POR QUÉ ES HISTÓRICO EL ACUERDO ENTRE COLOMBIA Y FARC SI AÚN NO SE FIRMÓ LA PAZ

De un lado, más de medio siglo de combates, más de 220.000 muertes y 7,6 millones de víctimas, una grotesca acumulación de capas geológicas de dolor y rencor, de escenas repetidas de violencia.

Del otro, lo contrario de la repetición, lo único, lo que no había ocurrido antes, una fotografía del gesto opuesto al de la violencia: un apretón de manos; el que se dieron en La Habana este miércoles el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el máximo comandante de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”.

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Ante la imagen y sobre todo ante el anuncio de que en menos de seis meses habrá -podría haber- un acuerdo definitivo para ponerle fin al conflicto, Colombia ha comenzado a cantarle loas a la paz.

Eso sí, con excepciones, algunas de extrema popularidad, como el expresidente Álvaro Uribe, quien ha cuestionado los anuncios.

Pero si la paz estará estampada en el papel, si es que se logra, tal vez recién en marzo de 2016, ¿a qué son las loas?; ¿qué ha ocurrido de especial este miércoles 23 de septiembre?

Primero, la foto, el apretón de manos, todo frente a la mirada del presidente cubano Raúl Castro.

PLAZO CONCRETO

“La única foto que había entre Pastrana y Tirofijo fue filtrada a los medios de comunicación”, recuerda Andrei Gómez Suárez, investigador colombiano de la Universidad de Oxford, especializado en justicia transicional.

Esa imagen furtiva había sido tomada en las montañas colombianas, donde se habían reunido el entonces presidente Andrés Pastrana y Manuel Marulanda Vélez (Tirofijo), el líder de las FARC que murió en 2008.

Su intento de alcanzar la paz a fines de los 90 fracasó, uno de varios -encarados por varios presidentes colombianos- que no terminaron en acuerdo.

Más allá de la instantánea de La Habana hay otros elementos que hacen pensar que se trata de un anuncio histórico.

El hecho, por caso, de que se haya establecido una fecha límite para la firma de un acuerdo definitivo.

El 23 de marzo de 2016. “A más tardar ese día”, dijo Santos, “estaremos dando un adiós definitivo a la última y más larga guerra de Colombia, y no solo de Colombia sino de toda América”.

“En el caso colombiano nunca se había fijado una fecha”, indicó a BBC Mundo Gómez Suárez.

Ahora bien, para el académico, eso podrá ser único, pero también es peligroso, porque si se demoran más para cerrar los acuerdos pendientes en temas como desmovilización y dejación de las armas para el cese el fuego, “la gente va a decir que el gobierno y las FARC le mintieron al país”.

Aunque dice que entiende “que están sacando el máximo provecho a este momento para movilizar a la población” en favor del proceso, luego de haber pasado momentos críticos en torno a marzo y abril, cuando se dio un incremento de acciones bélicas por parte de las FARC.

JUSTICIA

El otro elemento de carácter histórico es el acuerdo sobre justicia, sobre qué ocurrirá con los responsables de crímenes cometidos en el marco del conflicto.

“Estamos sentando un precedente ante la comunidad internacional que puede dar esperanza para otros conflictos armados en el planeta”, dijo el presidente Santos.

Por un lado, contempla que los responsables que puedan ser procesados no sean sólo los de la guerrilla sino también miembros de las fuerzas armadas y civiles que hayan cometido crímenes en el marco del conflicto.

Por otro, establece penas diferenciadas para quienes cuenten la verdad, comprometiéndose a reparar a las víctimas y quienes no lo hagan.

“Esto es histórico”, dice Gómez Suárez, “porque la guerrilla y el gobierno por primera vez han acordado que tiene que haber un sistema judicial que permita satisfacer el derecho de las víctimas, eso no había pasado en ningún otro proceso de paz en Colombia y en el mundo”.

“Es la primera vez en unos 30 años de negociaciones con las FARC que ellos y el Estado se ponen de acuerdo sobre un mecanismo de rendición de cuentas judicial”, acota Christian Voelkel, analista para Colombia del International Crisis Group.

Voelkel le dijo a BBC Mundo que el hecho de que hayan alcanzado ese consenso deja en claro que las dos partes “han tenido que hacer concesiones muy difíciles”.

Las FARC por reconocer “los límites de la motivación política” de sus acciones, admitiendo que hay acciones que quedan por fuera de esa justificación.

El Estado por admitir que el mecanismo de justicia pueda alcanzar a sus propios agentes.

A todos estos puntos se suma el hecho de que el anuncio se ha dado en un contexto en el que -en más de dos meses de cese el fuego unilateral de las FARC y de disminución de acciones ofensivas del gobierno- se ha registrado el más bajo nivel de violencia asociada al conflicto en los últimos 40 años, según datos compilados por el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC).

Y que el proceso está recibiendo un fuerte apoyo internacional, desde el papa Francisco, quien días atrás advirtió: “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”, hasta Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, John Kerry, dijo que los anuncios de este miércoles “constituyen un progreso histórico hacia un acuerdo de paz definitivo”.

 
Natalio CosoyNatalio Cosoy

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