Todo el mundo está preocupado

 

Un amigo me comentó que en estos días, al ayudar a su hijo en una presentación para el colegio, debían elaborar una cartelera con los diferentes billetes en sus distintas denominaciones.

Como era lógico los agrupó y se dirigió a un local que ofrece el servicio de copias a color. Al constatar que el precio de dichas copias, en un papel en especial, era superior al de los billetes, optó por tomar los billetes de vuelta para colocarlos directamente en la cartelera y así evitarse el alto costo que debía pagar por cada una de las copias.

Suponemos que una situación parecida debe ocurrir con quienes en el Gobierno se ocupan de emitir los billetes que circulan, impresos en la tan mencionada “maquinita de hacer billetes”, que anda muy activa en estos últimos meses. Deben estarse produciendo una gran cantidad de estos papeles, cuyo valor de emisión debe ser superior al valor propio de la moneda.

No hace falta ser un experto económico para conocer la situación a la que las políticas de este Gobierno han conducido al país en la cual el bolívar ha perdido su valor y cualquier activo, artículo o un simple objeto, tiene mayor peso que la moneda venezolana.

El ciudadano está preocupado, las manifestaciones por la escasez y el costo de la vida están ocupando los primeros lugares, desplazando a la inseguridad. Y frente a ello no hay política económica, ni planes, ni voceros en el oficialismo que ofrezcan algún indicio de preocupación por lo que ocurre.

“Todo el mundo está preocupado menos Maduro”, expresó el líder de la social democracia española, Felipe González, luego de su visita a Venezuela.

La frase del dirigente español recoge el sentimiento de incertidumbre que está sofocando a todos los venezolanos. La frontera entre chavistas y no chavistas comienza a desaparecer frente los efectos de la gestión de Maduro.

El Presidente del legado parece haber encontrado una fórmula para gobernar que es ignorando lo que ocurre alrededor y escondiendo las cifras del desastre.

En estos días el exministro de Hugo Chávez, Jorge Giordani, uno de los arquitectos del socialismo del siglo XXI, expresó que “no se trata de que exista una “dirección inexperta” sobre la economía venezolana, sino que sencillamente “no hay dirección” y que la “distorsión grave” que sufre el país es “una bomba de tiempo” que tiene muchas causas, entre ellas “la falta de liderazgo”.

Y aunque Giordani fue descalificado de lado y lado, sus palabras no dejan de reflejar una realidad que ya es de dominio de gran parte de la población: No hay dirección, no hay política económica, no hay medidas y por eso la moneda se hunde, el país está en quiebra y la dirección oficialista sigue pensando que la bonanza recibida en los años anteriores regresará en cualquier momento.

En cuanto al tema de la falta de liderazgo es difícil descifrar si se trata de “falta de liderazgo de Maduro” o incompetencia para gobernar. Lo cierto es que a su alrededor, ha crecido una casta millonaria que se ha fortalecido con las importaciones, las compras fantasmas, el lavado de dinero y el control de cambio. ¿Será esa casta la que tiene cercado a Maduro o el Presidente conoce lo que ocurre?

La pregunta ya se la hacen millones de venezolanos y entre ellos la gran base chavista que no está dispuesta a sacrificar su futuro y comienza a preguntarse si esto que ven a su alrededor es el país que estos dirigente le habían ofrecido.

 

 

 
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