Las nuevas ovejas del hombre de petróleo

Cuando lo ves en la calle, tal vez no le reconozcas. Hasta hace pocos años, le podías ver trotando antes de las siete de la mañana seguido por un sequito de escoltas. En actitud seria, repasaba su agenda diaria y preparaba cada una de sus intervenciones a lo largo del día.

De vez en cuando sonreía y un recuerdo de su niñez le llevaba a mitad de la década de los cuarenta en los alrededores de Al-Rakah, donde pastoreaba los rebaños de su padre y soñaba con un golpe de suerte que cambiaría su vida.

Hoy, con sus ochenta años Alí Al-Naimi, es considerado uno de los hombres más influyentes y poderosos en el mundo. Enamorado de sus nietos, prefiere la calidez familiar a los gastos excesivos y pomposos, característicos de sus pares en otras naciones. Los rumores sobre su retiro, ya habían aparecido a mitad del año pasado y cuando ocurrió la muerte del Rey Abdalá Ben Abdel Aziz Al Saud se hicieron mucho más fuertes.

Pero Al-Naimi no renuncia por ahora. Parece que apenas estuviera empezando. En recientes y repetidas intervenciones ha declarado: “En Arabia Saudí, nosotros reconocemos, que eventualmente, uno de estos días, no vamos a necesitar combustibles fósiles. No sé cuándo –2.040, 2.050 o después. Estamos trabajando en un programa que nos permita desarrollar verdadera y masivamente la energía solar. Esperamos algún día dejar de exportar combustibles fósiles y comenzar a exportar giga watts de energía eléctrica”.

Y coloca la guinda sobre el pastel agregando: “Yo creo que podemos lograr que la generación de energía eléctrica por la vía solar sea mucho más económica que la energía que generamos con los combustibles fósiles”.

¿Qué ocurre en el mundo cuando se escuchan estas declaraciones? Cuando el denominado “oilman” nos centra en la reflexión de que en pocos años nuestros vehículos ya no necesitaran de gasolina ó diesel para moverse, cuando el carbón ó el gas dejen de ser necesarios para la calefacción de las casas en el hemisferio norte ó cuando veamos en museos las locomotoras que hoy en día motorizan los sistemas ferroviarios latinoamericanos.

No me tomen a mal. Este cambio va a ocurrir en los próximos veinte o treinta años y traerá un cambio de enormes magnitudes en muchos de los sectores industriales que conocemos hoy en día. En la actualidad, los autos eléctricos representan menos del 1% del total de vehículos en las autopistas del mundo, pero cada año veremos como comienzan a “alimentarse” en los garajes de las casas y dejan de visitar las estaciones de servicio para abastecerse de combustible. Los pioneros en la industria de estos autos “híbridos” no son necesariamente las tradicionales ensambladoras que todos conocemos. Empresas como Google, Tesla y Apple comienzan a presentar sus primeros prototipos y varios de ellos ya nos sorprenden con un conducir “solitario” e “inteligente”.

Al final de esta década, estoy seguro que la energía solar habrá ganado mucho terreno en las grandes ciudades y en el sector agrícola. En muchos casos ya lo ha hecho. No hay freno aparente en la generación y distribución de la energía por este medio y las soluciones a los problemas de almacenamiento parecieran estar cada vez más cerca.

Se proyecto que para el año 2.030 el 30% de la energía utilizada en los Estados Unidos vendrá de fuentes renovables, y esta es una cifra conservadora. Para el año 2.040, el porcentaje podría llegar al 45% y en “sólo” 35 años (2.050) la cifra habrá pasado el 70%.

El pastor más rico y suspicaz de la comarca, está pensando seriamente en cambiar sus ovejas… ¿Qué haremos con las nuestras?

 

 

 

 
Juan Guillermo QuinteroJuan Guillermo Quintero
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