El ABC de Javier Gorriño / Abogado y experto policial
“Tenemos una deficiencia del 300% de funcionarios para la investigación del delito”

Hay desconfianza hacia la policía porque muchos funcionarios resultan implicados en hechos delictivos. Operativos como la OLP la gente los aplaude pero pronto llega el desencanto. El sistema judicial está por el suelo y en nada ayuda a la actuación de las policías, señala el autor de “Reflexiones sobre la Venezuela Insegura”.

Egresó de la UCV con post grados en Criminología y Criminalística con mención Cum Laude; además, en Gerencia y Administración de Policía. Trabajó en el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, en la Dirección de Inteligencia de la Armada y ha figurado en la directiva de la Policía del Estado Miranda y del Consejo Metropolitano de Seguridad Ciudadana. Su carrera docente es reconocida, a lo largo de años enseñando  en varias universidades como en el Instituto Universitario de Policía Científica (IUPOLC). Es autor de numerosos libros,  estudios y trabajos en prensa. Durante su carrera como investigador policial obtuvo el “Cangrejo de Oro” por  la resolución del caso del triple homicidio de Mamera en 1982 y  dos Cangrejos de Plata por los casos Estafas a Publicaciones Capriles (1981) y Robo al Instituto Nacional de Hipódromos (1982).  Su último libro circula bajo el título “Reflexiones sobre la Venezuela Insegura”, prologado por el renombrado ex Director de la PTJ Juan Martín Echeverría y por Javier Ignacio Mayorca, uno de los más  destacados periodistas de la fuente. Esta son sus reflexiones para los lectores del ABC de la semana.

“Hay muchos factores que han perjudicado a las policías, otrora eficientes

“Hay muchos factores que han perjudicado a las policías, otrora eficientes”

¿Alguna vez hubo política criminal?

Si, definitivamente. Recuerdo algunos intentos de hacer política criminal. La descentralización para lo que es prevención situacional es un intento de hacer política criminal en materia preventiva, con la creación de las policías municipales, teniendo en cuenta que ellas son las más cercanas al ciudadano. Saben dónde quedan las cosas, conocen a los vecinos, orientan en relación a los lugares a evitar por peligrosos, en fin, están pendientes de las pequeñas cosas que importan a la comunidad. Eso logró la política de descentralización, el nacimiento de las policías municipales, con bastante éxito en algunos casos. Evidentemente, hay unas mejores de otras, es el caso de la de Chacao, la de San Francisco en Maracaibo.

No obstante, hoy la gente siente a las policías cada vez más lejanas, desconfía de ellas en muchos casos. Es posible hacer labor policial sin estar cerca del ciudadano e infundirle seguridad. Me refiero a que por más patrullaje que exista –que también escasea-, si pasan de largo sin mayor vigilancia, ¿de qué sirve?

Hay muchos factores que han perjudicado a esas policías, otrora eficientes. La misma unificación del uniforme, tanto hacia afuera como hacia adentro. Antes, tú veías un policía de Chacao y te sentías seguro, veías uno de Libertador y tenías tus dudas; hoy, ves a uno de ellos y no los distingues, no sabes de dónde es, lo que hace que siempre tengas dudas. Allí comienza la primera erosión de la relación policía-ciudadano. Por otra parte, internamente, el joven policía de Chacao se sentía orgulloso de su uniforme, de su emblema;  ahora se siente uno más y fácilmente se mimetiza  con las malas costumbres de los policías malos.

¿Y la regeneración de las policías, tan mencionada como necesaria?

No se ha producido pues carecen de nuevas generaciones. El problema es que el policía que entra nuevo debe hacerlo a través del Consejo Nacional de Policía y por vía de la UNES, por ese sólo embudo. En El Hatillo, Miriam Do Nascimento entregó 180 funcionarios. Por motivos disciplinarios, hoy tienen apenas 150, no han podido incrementar un sólo funcionario más. Chacao ha tenido un único incremento, con Ramón Muchacho, de 80 policías pero esos funcionarios no vienen nuevos de la Escuela, sino son los que llaman “reciclados”, funcionarios que por cualquier razón renunciaron a otras policías y se incorporan a Chacao. Eso te da una visión de lo difícil que es, hoy en día, para cualquier alcalde, tratar de llenar las plazas que deben cubrir para el suficiente encuadramiento policial en función de las necesidades sus habitantes.

