MENTIRAS DE VERDAD

primariuaErrare humanum est
Cicerón

 

El esfuerzo orgiástico desplegado por la cumbre del poder para hacer de las primarias del PSUV un éxito desmedido y una fuerza capaz de conjurar su masivo descrédito en lo interno y lo internacional, no creo que pueda mitigar el malestar colectivo ni su posible manifestación de voluntad en el venidero 6D. Difícilmente lo hará porque cualquiera que haya sido o sea el impacto publicitario de “la dictadura mediática” -como la denomina nuestro célebre comunicólogo Marcelino Bisbal- las causas hondas del indicado malestar siguen ahí y tienden a agravarse.

Barclay Capital y el Bank of America pronostican, no sin alarma, que Venezuela puede cerrar el año con una inflación de 170%, “hiperinflación”, digamos. Otros reputados organismos multilaterales sitúan la recesión en 7% para el mismo lapso. A quienes poco les dicen las cifras, baste con advertirles que de nuevo batiremos el record inflacionario mundial, esta vez con porcentajes suicidas. Y que ningún otro país del hemisferio decrecerá tan notablemente como este conejillo en que han convertido nuestra apabullada Venezuela. No abundaré en la tragedia de la inseguridad personal y la lista de perversiones sociales, incluyendo salud, servicios y educación, respecto de las cuales los altos funcionarios del gobierno mienten continuamente, algunos de ellos, en su ignorancia, sin saber que lo hacen.

Pasado el espectáculo será esa la fuerza determinante de la conducta de los electorales y de quienes todavía no puedan serlo. El desgarrador deterioro de la condición de vida hace lo que no hace o no pueden hacer la MUD ni cualquiera de las fuerzas políticas de la alternativa democrática. Es un trabajo diario, apasionado que estalla en epítetos cargados de duros calificativos enfilados hacia la élite gobernante. Y contra eso sí que no valen los espectáculos pasajeros.

Es una cuestión grave y peligrosa, que quizá pudiera ser mitigada con el diálogo y el proceso electoral. Optar por el voto es marcar una preferencia de paz en el marco de la Constitución que se nutre de las respuestas populares contra los demonios que asedian a la gente. En manos del gobierno está tomar en cuenta la presión generalizada por un proceso creíble y supervisado profesionalmente, con presencia de organizaciones del sistema jurídico-político planetario como la OEA, Unasur, Unión Europea, y no con “compañeros de causa” que vengan –como lo acaban de hacer en las primarias del PSUV- a repetir lo que les pida el gobierno. Solidaridad revolucionaria, la llaman.

No voy a negar que la masiva publicidad haya favorecido al poder dominante. Es mucho dinero, muchos camaradas viajeros cumpliendo órdenes de avalar, buenos diseñadores e ilustradores y sobre todo la máquina estatal amenazando, movilizando, comprando, cubriendo vacíos mediante ficciones. Demos pues por válido que en principio la fiesta haya rendido sus frutos. Aunque, como digo antes, los días festivos pasan y la negra realidad sigue ¡y mire que sobra tiempo y falta dinero!

Me llama la atención algo más. No pertenece a ese bronco orden real incapaz de ser alterado por serpentinas, confetis o fuegos artificiales, sino a la dimensión del error humano, tales son las declaraciones y actos que contradicen lo proclamado. El presidente Maduro, créanme, es uno de los mejores representantes de este “errare humanum est”

Lo primero fue decir, desde su alta posición y en claro tono de amenaza (si no de angustia) este singular disparate:

  • Sabemos quiénes fueron los que no votaron

Señor, ¿si ustedes se ufanaron de recoger más de 3.600.000 mil votos por qué angustiarse y perseguir a los que no lo hicieron? ¿Y cómo es que usted, presidente, afirma que a los ojos de su policía el voto no es secreto? Es obvio que el resultado de sus primarias no le ha alegrado demasiado, pero en lugar de fingir -como sin inmutarse lo hace el presidente de la A.N- pierde el control y empaña sin necesidad la operación. Por eso es que hay quien dice que más presidente parece Diosdado que usted. A mí no me consta, pero….

Luego, fue llamar a los empresarios a dialogar. Eso está muy bien, revela que sin los privados no habrá la menor esperanza de encontrar alguna forma realista de abordar la crisis que nos agobia. Y no obstante, seguramente por temor a los radicales que en sus filas viven criticándolo y a los no-radicales demasiado ambiciosos, usted arruina su ambigua apertura arrojándole sospechas y agresiones a aquellos a quienes pretende poner a contribuir con Venezuela.

Escucho a José Vicente pedir la ampliación del diálogo, posiblemente al ámbito decisivo, el político. Diosdado, quizá con su respaldo, avanza por su cuenta en negociaciones con Shannon, emulando tímidamente a Raúl Castro. ¿Y usted qué hace? ¿Por qué no agarra la batuta cual se supone que le corresponde?

  • Las primarias del PSUV son un presagio de lo que ocurrirá el 6-D, escucho decir a Diosdado, cuyas actividades y controles parecen crecer como la levadura.

Por lo que se va sabiendo, ustedes se pagaron y dieron el vuelto en esas primarias. Sorprenden sin embargo los reclamos de sectores de base del PSUV expandiéndose cual mancha de aceite y en plan de denunciar arbitrariedades y desconocimientos bochornosos. En todo caso, estuvieron solos, sin disidencia legal en posición de contrarrestarlos. El 6-D habrá una masiva presencia disidente en las mesas, convencida de que es ahí donde se fraguan las posibles trampas, y decidida a encauzar el deseo de cambio, de cambio democrático, que anida en la gran mayoría de los corazones, incluidos los de la castigada base del PSUV y el Polo Patriótico.

 

 

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