¿Por qué a la oposición le cuesta hablar de economía?

 

economíaHasta ese mito compartido por tirios y troyanos llamado Hugo Chávez Frías ‎le rehuía al tema. Detrás del telón, los asesores se han encargado durante décadas de contagiar la idea de que es impopular, de que el tema “no sube cerro”, de que los votos no están ahí, pero sobre todo de que lo importante es decir lo que la gente quiere escuchar y la gente (según ellos) no quiere oírlos hablar de Economía. Ni de Política. Ni de Salud. Ni de Petróleo. Ni de nada.

En un momento el sistema de Educación Pública colapsó, pero el venezolano resuelve. Nadie reclamó y nadie habló de Educación Pública porque la gente no quería hablar de eso, así que quien pudo metió a su muchacho en uno de los pequeños colegios privados que aparecieron por todos lados y, q‎uien no pudo, se jodió. Tanto como se jodió la Educación Pública. O más.

En un momento el sistema de Salud Pública colapsó, pero el venezolano resuelve. Nadie reclamó y nadie habló de Políticas Públicas de Salud concretas ni de Infraestructura Sanitaria porque la gente no quería hablar de eso, así que quien pudo metió a su familia en uno de los pequeños planes de empresas privadas que aparecieron por todos lados y, q‎uien no pudo, se jodió. Hoy tenemos a empleados del propio Ministerio del Poder Popular para la Salud que gozan de una póliza HCM privada porque ni locos llevan a uno de sus muchachos a un hospital.

En un momento la seguridad ciudadana colapsó, pero el venezolano resuelve. Nadie reclamó y nadie habló de Políticas Públicas de Seguridad concretas porque la gente no quería hablar de eso, así que quien pudo enrejó su casa, pagó sus vacunas, puso un toque de queda doméstico y contrató uno de esos servicios que blindan automóviles que aparecieron por todos lados y, q‎uien no pudo, se jodió. O lo mataron. O casi lo matan. O van a matarlo. Quien pudo también compró a crédito su parcelita en el cementerio.

Y entonces colapsó la Economía y el venezolano creía que resolvía. Pero no consiguió dónde resguardarse: por más bachaqueo y raspadores de cupos, nadie puede edificar una realidad paralela. Nadie reclamó Políticas Públicas Económicas mientras la sinvergüenzura de las divisas baratas era popular. Muy pocos pidieron que eliminaran los controles de cambio durante el tiempo que sintieron que sabían “cómo era la vaina” porque esa misma vaina los hacía sonreír. Muchos prestaron o contrataron servicios de “armadores de carpetas” profesionales. En algún lugar deben reposar los nombres y los números de cédula de cada persona a la que se le aprobó cada dólar: de los viajeros, de los raspacupos y de los que denunció Giordani sin que hubiera consecuencia alguna. Alguien en algún lado tiene todos esos nombres, todos esos maletines y todos esos fantasmas.

Pero durante todo ese tiempo la vocería política ha cacareado ‎las mismas tres o cuatro frases de oposición ideológica, retórica, discursiva y hasta memética.

Y uno lee a esa especie de ermitaños, de leprosos, de profetas solitarios en que se han convertido los economistas diciendo qué es lo que pasa y qué es lo que hay que hacer, pero ningún candidateable se les sienta al lado. Una olímpica falta de conocimiento sobre el tema se ha transformado en el silencio político más costoso que hemos sufrido en este espejismo que nos enseñaron a ver como un país rico, pero que aparentemente no tenía suficientes recursos para alimentar la canallada endémica ni estaba preparado para que su liderazgo opositor se dedicara a decir las mismas pendejadas demagógicas sobre Economía que les vienen a la cabeza a los políticos cuando calculan qué es lo que la gente quiere oír.

¿Alguna vez habrán pensado en decir lo que se debe decir y no conformarse con puntos de popularidad que se restan de inmediato cuando la gente se ve ahogada en un charco, de tanto que han discurrido fuera del perol?

Ya lo dijo uno de esos ermitaños por ahí: “la Economía no soporta la ficción”.

Si al menos les diera un poquito de pena ser los destinatarios del ya mítico “¡Es la Economía, estúpido!”

 

tomado de @PRODAVINCI.COM

 
Willy McKeyWilly McKey
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