¿Pero hay limpieza interna o no?

Esa limpieza existe y se mantiene. Tiene mucho que ver con la percepción y la comunicación del ciudadano con la policía. Eso se ha perdido. Antes era fácil reportar y ubicar a un funcionario  que incurriera en irregularidades, corrupción, indisciplina. Ya no es así. El nuevo modelo policial lo impide y ha afectado mucho todo lo que es las policías preventivas. Ya no es fácil identificar a donde pertenece un funcionario y reportarlo. Dentro se ha perdido la disciplina y fuera la mística.

DESCONFIANZA

¿A qué le teme hoy más el ciudadano, al crimen o a la anarquía de sentir que no hay policía, ni ejército, ni gobierno que lo proteja?

Creo que a ambas cosas. Además, se percibe la desconfianza hacia la policía, por estar muchos funcionarios implicados en hechos delictivos como secuestros, que se denuncian algunos, pero no la mayoría por esa misma falta de confianza en personas e instituciones. En las bandas de secuestradores hay policías y eso lo sabe el ciudadano, lo denuncian los medios de comunicación. Avisan a las víctimas que no acudan a los cuerpos policiales pues ellos tienen su gente allá… ¿cómo va a haber denuncias? No solo en secuestros, hay muchos delitos que no son denunciados por esa misma realidad.

Hemos llegado a un punto en que la gente tiene la sensación de que esto es incontrolable, irreversible…

Y lo seguirán pensando mientras sigas apareciendo en el panorama operativo como la OLP los cuales, al principio, la gente los aplaude pero pronto llega el desencanto. Al poco tiempo se percatan de que no son solución, de que no han servido para nada, salvo para empeorar la situación. El problema es que eso es un simple remedo de las redadas que se hacían en los años 60, 70, 80 y 90. Antes se justificaban, aunque no representaban ningún éxito. Se llamó Plan Unión porque era la actuación unificada de las policías. Hacías un operativo, por ejemplo, en Catia y, si conseguías un tipo que merodeaba por allí, -en virtud de que se permitían las detenciones administrativas-, muy lejos de sus lugares habituales y en actitud sospechosa, podías retirarlo de la vía pública y retenerlo por 72 horas. Eran detenciones para chequear por dactiloscopia, cédula de identidad, datos personales, si el individuo presentaba antecedentes penales y demás. Hoy no existe esa posibilidad. Luego, había otro procedimiento –no voy a decir que era bueno pero sí un instrumento- que era la Ley de Vagos y Maleantes, que permitía detener a un tipo que anduviera por la calle, que no justificaba su presencia en una zona determinada, con antecedentes penales, que no trabajaba  ni tenía oficio conocido y vivía en el otro extremo de la ciudad. Pues bien, ese tipo se pasaba a la orden del gobernador y se le aplicaba esa ley. Hoy en día, cuando no hay esos mecanismos legales de que se disponía antes, no se justifica una redada pues no puedes detener a nadie, con el agravante de que los resultados van a ser igual de nefastos como lo podían haber sido antes.

¿Cómo es en otros países?

Se hablaba de operativos militares y policiales cuando el objetivo era detener a los inmigrantes en California, cuando hay operaciones de aduanas en Estados Unidos. Sin embargo, ellos mismos se han dado cuenta de que no funciona. Molestas a mucha gente sin éxito.

¿Y qué es lo que funciona, porque hay ciudades como Medellín, como Sao Paulo, como Nueva York, San Francisco, que lograron reducir sus índices de criminalidad…

Y el mismo México! Allí se ha logrado bastante a pesar de la gravedad de la situación con los narcos. Pero es aquí donde hace falta dedicarse a hacer política criminal y olvidarse del operativo, Tanto en prevención, como en investigación del delito –que está muy mal-  y en penitenciarismo. En ninguna de las tres áreas se ha trabajado.

¿Qué grandes líneas  recomienda?

