Leopoldo López y los macarras de la moral

LEOPOLDO-LOPEZLa impopularidad de Maduro arrasa a todo su partido, de ahí la violencia generalizada. Ya son 19 los líderes de la oposición detenidos en las mazmorras militares

Imaginemos por un instante que Usted acompaña a Manuela Carmena a una marcha contra los desahucios y en el momento en el que llegan al punto de concentración, algunos policías asistentes de ministros disparan asesinando a dos estudiantes, luego usted es rodeado por motociclistas conocidos como “defensores del gobierno” que comienzan a dispararles cayendo uno tras otro de los manifestantes hasta contar otros ocho. Luego llega la policía antimotines y usted respira aliviado pensando que pondrán orden y en vez de eso observa cómo una jovencita que en el portal de su casa golpeaba una cacerola con una cuchara, es lanzada al piso y al grito ¡Mátala! le vacían dos cartuchos en la cara.

Usted aún no ha podido salir de su asombro y ni siquiera ha podido secarse las lágrimas, cuando observa aterrorizado que se llevan a Manuela Carmena detenida. Ella, sin más, es la responsable de los asesinatos por haber hecho la convocatoria mientras que el primer policía al que usted vio disparar contra un estudiante desarmado es condecorado con la orden de “caballero” en “gratitud nacional por sus servicios eminentes” y quienes están en la cárcel no son los asesinos de las 43 víctimas, sino quienes organizaron las protestas, en una retórica tan subvertida, que es la misma que aplicaría un violador a su víctima: “ella se vistió provocativamente” y por eso “es la culpable”, pero en el caso que a usted le ocupa, la que va a la cárcel es la mujer y al violador le dan un premio.

Las elecciones están en riesgo y no son pocos los que espetan que no las convocarán

Mientras esto ocurre, el alto gobierno ya expresa sin ambigüedades que los líderes opositores son “objetivos de la lucha armada” y para eso “se están preparando”. Hablamos pues del camino más radical, porque una vez agotada la posibilidad electoral de supervivencia del régimen, quedará la “lucha armada”, como ellos mismos han sostenido hasta el cansancio. Frente a semejantes amenazas de muerte y destrucción, las elecciones venezolanas están en riesgo y no son pocos los que expresan que no las convocarán. Como bien explican las encuestadoras más importantes, con esos números y esa impopularidad, no hay manera de que el Gobierno pueda ganar las elecciones, quedando apenas un semestre para que se instale la nueva Asamblea.

Con una inflación del 120%, una devaluación tremenda y las finanzas completamente destruidas, la impopularidad de Nicolás Maduro arrastra a todo su partido a unos niveles nunca antes vistos, de allí la violencia generalizada cuando ya 19 líderes de la oposición están presos en las mazmorras militares, mientras los jefes de casi todos los partidos políticos tienen averiguaciones penales por los mismos motivos. Hablamos de una sociedad aterrorizada y de una élite política democrática contra las cuerdas donde lo único que quedó por hacer es una huelga de hambre. Último recurso al que apelaron en su momento Nelson Mandela o Mahatma Gandhi y que solo busca que los presos políticos tengan muchas menos garantías que las que tuvo Chávez en la cárcel -quien fue tratado a cuerpo de rey- y que convoquen a las elecciones libres.

¿Habrá elecciones?, ¿Sobrevivirán los líderes opositores? El problema es que si hay algo que ha dejado claro la Historia universal, es que todos los que han enarbolado la bandera de la hipermoralidad política, han terminado siendo los peores criminales de todos los tiempos. Como ejemplo basta con la historia de Venezuela, colmada de grandes moralistas como Hugo Chávez y su séquito de predicadores del decoro político, los macarras de la moral.

 

 

@ELMUNDO.ES

 

 

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