La portería maldita del Madrid

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RUBÉN CAÑIZARES

El 22 de diciembre de 2012, Mourinho sentó a Casillas en La Rosaleda. Desde entonces, el marco blanco está gafado

Hace ya casi tres años, el 22 de diciembre de 2012, mientras unos cuantos afortunados ciudadanos de este país celebraban poseer un décimo de Lotería con el número 76.058, una gran mayoría de españoles se consolaba sentándose frente al televisor para disfrutar de una jornada de Liga que marcaría un antes y un después en la historia del Real Madrid.

El equipo entrenado por entonces por Mourinho visitaba en La Rosaleda al Málaga y lo haría con una bomba en su once titular: por primera vez en diez años, Casillas, capitán y emblema del conjunto blanco, sería suplente por decisión técnica. El entrenador luso, que ya llevaba varias semanas insinuando en sus comparecencia públicas que Íker no pasaba por su mejor momento, tomaba una decisión que 32 meses después aún sigue teniendo sus consecuencias en la portería del Real Madrid.

Exceso de inquilinos

Adán, Diego López, Keylor Navas, Kiko Casilla y el propio Casillas, hasta cinco porteros han protagonizado desde aquella Navidad de 2012 una serie de surrealistas situaciones que parecen haber tocado techo con el fichaje frustrado de De Gea por el Madrid. El elegido como heredero de Íker para ocupar durante la próxima década el arco del Madrid tendrá que esperar hasta el verano de 2016 para poner la rúbrica al contrato de seis temporadas que tiene pactado con el Real desde hace varios meses. O quizás el tren merengue ya nunca más vuelva a pasar. O, quién sabe, acabe por renovar con el United. El futuro dirá.

La primera víctima del gafe que persigue a la portería del Real Madrid desdeaquel fatídico 22 de diciembre de 2012 fue Adán. El canterano, campeón de Europa sub 19 con la selección española, fue quemando con bastante éxito etapas en «La Fábrica» hasta llegar a convertirse en el segundo portero del primer equipo durante las temporadas 2011-12 y 2012-13.

El pulso de Mourinho con Casillas lo elevó hacia la titularidad, no sus méritos, y dicha situación nunca le dio la tranquilidad deseada: «Todo fue un poco sorpresa; en el banquillo estaba el mejor portero del mundo». El tiempo demostró que el técnico portugués no confiaba en Adán, sino que simplemente quiso quitarse de en medio a Casillas: Cuando el mostoleño cayó lesionado el 23 de enero de 2013, Mourinho ordenó de inmediato el fichaje de Diego López: «Se me faltó al respeto», sostiene Adán de aquel episodio.

Ancelotti apuesta por López

En la temporada 2013-14, ya con Ancelotti en el banquillo, se recrudeció la polémica por la disyuntiva Diego López-Casillas. El gallego fue el elegido por el italiano para disputar la Liga e Íker jugaría Copa y Champions, precisamente las dos competiciones que en ese curso ganó el Madrid. Cada partido en el Bernabéu era una batalla dañina para la propia entidad por lo que para poner fin a esa guerra, el club blanco vendió a Diego al Milán y fichó a Keylor Navas.

Aparentemente, el ruido llegaba a su fin. La idea era que el costarricense jugara la Copa y partidos intrascendentes y Casillas fuera el titular en Liga y Champions, como así fue, pero Íker ya ni siquiera se acercaba a su mejor versión y el clima en el Bernabéu se volvió insostenible: el que un día fue el gran ídolo del madridismo se había convertido en un estorbo. Así que no había otra salida. Casillas debía irse del Real Madrid. Y se marchó, con destino a Oporto, a la vez que llegaba Casilla, previo pago de seis millones.

La polémica parecía por fin enterrada y la jerarquía clara: Kiko sería el segundo de Benítez y el «1» quedaba reservado para De Gea, aunque hasta que se finiquitara su fichaje, Keylor ocuparía ese rol. Pero he aquí que el United esperó hasta el día 31 para negociar el intercambio y se hizo mal y tarde. Sí, aquel inusual «gordo» del 22 de diciembre de 2012 aún no ha dicho su última palabra en el Real Madrid.

Tomado de ABC España

 
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