LOS MUERTOS SON PELIGROSOS

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“DEAD MAN WALKING” Con una dosis de humor negro heredada de los británicos y no sin cierto sadismo gringo, en las cárceles norteamericanas repiten esta letanía a quienes, estando condenados a la pena capital, caminan por el pasillo de la muerte.

El régimen venezolano camina por el mismo pasillo. Está exánime, sin aliento, sin apoyo popular. Maduro, como Hitler en el bunker, da órdenes a ejércitos inexistentes y a generales que voltean a verse, sabiendo que son dislates lo que dice.

Con él quedan algunas decenas de voraces depredadores que aun piensan que pueden raspar algo de la olla. Esos son los más peligrosos. Son fieras heridas, arrinconadas, capaces de cualquier zarpazo.

Nicolás ha sido sacrificado en el altar de los grandes compromisos internacionales. Los Castro y Obama tienen la mejor recompensa en la reanudación de sus relaciones y en la firma de paz en Colombia. Ya el gobierno venezolano no mueve fichas. Tendrá que ver como se salva el solo.

A Chávez alguna vez le temieron, mas en la oposición que en el gobierno. Factores de poder venezolanos, le hicieron ver a los gringos que era preferible que Chávez accediera al poder por vía electoral para que no se aliara con las FARC y el ELN en una guerra de guerrillas que podía desestabilizar la región. Llegó al gobierno y desde allí comenzó la domesticación del Socialismo del Siglo XXI. Aliado de Bush en la procura de mejores precios del petróleo, se le tolero toda la retórica incendiaria e inofensiva. Hugo Rafael siempre supo meterse con el santo pero no con la limosna.

Menos dotado que su legatario, Nicolás no pudo con el país. No tuvo ni el coraje ni la capacidad para dar un viraje cuando podía y cuando el petróleo estaba a 100 dólares. Ahora es cuando cuentan los cientos de miles de millones de dólares esquilmados por los altos enchufados. El país cubierto de miseria y de decepción es un caldo de cultivo para cualquier aventura, sobre todo de los que no quieren perder privilegios y canonjías.

Van a negociar su agonía y su pellejo, eso está claro. Pero nadie negocia para que lo embromen, de manera que si la negociación no resulta satisfactoria, le pueden dar un palo a la lámpara.

Los muertos son peligrosos, sobre todo aquellos como Pedro Paramo, el del Llano en Llamas de Juan Rulfo, que no sabía que lo estaba.

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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