El ABC de Santiago Hernàndez Ron / Mùsico, productor y cantante
A NIVEL MUSICAL, LA MERITOCRACIA NO EXISTE HOY EN VENEZUELA

Santiago Hernàndez Ron 2

“En mi caso específico, jamás me plantearé no volver”.

El gobierno apoya cierto tipo de música y sólo a ciertas personas. Todos los días me entero de jóvenes que se lanzan a la experiencia afuera. No podemos ignorar que estamos viviendo en un país que te cercena las oportunidades. Tengo ganas de ser exitoso y la situación de mi país no me ofrece esa posibilidad, señala el también economista venezolano.

Macky Arenas

Desde los siete años ya estaba seriamente “metido” en la música. Estudió piano, teoría y solfeo, armonía y todas esas complicaciones que tienen que ver con que las notas se organicen para convertirse en melodía. Graduado de bachiller en el Colegio San Ignacio se lanzó de cabeza a la producción del grupo de gaitas de esa institución educativa, donde ejercía simultáneamente de profesor de canto y director de la agrupación. Paralelamente participaba en la producción del festival de gaitas, le encantó el trabajo y se involucró de lleno, sin dejar sus recién comenzados estudios de Economía Empresarial en la Universidad Metropolitana. Culminó y se dedicó a la producción del grupo musical Vitamina. Pronto pasó a cantante y director vocal. Sigue dando clases de Historia de la Música en los bachilleratos pero ahora sus planes están fuera del país. Esto fue lo que nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.

 

_  ¿Seguirás con “Vitamina”?

_ Inicialmente era mi idea, pero ya terminé en la universidad y no quiero perder tiempo. Quiero hacer el Master. Ya tengo 25 años y deseo especializarme en Enterteinment Business (industria del entretenimiento), con el firme propósito de obtener una visa de trabajo para artistas que me permitiría trabajar en los EEUU.

 

_  ¿Qué  valoras más de todo cuanto hiciste en Venezuela?

_  Mi experiencia con las gaitas y mi aporte en la parte educativa. Me motiva dejar un mensaje en todo lo que hago, guiar a los muchachos. Enseñar es lo que más me gusta y me llena, pero estoy seguro de que haciendo música igualmente se logra ese objetivo. Uno tiene que ser responsable y cuando se trabaja en equipo todo es importante pues si tú no suenas bien el otro tampoco lo hará. Es el tipo de conducta frente a la competencia que me esmeré en inculcar a los muchachos y esa ha sido una de las mejores experiencias que guardo.

 

_  Las gaitas han sido toda una “marca” en los grupos colegiales. ¿Siguen activas, dictando pauta cada fin de año?

_  Totalmente. Se han transformado en una industria, no necesariamente a nivel monetario sino en capacidad de producción. Los bailes son cada vez más profesionales, la música crece en calidad y se dedica al ensayo mucho más tiempo. El San Ignacio, por ejemplo, ensaya casi 500 horas al año, lo cual es considerable para ver un resultado final lo más profesional posible. Se sabe que los estudiantes son novatos, pero requiere un fuerte apoyo de todo el mundo.

 

_  ¿Y lo tienen?

_ Lo tienen, los colegios apoyan, los padres también, algunas instituciones dan una mano. Las gaitas no son un fin, son un medio y la parte positiva es que son un instrumento transformador pues el chamo que entra a la agrupación adquiere habilidades, competencias, responsabilidad, disciplina, todo lo cual lo hace mejor profesional pero también mejor persona. Es parte del proceso educativo, aporta calidad humana. Es imposible concebir la música sin esa responsabilidad ni hacer música sin ese compromiso.

 

_  ¿Son experiencias colegiales que se agotan allí?

_  Increíblemente, las gaitas han sido plataforma para el lanzamiento de muchísimos grupos. De hecho, no pocos de los que escuchamos en la actualidad han surgido de los grupos de gaitas. Por otra parte, muchos de mis alumnos han viajado para estudiar en el exterior Ingeniería de Sonido o han montado su propia banda y les ha ido bastante bien. Tuve la oportunidad de trabajar, en mis primeros años, con bandas norteamericanas que estoy seguro se nutrieron de la experiencia gaitera para complementar sus habilidades.

 

_  ¿Los chamos que aspiran a mayor experiencia, se ven todos obligados a salir de aquí?

_  En mi caso particular, pienso que las oportunidades se encuentran pero el crecimiento, el movimiento que requiere un músico es más lento.  En esto hay que distinguir la parte popular de la académica pues los objetivos y las metas a largo plazo son diferentes. Si estamos hablando de un músico popular que quiere figurar dentro del medio, es más difícil.

_ ¿Cómo hiciste tú?

