EXPRESIDENTE DE COLOMBIA
ENTREVISTA A ANDRÉS PASTRANA, EXPRESIDENTE DE COLOMBIA

 

Momentos en que los expresidentes Pastrana (Colombia) y Piñero (Chile) tratan de visitar a Leopoldo López en la cárcel Ramo Verde.

Momentos en que los expresidentes
Pastrana (Colombia) y Piñero (Chile) tratan
de visitar a Leopoldo López en la cárcel Ramo Verde.

«En Venezuela hay una crisis política, pero también humanitaria»

Junto con Felipe González y otros líderes, el exmandatario ha convertido la causa de los opositores encarcelados en la suya propia

 

Como presidente de Colombia (1998-2002) Andrés Pastrana destacó por su resolución en la lucha contra el narcotráfico endémico en el país. Ahora, pese a la incomprensión entre algunos líderes de la región de la que procede, han sumado su voz -a la suya y las de los presidentes Calderón y Piñera- tanto el ex presidente español Felipe González como el boliviano Jorge Quiroga al denunciar los excesos del Gobierno de Nicolás Maduro y reclamar la libertad de los opositores encarcelados. A sus 60 años ha sido casi de todo.

 

Como periodista, obtuvo en dos ocasiones el Premio Rey de España, fue el primer alcalde elegido democráticamente de la ciudad de Bogotá y, finalmente, siguiendo los pasos de su padre, alcanzó la presidencia colombiana al frente de una fuerza política que él mismo fundó como escisión del Partido Conservador. Ahora, apartado de la primera línea, se ha convertido en azote del poschavismo y en uno de los pocos motivos para la esperanza que encuentran las familias de Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma.

 

—Usted lo ha intentado varias veces sin éxito. ¿Han servido de algo sus intentos de visitar a los opositores presos?

—La primera visita que hicimos el presidente Piñera, el presidente Calderón y yo fue fundamental, porque hasta ese momento siempre se habían negado a aceptar que hay presos políticos en Venezuela. Por primera vez el vicepresidente Arreaza reconoció que hay presos políticos y que Leopoldo López y Daniel Ceballos lo son. Y hubo otro asunto interesante. Nos encontramos con los estudiantes y nos comentaron el tema de «la tumba», que hasta ese momento no se conocía y que es este lugar donde están los estudiantes presos, tres pisos bajo tierra, en cuartos de 2×2, sin luz y donde solo saben si es de día o de noche porque dejan de sentir que pasa el metro. Pudimos sacar a la luz pública la suerte de esos estudiantes que están sufriendo torturas simplemente por haber levantado su voz contra el Gobierno de Maduro.

—Sigue trabajando por la libertad de los disidentes. ¿Cuáles serán sus siguientes pasos?

—Seguimos trabajando y seguimos en contacto con las familias de los tres, y estuvimos muy preocupados con Leopoldo. El otro día hacía memoria y me daba cuenta de que la huelga más larga de la historia había sido la de Gandhi, que duró 21 días, y Leopoldo lleva un mes. Nos preocupaba su salud. Lo que él pretendía se ha conseguido ya en un 95 por ciento.

 

“Venezuela es una dictadura. ¿Dónde está la libertad de prensa? Se persigue a los periodistas”.

“Venezuela es una dictadura. ¿Dónde está la libertad de prensa? Se persigue a los periodistas”.

—Se comentó que tenían planeada una visita al Parlamento Europeo en la que participaría también José María Aznar.

—Íbamos a ir pero se presentaron algunos imprevistos y lo hemos aplazado. Pero seguimos trabajando. Entretanto, llegó una noticia fundamental, la llegada a Venezuela de Aécio Neves (líder del Partido de la Social Democracia Brasileña). Él ha sido muy claro y muy categórico y los brasileños han pensado incluso en presentar resoluciones para sacar a Venezuela de Mercosur. La visita de esa delegación brasileña ha sido muy importante, pese a que no la dejaron llegar.

—¿Cómo valora la respuesta de la comunidad internacional sobre Venezuela?

—Ha habido un silencio cómplice. No puede ser que exista una carta interamericana de defensa de la democracia, que haya violaciones diariamente a esa carta y no pase nada. ¿Para qué la hicimos entonces? Hemos oído a las presidentas de Brasil y Chile, contar que estuvieron presas y fueron víctimas de los vejámenes de las dictaduras. Y ahora las esposas de estos hombres que están en la cárcel en Venezuela ni siquiera encuentran una solidaridad de género en ellas.

—Quizá Rousseff y Bachelet no aceptan eso que usted ha denunciado, que Venezuela es una dictadura.

—Venezuela es una dictadura. ¿Dónde está la libertad de prensa? Se persigue a los periodistas. Simplemente porque «El Nacional» se hace eco de una información publicada por un medio internacional como ABC su director sufre medidas cautelares y no puede salir del país. A Teodoro Petkoff, solo por opinar contra el Gobierno, le cierran su diario «Tal Cual». Y no le hablo ya de blogueros y tuiteros… Uno no puede ni expresarse. Eso es claramente una dictadura.

