EL FUTURO DEPENDE DE NOSOTROS

Hoy pasé el día, como tantas mujeres venezolanas, haciendo cola, tratando de “estirar” el sueldo con el fin de que alcance para algo más que comer. En esas colas infinitas se habla de todo, se expresa por igual el orgullo que sentimos por nuestra vinotinto, como una letanía de inquietudes y preocupaciones por el futuro de nuestro país que termina siempre en una pregunta que retumba sin respuesta, ¿hasta cuándo?

Razones las hay. Hemos aguatando mucho, hemos soportado un régimen abusador, represivo, violador de los derechos humanos, que con su terrible desempeño económico nos está haciendo pasar hambre, mantiene en riesgo nuestra salud, y ha dejado que sea el hampa quien gobierne nuestras calles.

La respuesta a ese hasta cuándo, depende de nosotros, de nadie más. No hay fórmula mágica. ¿Se puede? ¡Claro que se puede!

No permitamos que el miedo se apodere del malestar que nos envuelve, que las colas nos anestesien, que la escasez nos haga impotentes. El éxito viene siempre acompañado de acción.

Quienes creemos en una Venezuela mejor, debemos unirnos, respetando que hay muchas formas de lucha, todas igualmente legítimas mientras se hagan dentro del marco de la legalidad y miles de ideas válidas para lograr el cambio, pero todos debemos tener el coraje para reaccionar, salir a defender nuestra libertad, nuestros derechos y nuestra calidad de vida.

Involucrémonos en la política, sumemos a los indiferentes, emprendamos acciones colectivas. El alto gobierno dice que somos el “poder popular”, pues hagámoslo sentir, alcemos nuestra voz ante cada atropello, y salgamos a las calles, pacífica y cívicamente a exigir los cambios que el país reclama!

 

 

 

 
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