EL 6D Y…
LAS ELECCIONES DE STALIN

Stalinistas como Chávez, sus seguidores ya deben estar girando instrucciones a los medios privados para que ni se les ocurra dar cómputos nacionales el 6D. De la misma manera del truco chambón del Parlatino, hay que impedir a toda costa que se sepa que en esas elecciones la oposición les metió 60 o 70% por el buche, para usar la frase amorosa del Gigante Eterno. Stalinista, pues el monstruo de Georgia decía que más importantes que los votos es quien los cuenta y los proclama.

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Estando la oposición en manos de políticos, gracias a Dios, también deben estar dando órdenes a todos para que ese día toda declaración, anuncio y referencia a los resultados, cuando lo permita Tibisay, claro, empiece diciendo la verdad: 60 a 40%, o 70 a 30% (¿80 -20?). Hasta pizarras y pancartas. Porque lo que está absolutamente claro es que en el voto popular lo que va a haber es una pela al gobierno.

Ese es el gran triunfo. Vamos ahora con la mayoría de diputados. Los mejores análisis de las encuestas al día de hoy revelan que si se mantienen las tendencias la oposición está entre acariciar las dos terceras partes y tener una clara mayoría. Pero no puede olvidarse que las trampas el chavismo las monta antes y ya lo hizo, a plena luz el día, con la obsecuencia del sistema judicial: morochas, más diputados a las circunscripciones chavistas, rediseño obsceno de los circuitos para favorecer al gobierno (lo de Margarita es desvergonzado), las  inhabilitaciones repartidas como arroz por el ex abogado del gobierno, etc.

Tanto ha sido el truco que no hace mucho parecía imposible convertir el triunfo popular en mayoría. Pero el peor gobierno humano sobre la faz de la Tierra y una oposición perseguida y encarcelada que ha resistido unida hacen cada vez más seguro una Asamblea Nacional democrática. Estas tendencias favorables, sin embargo, no pueden hacer olvidar la magnitud de la iniquidad electoral. Hay que decirlo desde luego: el supuesto cada vez más lejano de un país en que la oposición  tiene una amplísima mayoría popular con  una Asamblea en manos de una pequeña minoría es inicuo, ilegítimo y de paso inconstitucional.

Como el gobierno es stalinista, aseguró a quien cuenta los votos. En una elección de muchas circunscripciones, cada diputado cuenta. El alma del pueblo ya se convenció de que esto no sirve. Ahora hay que hacerla respetar en cada lugar.

 

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