La Prevención se divide en social y situacional. La situacional es la policial preventiva. La social tiene que ver con las acciones a tomar sobre aquellos delincuentes en potencia, que no lo son, pero que sus condiciones de vida podrían llevarlos hacia allá. Antes, mal o bien, eso se atacaba a través de diferentes programas, recreación dirigida en barrios, programas deportivos, de colocación familiar (buscar familias adecuadas para los abandonados), estudios básicos e internado para casos graves y otros. Hoy no existe nada de eso.  En cuanto a la prevención situacional, la cosa no es mejor: tenemos apenas el 30% de los municipios cubiertos con policías municipales muy afectadas, con poco personal, mal pagados, con atrocidades del nuevo modelo policial que van desde como esto del uniforme único, con desviaciones de jerarquía y criterios, con el UNES que forma mal el talento humano.

“Lo más nefasto que ocurrió a la Policía Metropolitana fue su militarización”.

“Lo más nefasto que ocurrió a la Policía Metropolitana fue su militarización”.

ABANDONO

¿Y en investigación criminal? Nuestras policías eran consideradas entre las mejores del mundo unos 20 años atrás…

En investigación del delito tenemos una deficiencia del 300% en funcionarios preparados para investigación del delito. Desde hace al menos 12 años no se crece nada en CICPC, lo que antes era PTJ. Detalles como el edificio sede el cual, cuando se fundó la policía en 1958 se tomó un apart-hotel que era Parque Carabobo. Allí, con dry-wall se dividió los espacios, se hicieron laboratorios, oficinas. Luego pusieron un banco, quebró y se instaló allí la PTJ. La gente iba allí a poner denuncias. Eran instalaciones que no fueron creadas para ser centrales, no adecuados, pero funcionaban. Hace más de 30 años, Luis Herrera puso la primera piedra de un edificio en Parque Carabobo destinado a sede de la policía, que luego a Blanca Ibáñez no le gustó y pusieron una escuela de música. Bajo las presiones que había, en San Agustín comenzaron a construir la Central de la PTJ, edificio que aún no se ha terminado: pasó Lusinchi, Carlos Andrés Pérez, Caldera, Chávez, Maduro…y el edificio sigue en construcción. ¡Han durado más que las pirámides de Egipto en levantarse! Cuando se termine, ya tendrá 30 años de atraso. Te cuento esto para que veas, nada más en edificaciones policiales, la rémora que existe. Y pensar que cumplimos etapas muy honrosas: nos destacamos por ser el primer país con clave dactilar que lleva el nombre del país de origen, no de sus autores. Somos los únicos que nos conocen como “clave dactilar venezolana”.

¿Y el Poder Judicial, que hoy debía escribirse con minúsculas en este país?

¿Los jueces? Todos temblando, los pocos jueces que hay los eligen a dedo y los manejan como les da la gana, los fiscales sobresaturados cada uno con 700 casos, el sistema judicial está por el suelo y en nada ayuda a la actuación de las policías.

Y ni hablar de los niveles de impunidad. ¿Cuál es el aporte de su libro “Reflexiones sobre la Venezuela Insegura”?

Comparar lo que teníamos antes con el estado actual de cosas.

¿Identifica la raíz del problema?

Hay vicios y deformaciones que traemos desde la época de la Independencia. La militarización de las policías es uno. Lo más nefasto que ocurrió a la Policía Metropolitana fue la militarización, que acarreó tres problemas básicos, sin hablar de corrupción que es capítulo aparte: los militares en tiempos de Páez estaban acuartelados, contaban con numerosas edificaciones y el policía, prácticamente, se quedó para cuidarlas. Por otra parte, la separación entre tropa y oficialidad, esta última muy bien preparada y uniformada y una tropa –lo que veía la gente- muy mal vestida y muy mal educada. Eso era lo que había. La creencia era que al civil había que disciplinarlo, de allí que en los cuarteles digan al funcionario transgresor: “Pareces un civil!”. Eso fue transmitido al policía metropolitano y por ello maltrataba al ciudadano. De allí viene aquello de: “Póngase contra la pared…!”. Hicieron una mala policía como fue la metropolitana.

¿Es que la Guardia Nacional no se creó para conducir policías…

No, pero la pusieron en eso y fue un gran error. Para los militares son policías y para los civiles son militares. Es un arroz con mango que le ha quitado identidad como institución. En mi opinión ha sido una mala copia de la Guardia Civil española. La Policía Nacional fue el puntillazo pues ahora sí que la GNB no se justifica. Tampoco se justifican las milicias y tantas cosas que han inventado.

 

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