—¿Ve un compromiso suficiente en la Unión Europea?

—Ha comenzado a tomarse conciencia ahora. Antes de la visita del expresidente González, hubo una declaración del Club de Madrid respaldándole en su defensa de los principios democráticos y la justicia en Venezuela. Con Aznar y el Grupo Idea sacamos una declaración que han firmado más de 37 expresidentes de la región. Tenemos también la declaración de hace dos semanas en Gales de más de 40 presidentes del mundo. Sin embargo, fue triste ver que la declaración final de la cumbre UE-Celac no mencionara una palabra de Venezuela porque el Gobierno de Caracas influyó para que no se tocara el tema. Quiero llamar la atención sobre algo. Hoy estamos hablando no solamente de una crisis política, sino de una crisis humanitaria. No hay alimentos.

—¿Y qué me dice de España? El Gobierno ha decidido enviar a Caracas al secretario de Estado para Iberoamérica.

—He podido hablar esta semana con el presidente Rajoy. Él recibió a las mujeres de los presos políticos. Eso es muy importante porque muchos presidentes no lo han hecho. Valoro especialmente aquello. Porque lo que uno no se puede permitir como demócrata es que otros países nos impongan con quién podemos hablar y con quién no. Usted menciona el viaje de un secretario de Estado. También es muy importante, porque la presencia de España es para nosotros la presencia de Europa.

—Se lo tengo que preguntar. ¿Forma usted parte de alguna conspiración internacional contra Venezuela?

—(Ríe) Cuando fuimos con el presidente Calderón, el presidente Maduro nos dijo que éramos parte de esa supuesta conspiración financiada por el narcotráfico. Yo le dije, «mire, entre paisanos no nos tratamos así» (Diversas informaciones han señalado que Nicolás Maduro podría ser en realidad colombiano de nacimiento). Es importante que Maduro conozca la historia de Colombia, porque si alguien ha combatido el narcotráfico he sido yo, que fui secuestrado por Pablo Escobar y que extradité más de 120 capos del narco a Estados Unidos.

—¿Por qué Maduro se resiste a fijar una fecha para las elecciones?

—Le obliga la Constitución. Maduro ya aceptó las elecciones, porque retó a la oposición a que aceptara el resultado de las legislativas. La segunda petición es que haya misiones de observación. Ya está la OEA y la UE que han dicho que estarían dispuestos. Y la tercera es la libertad de los presos políticos para que puedan participar. Nada que no pueda aceptar el Gobierno del presidente Maduro.

—¿Escuchará alguna vez Maduro el clamor de voces críticas?

—Yo creo que ya ha empezado a escuchar, porque ya aceptó las elecciones.

—Otros líderes no muestran tanta implicación como usted en este asunto. ¿Por qué le importa tanto Venezuela?

—El objetivo de un expresidente y de todos esos clubes de los que forma parte debe ser el fortalecimiento y defensa de la democracia. En su artículo de hace dos semanas en ABC, Ramón Pérez-Maura planteaba la tesis de la injerencia debida. Al contrario de lo que dice Maduro, la nuestra es una injerencia debida, porque estamos respaldados por los principios y valores que defendemos.

—En España hay una fuerza radical emergente que es Podemos. ¿Puede darse en España una deriva como la de la Venezuela chavista?

—Bueno, es cierto que hay una total identificación de Podemos con la revolución bolivariana. La asesoraron y acompañaron. Pero en lo que hay que fijarse es en lo que está sucediendo en el interior de nuestras democracias. Yo llevo años diciendo que los partidos tradicionales tenían que renovarse porque se han apartado de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, a los que estamos perdiendo para la política. El gran tema que explica esto, también en Latinoamérica, es la corrupción. Mire lo que está pasando en Argentina, en Ecuador, en Brasil, incluso en Chile donde esto no ocurría. Es necesaria una autocrítica dentro de los propios partidos para que podamos recuperar a los jóvenes.

«La violencia de las FARC está dejando sin espacio a Santos»

 

—El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, parece empeñado en las negociaciones con las FARC. ¿Cree que llegarán a buen puerto?

—Llevamos cinco años. Negociar en medio del conflicto es muy complicado. Lo digo por experiencia propia, porque es lo mismo que me ocurrió a mí. Será muy difícil explicarle a los colombianos que se está en una mesa de negociación y mientras se siguen produciendo actos terroristas.

—Usted también vivió un proceso de paz.

—Sí. Y está ocurriendo lo mismo que llevó a que yo rompiera el proceso. La FARC está llevando a cabo atentados indiscriminados. ¿Cómo pueden darle un tiro de gracia a un coronel? Actos así están dejando sin espacio político a Santos. Tras medio siglo de violencia, los colombianos estamos divididos. Hay que buscar un gran consenso y eso solo puede hacerlo el presidente Santos.

*Versión actualizada

@golmo

@andrespastrana_

Tomado de @ABC.ES

 
Guillermo D. OlmoNo photo

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