Bienvenido míster Marshall a la cubana

Javier Yanez stands on his balcony where he hung a U.S. and Cuban flag in Old Havana Cuba, Friday, Dec. 19, 2014. After the surprise announcement on Wednesday of the restoration of diplomatic ties between Cuba and the U.S., many Cubans expressed hope that it will mean greater access to jobs and the comforts taken for granted elsewhere, and lift their struggling economy. However others feared a cultural onslaught, or that crime and drugs, both rare in Cuba, will become common along with visitors from the United States. (AP Photo/Ramon Espinosa)

En la semana en que la bandera del ‘enemigo’ vuelve a Cuba, constatamos cómo se celebra el regreso de EEUU

Netflix y American Express ya han aterrizado en la isla de los Castro

Aquí la crónica del célebre tuitero: ‘¡Ahora sí! ¡Llegaron los americanos!’

Caminar por las mismas calles de La Habana te deja un raro sabor de boca. Es la misma ciudad con paredes enormes donde aparece dibujado el rostro del Comandante en Jefe vestido de verde olivo, fumando un puro y acompañado del eslogan “¡Ordene!” Pero ahora, aparece además en el balcón de arriba, la bandera de las barras y estrellas “ondeando como si nada”.

Pero no sólo aparece ahí. De alguna forma inexplicable luego del 17 de diciembre de 2014, fecha en la que comenzó el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, un mar de banderas estadounidenses se apoderó de la ropa que viste mucha gente, de adornos para bicitaxis (acrónimo de bicicleta y taxi) y almendrones (coches antiguos particulares que funcionan como taxi), sombreros, e incluso, muchos negocios privados como cafeterías y peluquerías la han colgado.

Santos nuevos

De repente la bandera venezolana fue reemplazada. Estuvo mucho tiempo acompañando al cubano en su vestir. “Cuando hay santos nuevos los viejos no hacen milagros”, opina Mario Andrés, un venezolano residente desde 1999 en La Habana. El cubano ha vivido de grandes expectativas. El régimen de los Castro ha sabido mantener las esperanzas y el aguante de varias generaciones a golpe de muchos: “¡Ahora sí!”.

Fidel Castro anunció en 1969 que Cuba produciría 10 millones de toneladas de azúcar. Tras el tratado con la URSS de comprarla a precios preferenciales (el pretexto del subsidio soviético a Cuba).

– ¡Ahora sí! ¡Ahora sí! -exclamaban muchos por aquel entonces.

Castro ratificó mil veces en público el compromiso y aclaró que no era cuestión de “hacer 10 millones un año y ya”, sino de producir 10 millones de toneladas de azúcar año tras año.

Al máximo líder cubano le advirtieron diferentes funcionarios que los ingenios cubanos sumaban sólo una producción combinada máxima de siete millones y que se requería un crecimiento del 33%. Ante tal aviso, Fidel Castro puso todos los recursos del país en función de las inversiones azucareras. Abandonó el resto de tareas del gobierno y los planes económicos emprendidos para lanzarse a la batalla de la zafra de los 10 millones como una “cuestión de honor”. A muchísimos trabajadores estatales los liberaron de sus puestos de trabajo y los enviaron a la zafra.

Ya en febrero de 1970 el retraso era evidente, y en marzo estaba más que claro que no se lograrían los 10 millones. Semanas después, el Comandante en Jefe anunció que no se cumplirían los 10 millones pero que el revés se había convertido en victoria de la revolución.

Después de este retumbado fracaso, las infladas expectativas de los cubanos desaparecieron, pues pensaban que al producir esa cantidad de azúcar la crisis que sufría el país acabaría.

Años más tarde de caerse el campo socialista y la URSS, en medio de la escasez más fuerte que ha sufrido Cuba, llegó Hugo Chávez al poder en Venezuela.

Chávez, petrolero para Cuba

– ¡Ahora sí! ¡Ahora sí! -exclamaba nuevamente el pueblo cubano

Chávez llegó al poder en Venezuela en 1999. A gobernar un país con el 20% de las reservas petroleras del mundo. Al poco tiempo viajó a Cuba y emprendieron los lazos de “amistad desinteresada y solidaria”. Comenzaron a llegar a los puertos de la isla hasta 80 mil barriles de crudo diarios mientras que a Venezuela empezaron a llegar miles de médicos cubanos.

Nuevamente las expectativas de los cubanos se catapultaron. Pensaban que esa iba a ser la solución a los bajos salarios, al racionamiento de alimentos básicos, a los asfixiantes apagones… En fin, creían que la alianza Cuba-Venezuela traería el florecimiento de la economía nacional.

Castro, en vez de abrir el país a la iniciativa privada y dejar que nuevos negocios emprendieran, centralizó aún más la economía y convirtió parte del turismo tradicional en “turismo médico”. Las oportunidades esperadas jamás se vieron reflejadas en los bolsillos de los cubanos ni en nuevas libertades para progresar.

Desde tiempo antes de la muerte de Hugo Chávez, ya Venezuela transitaba por una grave crisis económica y, con el gobierno de Maduro, fue aún peor. Los líderes comunistas de Cuba dejaron de recibir gran parte de las sustanciosas ayudas chavistas y emprendieron vuelo hacia el histórico “enemigo imperialista” actual “vecino del norte”.

Tarjetas de crédito

– ¡Ahora sí! ¡Ahora sí! ¡Llegaron los americanos! -exclama el pueblo de Cuba.

Nuevamente se encendió el interruptor de los cubanos esperanzados, pensando que finalmente la alianza Cuba-Estados Unidos pueda mejorar su calidad de vida.

Siete meses después se han visto algunos cambios, pocos benefician al cubano. Netflix funciona en Cuba, sin embargo la ley cubana prohíbe a los nacionales contratar internet en sus domicilios. American Express y otras tarjetas de crédito ya funcionan en Cuba, sin embargo la ley cubana prohíbe a los negocios privados utilizar este tipo de pago. Estados Unidos ya permite la salida de cruceros hacia la isla pero el Gobierno de Cuba prohíbe a los cubanos entrar o salir del país por vía marítima. Obama autorizó que desde Estados Unidos hacia Cuba se puedan exportar materiales de construcción como cemento para reparar el país, pero una vez más la ley cubana prohíbe a sus ciudadanos el derecho de importar. Y así sucede con muchísimos de los logros del acercamiento Castro-Obama.

– Hay que esperar. Tenemos que esperar. Todo llega -dice la gente cuando ve que poco mejora.

Muchos han esperado más de medio siglo, otros incluso toda una vida. Se siente una fuerte alegría en las calles. Alegría con mucha incertidumbre y banderitas.

 

 

Tomado de @ELMUNDO.ES

 
Yusnaby PérezYusnaby Pérez

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