_  Puede ser que el joven músico arranque, como lo hice yo, en un grupo bailable, lo que te da fogueo y tarima. Quizás llames la atención de algún cazatalentos que te contrate para una banda profesional como en este momento pueden ser “Chino y Nacho”, “Guaco”, “Oscarcito”, bandas con proyección internacional y  a través de ellas puedas crecer. Pero todo eso es limitado. Hoy, el tema está en los grupos bailables  pero luego la pregunta es “¿para donde sigo?” y aparecen las barreras para continuar la profesionalización, sobre todo en un medio tan masivo donde hay muchísimos artistas de alto nivel.

 

                                                           Preparación y oportunidades

 

" Todo joven aprecia, antes que nada, su vida y aquí el temor cotidiano es salir a la calle”.

” Todo joven aprecia, antes que nada, su vida y aquí el temor cotidiano es salir a la calle”.

_  ¿Cómo están las posibilidades para la música, en este momento, en Venezuela?

_  Es bueno dejar claro que para la práctica y el fogueo sí hay chance. Siempre hay agrupaciones bailables que se están formando. Pero si el músico quiere continuar a largo plazo, tener una banda con prestigio internacional, encuentra frenos. Un músico que se encuentre en Estados Unidos puede aspirar a pertenecer a una gran cantidad de grupos artísticos que están en posibilidad de ofrecerle trabajo. En Venezuela no ocurre eso, es más limitado el panorama. Pero desde el punto de vista de la educación musical y el crecimiento, sí hay oportunidades en Venezuela.

 

_  ¿Es un asunto de mercado o de la actual situación del país? ¿Cuánto incide el tema político en las limitaciones que padece un país tan musical, que ha generado tantos talentos  como Venezuela?

_  Afecta el campo de la música porque no hay apoyo para todo el mundo de la misma forma. El que desea emprender, formar su propia banda, se ve muy limitado pues, por ejemplo, acceder a los medios de comunicación, a la radio, que suenen tus temas y el público se entere de lo que estás haciendo es complejo, requiere de dinero y los músicos no lo tienen. Hay que tener pulmón y no todo el mundo dispone de los recursos necesarios para impulsar una carrera. Eso quiere decir que hay gente muy talentosa que no puede ser conocida, escuchada  de manera masiva porque carece de los medios para lograrlo. Por otro lado, tampoco es un secreto que el gobierno apoya cierto tipo de música y sólo a ciertas personas, no a todo el mundo. Si estás con el gobierno vas a sonar, de lo contrario se te pone cuesta arriba, te va a costar muchísimo más.

 

_  En estos días conversaba con dos artistas, uno está en el mundo de la ópera y otro hace música popular folklórica. Ambos coincidían en que las oportunidades las hay, solo que los chamos hoy quieren surgir de un día para otro, ascender al estrellato sin el esfuerzo sostenido que ello demanda, hacer dinero fácil. Todos pretenden ser “Chino y Nacho” de la noche a la mañana. Entonces optan por irse del país o elegir formas musicales más comerciales… ¿estás de acuerdo?

_  Pueden tener completa razón. Todos los artistas famosos han pasado por lo que llaman las 10 mil horas de vuelo y eso, en general, se aplica a la vida, no solo a la música. Para lograr un fogueo importante necesitas pasar por experiencias, esfuerzos de trabajo y eso, es verdad, no se hace de la noche a la mañana, se requiere muchísima constancia para lograr ser una persona artísticamente completa. Cada grupo famoso, fíjate Los Beattles, tocaron en cientos de bares antes de ser famosos. Pero también es cierto que acá, hoy por hoy, el entorno político y social no ayuda. Nadie que quiera surgir está cómodo en este país y a ello debes sumar que la meritocracia, a nivel de la música, no existe hoy en Venezuela: hay grupos que logran popularidad más fácilmente que otros sin ser necesariamente mejores talentos y allí interviene el favoritismo político. Eso frustra al músico y lo empuja a buscar mejores posibilidades.

 

_  Ese tipo de situaciones, en otros países, hacen que la gente entienda que tiene que esforzarse más, que luchar con más ganas. ¿Desde tu experiencia como músico, piensas que esto hace que los jóvenes forjen su voluntad o esa frustración que mencionas los hace más facilistas?

_   También soy economista y todo está interconectado. Los jóvenes, es verdad, quieren todo rápido y fácil, no sólo los músicos, sino en todas las áreas de interés. No podemos ignorar que estamos viviendo en un país que te cercena las oportunidades o no te presenta suficientes estímulos ni alternativas para surgir de una manera honesta, acorde con tus tiempos de vida. ¿Cuánto tiene que esperar un joven, aun graduándose con honores en cualquier carrera, para obtener su primer carro? En otro lugar, tendría acceso a los beneficios de su trabajo sin mayores complicaciones y en menor plazo. Eso no es facilismo, es merecimiento. Ni hablar de su primera vivienda. Después de 5 años de estudio, estoy ganando más como músico que mis amigos economistas: eso es increíble, pues la mayoría tiene dos o tres años de graduados. No se puede ver logros en consecuencia al esfuerzo de estudios realizado.

