MADURO EN SU LABERENTITIS

 

05 Maduro LaberintoEl embrollo en que está lo sobrepasa. La indecisión lo abruma. El boato no compensa el agobio. Hay intranquilidad y rebelión en la granja. No se imaginó nunca estar metido en semejante brete. El ambiente que le rodea es patético

Suspende la cita con el Papa, envía al Vicepresidente a recibir el cuestionado premio de la FAO, tampoco asiste a la Cumbre del CELAC con la Unión Europea; tales ausencias no pueden ser consideradas una nadería. Tiene que haber una causa de ¡fuerza mayor! Precisamente quien no se ha caracterizado por desperdiciar viajes, siempre acompañado con su nutrida comitiva. En determinadas condiciones la otitis tiende a complicarse convirtiéndose en laberintitis. La verdad es que todo el entorno le es laberíntico.

No es igual como cuando titule hace unos años otro artículo El Comandante en su Laberinto, los recursos -en el más amplio sentido- no son los mismos. La situación era otra. La crisis cada vez se agrava y no haya que hacer. Está consciente de no poder seguir anunciando que anunciará. El enredo hoy es verdaderamente galáctico.

El embrollo en que está lo sobrepasa. La indecisión lo abruma. El boato no compensa el agobio. Hay intranquilidad y rebelión en la granja. No se imaginó nunca estar metido en semejante brete. El ambiente que le rodea es patético. En medio de una que otra ráfaga de lucidez piensa que las tendencias actuales se tornan irreversibles. No basta con acumular recursos para la campaña, no disponen de ellos como en épocas anteriores. Si bien aún posee campo para la maniobra, no considera posible modificar el actual cuadro. La perspicacia le anuncia la inevitabilidad de una derrota.

Por mucho que lo intenta no puede disimular, no puede embelecar. A él, principalmente a él, le atribuirán la pérdida. No dispone de esa especie de teflón que parecía tener el antecesor. Por primera vez en quince años, las encuestas señalan un responsable de las calamidades que padecemos y es él. En su fuero interno debe reconocer el trance. Cuando mira hacia adelante es prisionero de la desazón y la incertidumbre. ¡No puede ser de otra manera!

El panorama no ofrece una perspectiva favorable al actual gobierno, para abordar la crisis más grave conocida en la historia contemporánea, más cuando él ha sido el principal causante de su agudización. La adopción de medidas para superarla, supone romper con los arcaicos esquemas a que les rinden culto, no tienen la mínima disposición a la apertura. Su visión se los impide, mientras se estrecha su piso político y el tiempo se agota.

La inconformidad, el malestar, el descontento y el rechazo recorren todos los espacios de la sociedad, transformándose en decididas aspiraciones de cambio que constituyen una nueva mayoría social y política. Mayoría que deberá manifestarse electoralmente este año, modificando sustancialmente el mapa político del país y abriendo nuevos cauces a la Alternativa democrática.

El que enfoquemos como aspecto central el proceso electoral, no implica en ningún caso, descuidar otras facetas de la coyuntura, la presencia y participación de la oposición en ellas abona necesariamente el terreno para los resultados de las parlamentarias.

Para alcanzar la victoria y lograr mayores avances la Unidad es un prerrequisito indispensable. En medio de la diversidad hay que fortalecer las coincidencias. No existe liderazgo, ni organización que por su propia cuenta pueda garantizar el triunfo. Nuestras diferencias fundamentales son con la macolla gobernante.

El adversario aún no renuncia a la idea de dejar de ser mayoría, están aferrados al poder y a sus privilegios. Vendrán nuevas agresiones, hostilidad y bravatas, habrá que responder con entereza y valor sin caer en el terreno donde ellos pretenden ubicar la confrontación.

Con todas sus carencias y dificultades el instrumento en capacidad de conducir un proceso intrincado y complejo como este, es la Mesa de la Unidad. Le hacen un flaco servicio a la causa democrática quienes ubicándose en territorio opositor, enfilan sus principales baterías contra la alianza unitaria.

La lucha social y política no es desahogo. El desasosiego y la exasperación no son buenos consejeros. El estudio, análisis, la reflexión y la consideración de los diversos escenarios probables es una tarea insoslayable para la Dirección de todo movimiento. En esta confrontación desigual requerimos de una conducción inteligente con talento, pasión y coraje. Necesariamente hay que conjugar esos atributos. La experiencia demuestra que la victoria -por lo general- es la resultante de la acertada combinación de esos factores.

No puedo dejar de mencionar que el título de este artículo lo tome prestado de una amiga, que gentilmente me autorizó a usarlo, se trata de Magdalena Boersner, internacionalista, librera e ingeniosa tuitera.

 

 
Luis Manuel EsculpiLuis Manuel Esculpi
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