NEGRO PRIMERO

panteon-nacional-a273bce1-c7fd-4330-b5c1-8d9e84f634aeSe cumplieron 194 años de la batalla que independizó la provincia de Venezuela del reino de España. En Carabobo, donde nació Venezuela, se selló el destino de un país que sería además líder en la independencia de otros dominios españoles.

Pero en este año 2015 la conmemoración ha tenido un leit motiv diferente a la batalla y su consecuencia histórica. El gobierno consideró que la celebración debía centrarse en el homenaje, Panteón Nacional incluido, a uno de los personajes de la gesta de Carabobo, cuya historia real poca presencia tiene en documentos históricos pero que sin duda alguna existió, peleó en Carabobo y era un guerrero apreciado por Bolívar y sobre todo por Páez: Pedro Camejo, llamado “Negro Primero”, por su arrojo en batalla y por su piel oscura.

El mero hecho de haber combatido en Carabobo y dejado su vida en ese campo, ya lo hace héroe. Pero la connotación racial y su humilde extracción parecen privar en la selección del protagonista de esta fiesta heroica al más puro estilo decimonónico, con flores y laureles adornando una urna con sus restos “simbólicos”, trasladados desde el Campo de Carabobo, donde nadie sabe si en verdad lo enterraron, y llevándolo en una procesión de loas altisonantes hasta el Salón Elíptico del capitolio, que no estamos seguros hubiese gustado a ese llanero recio y elemental que era el Negro Primero.

 

Referencia histórica

Aunque diversos cronistas e historiadores ubican el nacimiento de Pedro Camejo en 1790, ninguno está seguro del sitio exacto de su nacimiento. La mayoría dice que San Juan de Payara o Achaguas, pero una leyenda llanera refiere que nació en Las Tapias, al suroeste de Cunaviche. Su procedencia apureña parece estar respaldada por la referencia de que era hijo de esclavos negros procedentes de la isla francesa de Guadalupe, y que nació esclavo de un terrateniente de Apure, Vicente Alonzo.

Sin embargo, en el Archivo Militar de Segovia, España, un documento da cuenta de un nativo de Calabozo llamado Pedro Camejo, que sirvió en el ejército realista a la orden del general Ruperto Delgado, también calaboceño. Este oficial, yerno del jefe realista Francisco Tomás Morales, cuenta al Negro Primero entre los 220 llaneros que desertaron en 1816 para incorporarse a las filas de los lanceros de José Antonio Páez.

Comenzó su carrera soldadesca en 1813 a las órdenes del asturiano José Tomás Boves, quien lo reclutó entre una partida de negros cimarrones que se unieron al feroz realista cometiendo todo tipo de desmanes en esta “legión infernal” que asoló campos y pueblos venezolanos. Acompañó a Boves hasta su muerte en la batalla de Urica, el 5 de diciembre de 1814 y regresó a los llanos, donde termina alistándose en 1816 a las filas de José Antonio Páez. Peleó en las batallas de Mata de la Miel, Yagual, Achaguas y Banco Largo. Fue uno de los 150 lanceros de la legendaria batalla de las Queseras del Medio, el 2 de abril de 1819 y por eso lo condecoraron con la “Orden de los Libertadores”.

Camejo era arrojado, temerario, más que valiente. A pesar de su escasa educación, era rápido de palabra y sus salidas divertían a Páez y a Bolívar.

 

negro primeroPáez cuenta a Camejo

La referencia histórica más amplia sobre Camejo la hace el propio José Antonio Páez en su autobiografía, escrita varias décadas después de la guerra independentista. Veamos qué dice:

“Entre todos con más cariño recuerdo a Camejo, generalmente conocido entonces con el sobrenombre de “El Negro Primero”, esclavo un tiempo, que tuvo mucha parte en algunos de los hechos que he referido en el transcurso de esta narración. Cuando yo bajé de Achaguas después de la acción del Yagual, se me presentó este negro, que mis soldados de Apure me aconsejaron incorporarse al ejercito, pues les constaba a ellos que era hombre de gran valor y sobre todo muy buena lanza. Su robusta constitución me lo recomendaba mucho, y a poco de hablar con él, advertí que poseía la candidez del hombre en su estado primitivo y uno de esos caracteres simpáticos que se atraen bien pronto el efecto de los que lo tratan. Llamábase Pedro Camejo y había sido esclavo del propietario vecino de Apure, Don Vicente Alfonzo, quien le había puesto al servicio del rey porque el carácter del negro sobrado celoso de su dignidad, le inspiraba algunos temores. Admitile en mis filas y siempre a mi lado fue para mí preciosa adquisición. Tales pruebas de valor dio en todos los reñidos encuentros que tuvimos con el enemigo, que sus mismos compañeros le dieron el título de “El Negro Primero”. Éstos se divertían mucho con él, y sus chistes naturales y observaciones sobre todos los hechos que veía o había presenciado, mantenían la alegría de sus compañeros que siempre le buscaban para darle materia de conversación”.

Refiere Páez así los sucesos de Carabobo en referencia a Pedro Camejo “El día antes de la batalla, que él decía que iba a ser la cisiva (por la decisiva), arengo a sus compañeros imitando el lenguaje que me había oído usar en casos semejantes, y para infundirles valor y confianza les decía con el fervor de un musulmán, que las puertas del cielo se abrían a los patriotas que morían en el campo, pero se cerraban a los que dejaban de vivir huyendo delante del enemigo. El día de la batalla, a los primeros tiros cayó herido mortalmente, y tal noticia produjo después un profundo dolor en todo el ejército. Bolívar, cuando lo supo, la consideró como una desgracia y se lamentaba de que le hubiese sido dado presentar en Caracas aquel hombre que llamaba sin igual en la sencillez, y sobre todo, admirable en el estilo peculiar en que expresaba sus ideas”.

 

La historia novelada

Eduardo Blanco, apasionado escritor de la historia independentista (y pariente de Simón Bolívar) publicó en 1881 “Venezuela Heroica”, que en su época fue tomado como historia, siendo más del género de historia novelada con la sazón de la imaginación. Allí aparece la anécdota (sin asidero alguno en ningún texto histórico) que ha hecho famoso a Pedro Camejo.

“En medio del fragor de la batalla de Carabobo, el general Páez observa a un jinete del bando patriota que abandona el frente y va en su dirección. Es Pedro Camejo, quien haciendo grandes esfuerzos para mantenerse sobre su cabalgadura, al trote se le aproxima. Para la historia queda el breve diálogo que entonces se produce: -“¿Qué te pasa negro, es que tienes miedo?” le inquiere. -“No, mi general, responde el valiente, que en agónicas palabras, agrega: …es que vengo a decirle adiós, porque estoy muerto”…

 

Titulo original: 194 AÑOS DE LA BATALLA DE CARABOBO

 

 

 
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