando de manera balanceada porque es casi es imposible comprar carne, pescado, quesos y hasta la papa. Las medicinas son otra calamidad porque sus precios son excesivos; además no se consiguen por lo cual, cada día, aumentan la hipertensión, la depresión, problemas renales, gástricos, respiratorios que van en camino de convertirse en pandemias.

Como si esto fuera poco, el problema del transporte colectivo se viene acelerando sin que se tomen medidas para frenarlo. La falta de repuestos hace que estén disminuyendo las unidades del servicio urbano y extraurbano. La movilización es otra de las tragedias que está viviendo la población, en especial los escolares y trabajadores. Es impresionante cómo viajan personas, incluso niños y ancianos, pegados como racimos a las puertas de las unidades, exponiéndose a la muerte, sin que ninguna autoridad trate de prevenir inminentes tragedias.

Hay otra situación, relacionada con el transporte, a la que las autoridades le deben poner atención. Es el servicio de taxis que, por no tener ningún control, ha llegado a precios excesivos y abusivos. Las líneas establecidas legalmente tienen regulaciones y cumplen con la ley pero, como la mayoría de taxistas trabajan por su cuenta éstos ponen los precios de las carreras a su criterio, con el argumento de que los repuestos están muy caros.

CAR01. CARACAS (VENEZUELA), 27/06/2014.- Un grupo de personas viaja en un autobús debido a la falta de funcionamiento del metro hoy, viernes 27 de junio del 2014, en la ciudad de Caracas (Venezuela). Un apagón dejó hoy sin servicio eléctrico a varias ciudades del occidente y el centro del país, incluida Caracas, por un fallo en una de las unidades de generación de energía cuando se realizaban unos trabajos de reparación en una línea de transmisión. EFE/MIGUEL GUTIERREZ

CAR01. CARACAS (VENEZUELA), 27/06/2014.- Un grupo de personas viaja en un autobús debido a la falta de funcionamiento del metro hoy, viernes 27 de junio del 2014, en la ciudad de Caracas (Venezuela). Un apagón dejó hoy sin servicio eléctrico a varias ciudades del occidente y el centro del país, incluida Caracas, por un fallo en una de las unidades de generación de energía cuando se realizaban unos trabajos de reparación en una línea de transmisión. EFE/MIGUEL GUTIERREZ

Es cierto, pero tampoco justifica los excesos, como nos sucedió en estos dias que, desde la Plaza Bolívar a una funeraria en el callejón Mañongo, nos cobraron 700 bolívares y, como no disponíamos de esa cantidad, nos rebajaron la carrera a 500 bolívares cuando lo normal son 300.

Como usuario diario, podemos afirmar que la mayor parte de los vehículos, utilizados como taxis, no reúnen condiciones para prestar el servicio: no tienen aire acondicionado, tienen fallas en el motor, suenan como carretas y están destartalados. Sin embargo, los que son conscientes cobran, como tarifa mínima, 200 bolívares y si van para sectores populares se afincan en el precio argumentando que son sitios peligrosos.

Preguntamos a un experto sobre esta materia y nos respondió que, en Valencia, el problema es difícil porque la ciudad está conformada por varios municipios, cada uno con un criterio diferente y porque la solución del taxímetro no funcionó. Pero algo hay que hacer porque, un servicio público, no puede continuar sin ningún control a juicio del criterio del taxista.

 

 

@EL-CARABOBEÑO

 

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