Entre patriotas y asesinos

 

Araminta González - Eduardo Trejo - Liana Hergueta - José Pérez Venta

Araminta González – Eduardo Trejo – Liana Hergueta – José Pérez Venta

Así como el país, puede decirse el debate político ha caído en los más bajos niveles, por no decir en el basurero

El caso del horrible asesinato de Liana Aixa Hergueta, la mujer que fue hallada descuartizada el viernes 7 de agosto en una zona de Las Palmas, en Caracas, se ha convertido en el centro del debate político entre oficialistas y opositores, al momento en que el titular de Relaciones Interiores y Justicia, Gustavo González López, vinculó a los autores de tan monstruoso asesinato con líderes de la oposición.

Tal como lo han demostrado las evidencias recogidas en las cuentas de las redes sociales de los protagonistas, los dos principales autores del homicidio eran activistas políticos de bases. Originalmente se manifestaron públicamente como seguidores incondicionales de Hugo Chávez a quien uno de ellos hasta le imploraba porque le adjudicaran una vivienda a cambio de su fidelidad incondicional al proceso y al comandante. Un tiempo después, los sujetos aparecían en cuanta manifestación opositora había, fotografiándose con los líderes de las distintas toldas políticas que forman parte de la alianza.

A todas luces se trataba de “patriotas cooperantes” que hicieron un negocio de esa actividad turbia, de prestarse a la delación de ciudadanos disidentes.

Así pues sus actividades al “servicio de la patria” los condujeron a vincularse con activistas participantes en las manifestaciones de 2014 y sus testimonios llevaron a la cárcel a Araminta González, quien, de manera ingenua, les brindó alojamiento en su vivienda, por suponer que eran parte del movimiento. Los dos hombres, Eduardo Trejo y José Pérez Venta, autores del asesinato, no solo la delataron sino que le robaron sus enseres por lo cual, ésta los denunció en las redes sociales, tal como lo reseña el trabajo periodístico publicado en Runrunes.

Vale precisar que patriotas cooperantes, o activistas opositores, evidentemente se trataba de dos delincuentes, infiltrados en la política, para seleccionar a sus víctimas.

Es así que estafaron a Liana Hergueta, con una operación en dólares, para después tenderle una emboscada y asesinarla.

Así como inicialmente fueron “patriotas cooperantes” y se infiltraron en las filas opositoras, se trataba de delincuentes que encontraban en estos grupos a sus potenciales víctimas para robarlas.

Los dos sujetos forman parte del deterioro ético y moral que vive el país y por ello estamos entre los países con mayor violencia en el mundo. La pérdida de valores, la destrucción de las instituciones, la politización de toda actividad pública y la violación de las leyes en todos los niveles, han generado las alarmantes cifras de asesinato y hasta el extremo inhumano que practican los delincuentes.

Si bien, la figura del “patriota cooperante” es ilegal y sus delaciones no deberían ser aceptadas en un Tribunal, un asesinato como el ocurrido, no puede vincularse a una política de Estado. Igualmente unas gráficas con líderes opositores de estos delincuentes, nada tiene que ver la actividad que desarrollan líderes y organizaciones.

Este espantoso asesinato es parte del deterioro de los valores en una sociedad que perdió el rumbo y los altos funcionarios, lejos de corregir, con tales posturas lo que hacen es alimentar el rumbo equivocado que lleva la sociedad en su conjunto.

 

 

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