El hueco negro

 

Rezaba la adivinanza: ¿Qué es lo que mientras más le quitas más crece? “Un hueco” decíamos cuando chamos. Y es que hay huecos que chupan la energía o la esperanza. Y no hablo de los agujeros negros de Stephen Hawking, que absorben toda la masa y la luz, sino de una realidad política que nos hunde a todos al mismísimo inframundo de la desesperanza.

Existen situaciones reales que superan la ficción, como en Coro, capital del Estado Falcón, cuando el pasado lunes 25 de mayo se vivió la tragedia de la señora Sara López quien murió al lanzarse por la alcantarilla para intentar rescatar desesperadamente a su hijo de 7 años, César Augusto, cuando éste cayó por una boca de visita sin tapa, de aguas negras y gases tóxicos. El episodio ha dejado a la opinión pública entre el desasosiego y el horror.

Entre los muchos responsables institucionales de que estuviera esa boca de visita abierta, están las autoridades de Hidrofalcón. Pero no se trata de culpar aquí a una institución por negligente, porque no sirve de nada y además sería irrelevante para nuestra realidad, sino de llamar la atención de cómo este hueco negro y pestilente, que estuvo así durante 5 años, según los vecinos de esa comunidad, y que se tragó a dos seres humanos, es un símbolo desnudo de una gestión pública desprovista de toda racionalidad de servicio, de toda gestión orientada a cubrir las necesidades de “toda” la gente. Una gestión pública que por el contrario ha mostrado una enorme capacidad para distribuir los recursos disponibles “sólo” a su gente, a sus leales que bajo la promesa de consumo bachaquero en el presente y venganza pública para el futuro, han logrado sacar los votos en cada contienda electoral.

Este gobierno en sus niveles, municipales, estadales o nacionales, ha mostrado un alto grado de incapacidad y desidia en la gestión pública desde apagar los incendios del Ávila hasta defender la soberanía en la Guyana Esequiva, o desde en disminuir los casos de niños con cáncer en el JM de los Ríos, hasta reducir las miles de muertes violentas al año.

Sin embargo, han sido realmente eficientes en crear en gran parte de la población, que cada vez haya más gente partícipe de una cultura depredadora, del atropello, del chanchullo, de la rapiña y del rebusque, del lenguaje soez, del rancho en la cabeza, que le dé igual que haya una tapa en una boca de visita o que no la haya, que haya basura en la calle o que no la haya, se trata de institucionalizar una cultura de la desidia, para llevarnos a todos a la anomia, donde ellos son reyes.

¿Qué es lo que mientras más le quitas más crece? Mientras más le quitemos la exigencia de una gestión pública de calidad, más grande será el hueco de la desidia. Este hueco negro en el estado Falcón, es el mismo hueco negro que han hecho estos irresponsables en todo el país, con su infinita incapacidad y corrupción, donde quieren echarnos a todos, para que al fin nos rindamos, los dejemos en paz, y logren de una vez por todas su hombre nuevo devenido en corrupto nuevo, su pobre nuevo devenido en pedilón nuevo. Pero mientras más nos desesperancemos más crecerá su poder.

Cada episodio es necesario analizarlo desde una visión de cambio, basada en la creación de una conciencia y de una gestión de políticas públicas diferente, eficiente, de transformación y de servicio que es posible y que vendrá. Aunque haya días, como cuando oímos la noticia, que no nos provoque salir de casa.

 

@TALCUALDIGITAL.COM

 

 
Fernando NiñoNo photo
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