Reflexiones del Che Guevara caraqueño

 

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Hace año y medio mientras se producía el llamado “Dakazo” fui invitado a un programa en Venevisión para debatir sobre los efectos económicos de esa medida. Recientemente había publicado un amplio reportaje sobre esos sucesos y en el programa me tocaba contrastar lo que allí se planteaba frente a una colega que sostenía con entusiasmo que meterían en cintura a los comerciantes y de allí en adelante el pueblo podría acceder con justicia a equipos electrodomésticos a bajo costo.

Esta colega y amiga, a quien conocí mucho antes del advenimiento del chavismo, manifestaba una fe ciega en el discurso ideológico de sus camaradas y con gran convicción aseguraba que ello sería el fin de la especulación y reivindicaba la labor de las empresas comercializadoras oficiales como El Bicentenario y otros centros de distribución que ya para ese año acumulaban importantes pérdidas anuales en su gestión, lo que nuestra amiga justificaba como empresas de labor social.

Pasado año y medio de aquel evento la nevera de 15 mil bolívares, cuyo valor para ese momento era calificado como especulativo, hoy hay que pagarla en un millón y medio aproximadamente, si es que se consigue, y los televisores de última tecnología que se vendían como “pan caliente” hoy pueden pasar del millón.

Sin embargo estoy seguro, que como aquella colega, ante el drama económico que vive la población venezolana, muchos de estos líderes o cuadros profesionales del chavismo, siguen promoviendo los discursos justificativos ante cada catástrofe como “la guerra económica”, o por ejemplo “la invasión de “paramilitares” en edificios de la Misión Vivienda promovidos por Capriles y el expresidente colombiano Álvaro Uribe, para justificar nuestra calificación internacional como uno de los país con mayor delincuencia en el mundo.

Por más descabellado que sea el planteamiento oficial dentro del chavismo no se vislumbra ninguna voz que disienta del disparate, de la propaganda y de la manipulación, para justificar un modelo equivocado que no ha tenido ningún logro visible en ningún país del mundo.

Al recordar el “Dakazo” y los discursos patrióticos, cual gestas militares, cuando a punta de fusil se tomaban los comercios, surgían denuncias y testimonios de cómo la primera medida que tomaban los funcionarios en los comercios intervenidos, era apartar una parte de la mercancía para sus familiares y allegados. De allí pues que la gente veía con resignación desde la cola, cómo de los almacenes salían vehículos, con todo y logo, cargados con mercancía.

Aquel método del fusil no se detuvo y la misma práctica con sus variantes se extendió a todo producto. Ahora con industrias, un caucho, una batería o cualquier repuesto, servicio o medicina, cuesta de 50 mil para arriba.

El jueves la noticia fue las expropiaciones de los galpones de la Polar y otras industrias alimenticias paralizadas en La Yaguara. En peligro 4 mil puestos de trabajo y la desaparición de una zona industrial que opera al servicio de la industria de alimentos. Más escasez y más desempleo en puerta.

No veo posible que dentro del chavismo surja alguna corriente sensata que plantee reducir los controles, abrir la economía y suprimir el método del fusil. Disculpen, me equivoco, el llamado “Che Guevara caraqueño” planteó el pasado jueves la necesidad de dolarizar la economía. Tal vez dentro del chavismo, lo escuchen y comience un debate de cómo salir de este modelo suicida.

Por favor escuchen sus reflexiones.

 
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