Hitler en Teherán

 

hitlerEl nacionalsocialismo logró captar las mentes más preclaras de Alemania, el pueblo votó por Hitler para luego no tener más elecciones y formar parte de ese grandioso “logro” el Reich de los mil años. La represión interna fue feroz y al principio estuvo a cargo de los “Camisas Pardas”, colectivos criminales cuyo objeto era aplastar por la fuerza del “pueblo” cualquier manifestación contraria. Cumplida su misión, fueron eliminados y se creó la temible SS, organización paramilitar que contaba con mayor disciplina y ostentaba rangos castrenses y que actuaba por órdenes directas del Führer, y no respondía a ninguna otra institución civil o militar. La ideología nazi respondía únicamente a los deseos de su creador de dominación mundial, lo que los llevó a una terrible guerra mundial con las consecuencias ya conocidas. Ya en el final de sus días en el búnker de Berlín, Hitler, que obviamente jamás aceptó su responsabilidad, demostró su desprecio por la vida de sus propios ciudadanos, culpándolos por no haber sido “dignos”.

La ideología nazi caló en las mentes de clérigos musulmanes de la época que veían en ella la posibilidad de regresar al califato, que había sido desmembrado al final de la Primera Guerra Mundial. El nazismo y el islamofascismo, representado por la hermandad musulmana, nacieron al mismo tiempo y se autoalimentaron. Al igual que los nazis asesinaban sin piedad durante el día y por la noche iban con sus familias al teatro, los radicales islámicos de ISIS violan, crucifican y descabezan inocentes y por la noche se reúnen y rezan en agradecimiento a Allah por haberles permitido la “dicha” de matar en su nombre.

Existen muchos exponentes de esa ideología en países musulmanes, pero donde ha logrado obtener el poder absoluto es en Irán. Solo para darles una idea de las similitudes entre el nazi-fascismo y el islamofascismo en Irán; el Ayatollah Ruhollah Khomeini al regresar en 1979 a tomar el poder, bajó del avión, besó la tierra y dijo “no importa que todo iraní muera, no importa que este país se convierta en cenizas, con tal que Allah triunfe”.

Khomeini al igual que Hitler tenía una sola estrategia, que en ausencia de todo principio moral solo aceptaba la victoria o la muerte. A partir de ese momento Irán se convirtió en una feroz teocracia fundamentalista totalitaria y copió las tácticas nazis de dominación social. Han pasado 36 años y el régimen de los Ayatollahs es hoy un peligro mundial que además de su incondicional apoyo a los más violentos grupos terroristas, ya es una potencia con capacidad nuclear y misilística para provocar la tercera guerra mundial.

Imagínense a Hitler con bombas atómicas. ¡¡Será!

 
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