Dólar tomorrow

 

dolar paralelo

Hay una sensación de vértigo alrededor del dólar paralelo. Y no es para menos, porque cuando escribo estas líneas está un tanto por encima de 600, pero no se sabe en cuánto estará dentro de los próximos días, ni hablar de semanas y meses. Cualquier estimación se puede quedar corta ante la avalancha en marcha. Las distorsiones de la economía se extienden y profundizan a la par del alza del dólar paralelo. De la catástrofe al colapso el trecho es más semántico que otra cosa.

Para colocar el tema en perspectiva, es decir, para tratar de entenderlo de una manera adecuada, debe recordarse que a comienzos de 1999, la tasa de cambio libre era de 568 bolívares por dólar. En ese entonces, el salario mínimo estaba fijado legalmente en 100.000 bolívares. Con ese monto se podían adquirir de inmediato y en cualquier agencia bancaria o casa de cambio, la cantidad de 176 dólares. Ahora, después de 16 años y medio de “revolución”, con el salario mínimo legal se podrían conseguir 12 dólares, y ello haciendo maromas en el mercado paralelo. Pero mañana o pasado, ya no serán 12 sino 10, 9, 8, 7…. Un empobrecimiento que causa, repito, vértigo, además de angustia e indignación.

Para seguir con la perspectiva, y en este caso la perspectiva de la numeración inicial de la moneda nacional, de esos 568 bolívares que costaba un dólar, se ha pasado a más de 600.000 bolívares por ese mismo dólar. El bolívar, y en especial el “bolívar fuerte”, se han derretido y se está vaporizando.

Ahora bien, según un reporte de Pdvsa, sus ingresos en el 2014 fueron de 128 mil millones de dólares; y según las estimaciones de diversos conocedores de las cifras económicas venezolanas, incluyendo el ex-ministro Giordani, las necesidades de divisas del país se situarían en 40 mil millones de dólares al año. Si lo primero fuera cierto, y lo segundo también, ¿cómo es que hay la escasez generalizada de divisas que impulsa el alza exponencial de la tasa paralela?

¿Por qué el Banco Central de Venezuela que tiene entre sus atribuciones constitucionales: “preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria”, no hace ni dice nada al respecto? No hay autoridad, vocero y funcionario que dé la cara, a menos que sea para denunciar la consabida guerra económica y otras monsergas por el estilo. ¿Quién manda en esta situación, si es que se puede hablar de mando? ¿Los cubanos? ¿Los asesores españoles de Podemos? ¿Los empoderados familiares de la pareja miraflorina? ¿Los demás depredadores de la boliplutocracia? ¿Quién responde?

Cuando se propuso y se comenzó a llevar a cabo el “Gran Viraje” en febrero de 1989, el diferencial cambiario era de casi 300%. En abril de 1996, cuando se formalizó la “Agenda Venezuela”, dicho diferencial era de 100%. En el presente, el diferencial entre la tasa oficial principal de 6,30 y la paralela es, en números redondos, de 10.000%. Y subiendo… ¿Cómo se enfrenta una situación así? La respuesta tiene que ser muy compleja, pero algo obvio es que tiene que producirse un cambio de fondo, de sustancia, incluso de raíz, para que al menos exista una posibilidad razonable de éxito.

Nada de lo cual, lamentablemente, está planteado en los escenarios de la hegemonía que impera. Cada vez, por cierto, más despótica y depredadora. Y mientras tanto, la economía se sigue trancando, pues se dolariza a las patadas; la escasez continúa agravándose, los precios se disparan y la realidad cotidiana se torna anárquica y con durísimas consecuencias sociales. Y desde el poder establecido no se presenta iniciativa alguna que pueda apreciarse como constructiva. Todo lo contrario. Si todo esto se mantiene, el dólar today será un recuerdo grato en comparación con el dólar tomorrow.

 

 

 
Fernando EgañaFernando Egaña

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