TRUMP LOS LLEVA POR UNA SOLA CALLE…

 

...”y cuando un pueblo se convierte en Ciudad Gótica, Batman forever, es rey”...

…”y cuando un pueblo
se convierte en Ciudad Gótica, Batman forever, es rey”…

Política es 90% percepción, pasión y producto. El resto realpolitik, mainstreet, lo que habla y demanda la calle. La agenda política normalmente la fija esa calle sedienta de soluciones. Pero el hombre preferido por la opinión pública para atender sus exigencias, lo potencian las emociones, el carisma y, ojo, la rabia. Estos son los componentes de la percepción política. Todo lo demás lo hacen los libretos y la telegenia. En este momento la percepción de “Capitán América” la tiene Trump. Y ya veremos si el realpolitik detiene al muñeco…

Trump mantiene un 26% de preferencia republicana. Bush 9%. Pero quizás el avance más significativo de Trump desde que dijo que “la gente que viene de México a EEUU, no era la mejor, sino gente con muchos problemas que traen esos problemas con ellos, como drogas, crimen y violadores”, es que la brecha con Clinton se redujo a escasos 6 puntos. Hace un mes Clinton aventajaba [a Trump y cualquier republicano], por más de 20 puntos. Si bien es cierto que el desplome de Clinton se debe al escándalo “Messages gate”, no es menos cierto que el Sr. Trump está tocando teclas sensibles en la población media norteamericana, como la vieja y no menos elástica doctrina Monroe, “América para los americanos”. Esta doctrina fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en 1823, y establecía que cualquier intervención de los Estados europeos en América, sería vista como un acto de agresión que requería la intervención de EEUU. En 1899 el presidente Rutherford Hayes le dio su propia interpretación a la consigna “América para los americanos”, que fue decir “para evitar la influencia de imperialismos extra continentales en América, EEUU deben ejercer el control exclusivo”.

Este fue el precedente del dominio americano sobre el Canal de Panamá. Más tarde Teodoro Roosevelt también le dio su corolario. A raíz del bloqueo naval de Venezuela por potencias europeas a comienzos del siglo XX, el expresidente señaló “que si un país americano amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno del Norte estaba en su derecho de intervenir en los asuntos de ese país, para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y empresas”. Hoy Trump personifica la doctrina Monroe, incorporando su toque al más puro estilo “Real Estate”: ¡Un gran muro para los americanos! Hacer América grande otra vez. Estados Unidos para los estadounidenses puros -sic-. Suficientemente chauvinista y elocuente para endulzar la preconcebida y necesaria percepción política.

Trump se ha dado la lija de decir que los “Anchor babies” o bebés anclas nacidos de inmigrantes ilegales en EEUU, no tendrían derecho a la ciudadanía estadounidense. Es decir, Trump cuestiona la XIV enmienda de EEUU, que dice que “toda persona nacida o naturalizada en Estados Unidos, es ciudadano de Estados Unidos, por lo que ningún Estado podrá crear o implementar leyes que limiten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los EEUU”. Hasta dónde puede llegar la percepción amurallada de un hombre ofreciendo arengas inconstitucionales. ¿Es serio y realista prometer a sus hambrientos e iracundos electores, empaquetar de vuelta a todo aquel “coyote y coyotico”, que habiendo nacido en EEUU, haya cruzado el muro de Donald sin permiso? ¿Dónde queda el debido proceso de la mencionada enmienda? Todo este circo, por cierto, luce muy latino por populista… Historia repetida de la constituyente venezolana de 1999.

Esta capacidad de exacerbar el sentimiento colectivo de “América para los americanos”, tiene de cabeza a más de uno, colocando a otros candidatos del GOP -torpemente- en la misma onda. Habrá que esperar que alguien medianamente sensato, valiente y estadista, le recuerde al Sr. Trump que inducir la violación de su carta magna y satanizar a los inmigrantes bajo el rito de “ilegales” (el neoyorquino Donald Trump desciende de alemanes y escoceses), comporta un acto políticamente incorrecto, jurídicamente ilegal y socialmente inhumano.

Pero así es la política. Surrealista y circense. Así llegaron muchos megalómanos al poder y acabaron con sus naciones. Trump los lleva por una sola calle y sube como espuma en las encuestas, taladrando lo que la gente quiere oír y purgar. Pocos se atreven a desmentirlo porque los arrastra el patíbulo demoscópico. Me gustaría ver a Marcos Rubio (hijo de latinos) o a Hillary Clinton (liberal a carta cabal), decirle a Trump: “Su plan-paquete de deportación de niños nacidos en América, es arbitrario e irresponsable, porque no lo tolera nuestra constitución”. Pero EEUU está en una encrucijada de miedos, fatigas y frustraciones, producto de ocho años de minorías favorecidas y sentimientos desplazados. Y cuando un pueblo se convierte en ciudad gótica, Batman forever (Dixit A. Esté), es rey…

Queda claro. Si los venezolanos hubiésemos escuchado voces sabias en 1998, hoy no viviríamos entre acertijos y pingüinos. Americanos atentos al realpolitik… Se cansa uno.

 

 

Artículos relacionados

Top