Las primarias y los vacilados
Lo que ocurre, lo que alienta y… lo que preocupa

psuv elecciones

Las primarias del PSUV por primera vez no tienen cifras oficiales, esa es quizás la mejor señal para entender que el gobierno hace aguas electoralmente. Sin embargo, lo más importante no es ganar las parlamentarias, sino impedir a toda costa que los más entregados al proceso, los formados en Cuba, sean los nuevos legisladores. Los bolivarianos originales, los de 4-F, han sido vacilados.

Más de tres millones grita el alto gobierno sin mostrar, como en 2010, cuantos votos sacó cada quien. Pero no contaba el liderazgo con las declaraciones de su líderes regionales que declaraban cosas como: La jornada fue protagonizada por 105 mil 864 yaracuyanos (..) le da el reconocimiento a Yaracuy como el segundo estado con mayor participación en el proceso electoral” o “100.000 monaguenses votaron” o “157.000 en Anzoátegui” o “basados en la cantidad de electores que cerca del medio día habían acudido a sufragar, la cual superaba los 6.000 electores” unos “80.000 electores (entre 17 y 18%) irían a votar”. Al final, la suma de las declaraciones regionales no sumaron jamás, los votos admitidos por el liderazgo nacional.

Esto contrasta lógicamente con las regiones fronterizas en los que el gobierno la tiene perdida de calle y van a ser aplastados. Pero lo menos visible de las primarias es lo que está pasando dentro del oficialismo, que no es otra cosa que están sacando a patadas a todo lo que huele al 4-F.

Y es que hay que decirlo con propiedad, en Venezuela coexistimos tres clases de bolivarianos, los bolivarianos de Bolívar, los bolivarianos marxistas y los bolivarianos a secas, es decir a los del 4-F que se vacilaron. Como vivimos en el paralelo de lo real imaginario, en un territorio en el que Macondo se quedaría como un territorio serio, es increíble que los hijos de Bolívar estemos nuevamente bajo la bota de un “ejército de ocupación”, mientras los segundos tratan de ejecutar el marxismo decimonónico disfrazado de pensamiento bolivariano, vacilándose y cada vez aislando mas a los bolivarianos del 4 de febrero.

Respóndase amigo lector, las preguntas: ¿cuántos de los miles de alzados del 4-F son ministros, van a ser diputados o están hoy en verdaderos puestos de poder? y la siguiente ¿cuántos quedarán al final del 2015 tan siquiera en la Asamblea o en las fuerzas armadas?

Es allí donde se dará cuenta que el “chavismo” los excluyó por completo de la “nueva Venezuela”, relegándolos a puestos irrelevantes, alcaldías o embajadas remotas o han sido y están siendo sustituidos por marxistas recalcitrantes en la actualidad o a la simple espera de sus respectivos pases a retiro. Esa es pues la historia de Venezuela en la que los alzados del 4-F, aquellos que equivocados o no dieron los golpes de estado para supuestamente conquistar una mejor Venezuela, terminaron sencillamente siendo los burros de tiro, para traer al gobierno la carreta comunista y aquellos que jamás arriesgaron el pellejo, quienes simplemente vieron los toros desde la barrera, son hoy los encargados de crear el socialismo del siglo XXI.

¿Qué significa que 50% de los diputados del PSUV, tengan menos de 30 años? Simple, no se trata de una renovación porque los diputados de 50 años están, desde el punto de vista etario, en el mejor momento de sus vidas, se trata de un golpe mortal al 4-F pues la mitad de los diputados del PSUV eran niños cuando Hugo Chávez dio el golpe y apenas tenían, los mayores, 14 años de edad, cuando llegó al poder. Son pues creaturas de la revolución, los cuadros jóvenes socialistas, formados y alienados en Cuba que no conocen nada mejor que la revolución comunista, que ha sido en extremo benévola con ellos.

¿Dónde está el famoso poder del 4-F? También muy simple, ha desaparecido y la generación de Diosdado Cabello, que era apenas un teniente, es decir los más jóvenes del aparato militar, ya alcanzaron el rango de general en Julio de 2012 y con las contadas excepciones que alcancen el rango de Mayor general, en su gran mayoría se fueron o están de salida y quienes quedan, comandan oficiales que tenían apenas 10 años cuando Chávez fue nombrado presidente, capitanes que eran preadolescentes y mayores que apenas habían superado la mayoría de edad. Es decir que el grueso de la oficialidad no estuvo siquiera cerca de participar el 4-F y son producto del relevo generacional chavista, que solo ha conocido la revolución.

Por eso lo más importante no es solo ganar las parlamentarias, sino impedir a toda costa que los más entregados al proceso, los formados en Cuba sean los nuevos legisladores y en esto tanto la oposición como las víctimas del vacilón comunistoide del 4-F tienen por primera vez un gran punto en común. Porque a ese nuevo parlamento, de llegar al poder, viene con una carga insólita de alienación, donde no se debatirá jamás, ni se razonara y los que hoy creemos que son radicales, quedaran como hermanitas de la caridad del cobre.

Las elecciones de 2015 representa para los conjurados del 4-F, el final de su etapa histórica.

 

 

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