VAMOS A FREIRLES LA CABEZA

11 Trump Chavez

Comprendo el dilema de los precandidatos norteamericanos.

Cuando un demagogo aprovecha un temor latente, lo personifica, y agiganta, convirtiendo, en este caso a los mexicanos, en el enemigo a vencer, algunas candidaturas desaparecen, y otras deben replegarse y esperar.

Algo similar planteó Hugo Chávez a sus adversarios en el 98. Cuando con su verbo encendido señaló que iba a freírle la cabeza a los adecos, cambió totalmente el juego. Había tocado una tecla muy sensible. Vivo el recuerdo del “paquete”, el Caracazo, y la destitución de Pérez, muchos ya no pudieron pensar en otra cosa que impedir que los adecos volvieran al poder.

Seguramente Trump no tiene intención alguna de detener la inmigración mejicana o de expulsar violentamente a los que están ilegalmente en su país. Sabe bien que los ilegales, a quien Obama ha dado un respiro, son gente trabajadora, ordenada y frugal, y que además, son hombres y mujeres sin cuyo aporte la economía norteamericana sufriría un duro golpe. Por complemento, las estadísticas demuestran que no son precisamente los “hispanos” la mayor fuente de los delitos que el magnate les endosa: tráfico de drogas, crimen y prostitución…

Y, sin embargo, mintiendo descaradamente y exagerando el peligro que ellos representan, Trump ha descolocado a sus adversarios. A los radicales de derecha e izquierda, los ha pulverizado; Jeb Bush, casado con una mejicana, se mueve con prudencia; Marco Rubio, hijo de cubanos, debe poner sus barbas en remojo. Hillary sabe que también debe cuidarse. Ya no es Putin o el ISIS la amenaza. Para muchos norteamericanos, la inmigración mejicana, que Obama ha protegido, se ha convertido en el enemigo a vencer.

Trump no les freirá la cabeza a los mejicanos como Hugo Chávez jamás tocó a los adecos. Pero al igual que el nuestro lo hiciera en el 98, ha sabido aprovechar un temor latente para abrirse paso en la contienda.

Casos mucho más dramáticos registra la historia. ¿Cómo se sentirían, me pregunto, hombres sensatos como Konrad Adenauer, otrora alcalde de Colonia, cuando en noviembre de 1938, Hitler, electo por voluntad popular, lanzó a los “colectivos” nazis contra los comercios de los judíos y sus sinagogas?

Si bien la amenaza suele ser un ardid, todos los que en pos de un objetivo político, fabricaron –en el seno de su propio pueblo- un enemigo común, terminaron sembrando pobreza, violencia y destrucción.

 

 
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