 

_  Entiendo que Venezuela es otra, que nuestras generaciones nacieron en democracia, que vivimos muchos años de opulencia petrolera. Pero pienso en los jóvenes que lo eran en tiempos de Gómez o Pérez Jiménez, quienes no solo no podían soñar con un carro y una casa, sino que ni siquiera veían luz al final del túnel porque los oprimía el despotismo, la dictadura. Ellos no pensaban en irse a ninguna parte, sino en luchar por cambiar las cosas y que Venezuela fuera libre y próspera. Los animaba construir un país que luego nosotros disfrutamos. ¿Nunca te has hecho ese planteamiento?

_  Por supuesto que sí, muchísimas veces. Estoy seguro que todo el que se ha ido o está pensando en hacerlo, ha pensado vivamente en eso. No sé tanta historia y me gustaría conocer más acerca de las vivencias de la población en aquellos momentos. Tal vez hay un tema que ellos no vivieron, que es la inseguridad. Tengo entendido que la dictadura de Pérez Jiménez fue fuerte, pero garantizaba derechos como vivir tranquilo, cosa que en estos últimos años es imposible en Venezuela. Todo joven aprecia, antes que nada, su vida y aquí el temor cotidiano es salir a la calle, ser asaltado, secuestrado o asesinado. Protestas y vas preso, como tantos compañeros estudiantes a quienes se le vulneran sus derechos todos los días, tan sólo por manifestar pacíficamente. Cada uno de nosotros ha tenido un caso cercano de violencia que te hace pensar que no estás  a salvo. Cuando es tu vida la que está amenazada tienes que preguntarte si este es el sitio para vivir y progresar. ¿De qué sirve luchar si te van a matar?

 

_  ¿Es tan fácil expatriarse, dejar tu país, elegir irte de manera definitiva? Porque para muchos el proyecto no es ir a prepararse y regresar cuando esto mejore, sino desvincularse radicalmente…

_  El problema es que nada nos hace visualizar un país diferente, al menos a corto plazo. Las cosas no se arreglarán lo suficiente pronto…

 

                                                         Exodo profesional

 

_  Es que tal vez las cosas no “se arreglan”, sino que hay que arreglarlas…

_  Es correcto, hay que preguntar más bien qué tanto hago por eso. Pero esas son decisiones personales que cada quien toma. Admiro mucho a quienes deciden el rumbo de apoyar al país, quedarse y bregar. Pero hay que entender, aunque suene egoísta, que la vida productiva de un ser humano comienza al graduarse en la universidad y existe un límite para hacer currículo y experiencia. La vida productiva se acaba y si en un país no disponemos de suficientes posibilidades para crecer, luego será muy tarde. En mi caso específico, jamás me plantearé no volver, pero necesito condiciones básicas para prosperar y ahora no las encuentro aquí. Tengo ganas de ser exitoso y la situación de mi país no me ofrece esa posibilidad, por más que me esfuerce.

                                                             

_  ¿Una mayoría de jóvenes está tomando esa decisión?

_  Todoa los días me entero de jóvenes que se lanzan a la experiencia afuera. Es masivo, sorprendente. En mi grupo familiar somos 8 primos cercanos, soy el único que queda y ya me voy. Del colegio donde me gradué, quedamos 2. Nos conectamos por las redes sociales. La gran mayoría está instalada fuera, unos hablan desde Finlandia, otros desde España, otros desde Estados Unidos. Hasta tengo un amigo en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos en Washington, varios haciendo doctorados en distintas universidades, otro trabaja como ingeniero -egresado de la UCAB- en Alemania y le va excelentemente bien. No hay uno que no haya sido exitoso afuera. Porque saben aprovechar el talento que ofrecemos.

 

_  Entonces Venezuela exporta mucho talento, al menos preparamos bien…

_  Seguro que sí, por eso se están destacando en todas partes. Pero también hay un tema de sobrevivencia, el que sale sabe que tiene que competir duro pues para destacarte por encima de las personas, naturales de esos países donde llegas, tienes que tener algo que ellos no tengan y por eso nos destacamos. Evidentemente estamos bien preparados, pero así salgas de la mejor universidad, sale de cada uno lograr destacarse. De nuevo, es una decisión personal. Nadie lo hará por ti.

 

Leyendas

  • “En mi caso específico, jamás me plantearé no volver”.

 

  • “Todo joven aprecia, antes que nada, su vida y aquí el temor cotidiano es salir a la calle”.
 
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