Uno en un siglo

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Vicente del Bosque

Cuando eres responsable de una cantera te enamoras de muchos jugadores. Muchas veces dices: “Este va a llegar al primer equipo”. Pero la realidad es que la mayoría se pierden por el camino. Cuando Iker Casillas pasó por el cadete se vio que tenía posibilidades. Algo intangible. No se podía determinar.

Hay porteros excelentes que reúnen todas las cualidades físicas y técnicas para cumplir las expectativas más exigentes, pero no llegan. En esto la portería del Madrid es especialmente demandante. La presión es más difícil de sobrellevar porque te chutan poco. Dos o tres veces por partido. Dos o tres momentos en los que debes responder. Si no estás acertado quedas en evidencia. Esto lo sufrieron porteros estupendos. Recuerdo especialmente los casos de Miguel Ángel y Mariano García Remón porque fueron mis compañeros.

Casillas estaba siempre donde tenía que estar. Todos los grandes porteros de los grandes clubes han tenido este don. Esa capacidad incuantificable.

Toshack le hizo debutar. Nosotros le dimos continuidad. Cuando llegó la final de la Champions en París, en mayo de 2000, lo elegimos porque era el que estaba mejor. Y eso que tenía la competencia de Bodo Illgner, un jugador muy bueno, campeón del mundo con Alemania. No sé cuántos porteros de 18 años han ganado una Champions. Yo en ese momento no fui consciente de que era tan joven. Sencillamente lo vi preparado. Transmitía confianza.

Di Stéfano, Gento, Pirri, Hierro y Raúl han sido los jugadores más notables que ha dado el Madrid. Pero Iker añade algo especial. De otro modo no pudo haber jugado más de 160 partidos con la selección y más de 700 con el club en un puesto de tanta responsabilidad. Nadie dio tanta seguridad como él y aunque en los últimos tiempos no se le vio feliz, él fue duro. No trasladó esa tristeza al equipo.

Casillas es un hecho extraordinario. Uno en un siglo.

Tomado de El País

 
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