Un delito que no existió

 

este carro volcado

Esta es la historia de lo ocurrido a un conductor que circulaba hacia El Solar del Hatillo, el 31 de mayo en la noche. Algunos detalles fueron omitidos para proteger su identidad:

“(…)me encontraba subiendo en mi carro por la vía que está entre la urbanización Lomas del Sol y el cruce hacia el Solar del Hatillo, cuando inesperadamente apareció una camioneta por detrás, me adelantó e interceptó. Se bajaron tres hombres armados y metí retroceso. Giré el volante para intentar huir en sentido contrario, pero en esta maniobra mi carro volcó. Los hombres armados subieron nuevamente a su carro y dieron vuelta para intentar perseguirme.

“Al verlos bajar hacia donde me encontraba yo volteado, sin mucha posibilidad de poner a salvo mi vida, busqué la forma de poder salir del carro para esconderme en otro lugar. Pero cualquiera de las opciones me colocaba al descubierto y de frente a ellos por lo que decidí esconderme lo más atrás posible (en la cabina), pensando que los hombres podrían disparar al puesto del piloto o del copiloto. Pero los antisociales al encontrase con el accidente decidieron escapar.

“Cuando ya no veía el carro de ellos salí como pude en busca de un lugar un poco más seguro. Decidí esconderme detrás de un árbol donde el monte estaba un poco más tupido. Desde ahí, tirado en el piso para evitar que alguien pudiese verme, con miedo de que pudiesen regresar los antisociales, comencé (con 6% de batería) a llamar a algunos amigos. Pero en vista de la mala señal del lugar no pude lograrlo.

En el quinto intento llamé a mi padre. No quería hacerlo porque él sufre de la tensión. Pero no quedaba de otra. Necesitaba salir de ahí y estaba lejos de algún lugar seguro. Esta vez la llamada cayó. Yo estaba asustado como nadie, pero intentaba no transmitir el pánico a mi padre: “Hola, estoy bien, no me pasó nada, pero necesito ayuda, busquen a la policía y vengan para acá”, le dije mientras miraba a todos lados estudiando la zona para ver dónde podía esconderme mejor. Pensaba que en cualquier momento volverían los antisociales.

llamada celular cell“De repente, de la nada aparecieron unos héroes anónimos en tres carros, desconocidos por mí pero amigos entre ellos. Al ver mi carro se pararon para ver si todo estaba bien. Salí de donde estaba escondido, gritando: “Estoy bien, por favor sáquenme de este lugar, intentaron robarme y pueden volver”. Ellos accedieron, agarré un par de cosas de mi carro y me fui con ellos a un lugar seguro lejos de ahí. Nunca colgué el teléfono y mis padres escucharon todo. Seguí hablando con ellos para intentar calmarlos y explicarles adónde estábamos yendo.

“Mientras los héroes anónimos llamaban a la policía e intentaban calmarme un poco llegaron mis padres. Nos abrazamos, dimos gracias infinitas a quienes me ayudaron y fuimos al lugar donde estaba mi carro pues ya habíamos confirmado que la policía estaba ahí. Luego de todo lo acontecido pensé que todo fluiría normal, pero la Policía Nacional en vez de radiar al carro según mi testimonio (a lo cual respondieron que ya PoliHatillo tenía el caso) prefirieron jugar a desmentir todo, en busca de aprovecharse de mi estado anímico para obtener alguna retribución económica. Juego en el cual no caí, y sin dudar defendí el testimonio de lo vivido.

“En vista de que todos mis papeles estaban en regla, que la prueba de alcohol arrojó 0,00% y que su método de presión se hacía cada vez más nulo, me dijeron: “Tenemos que ponerte una multa porque venías retrocediendo”. No me quedó más   nada que reírme y decirles: “Pónganla”.

“Pasé la noche en la clínica haciéndome exámenes. Todo estaba perfecto. Busqué mi carro, lo llevé a mi casa y fui a PoliHatillo a ver si efectivamente tenían el caso, a lo que respondieron: “Te mintieron. Nada sabemos de lo ocurrido. Mi pana, yo no sé cómo usted está vivo”.

“Tristemente tal y como luego le dije al CICPC, lo único malo de que no me haya pasado nada es que seguramente a otro le va a pasar. Esto en vista de que la denuncia no procede, pues no hubo ningún acto consumado, ni robo, ni secuestro, ni ajuste de cuentas”.

*Extraído de su columna, ESTADOS DELINCUENTE, ESTADO CRIMINOGENO

 

 

Un Comentario;

  1. Wladi Castell said:

    La progresiva impunidad orquestada sobre la actuación de las instituciones, están acelerando la perturbación de la vida y paz republicana. Urge estudiar la implementación de instancias e instituciones, que verifiquen y controlen la acción, eficiencia y calidad de la potestad acusatoria del Estado. Pues actualmente no existe ninguna garantía de imparcialidad, objetividad, transparencia, veracidad, idoneidad y responsabilidad civil, penal y administrativamente de todos los profesionales que ejercen tal función en entredichas condiciones. Urge la reforma profunda del Poder Judicial, Su transparencia, honestidad, objetividad, agilidad y veracidad es la única forma de garantizar su imparcialidad y la extinción de las mafias tribunalicias en general, obviamente, teniéndose un serio, esmerado y responsable Poder Legislativo que ejerza su exclusiva potestad de control absoluto de los demás Poderes Públicos, para garantizar las libertades ciudadanas y la constitucionalidad de la paz de la república.
    Nuestro brillante profesor y amigo Juan Manuel Mayorca hijo, que permanentemente nos enaltece conocer su meritoria obra, en su paladino esfuerzo de alcanzar “la correcta reflexión por la justicia social para una sociedad más justa y digna para todos los ciudadanos, como forma esencial para vivir en paz y en libertades plenas”.

    Última Clase de tan añorado año académico de julio 1970.

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