LA OPEP AL LLEGAR A SUS 55 AÑOS
(¿Y LOS PRÓXIMOS?)

La Organización de Países Exportadores de Petróleo ha sido estigmatizada por la prensa de las naciones industrializadas desde su fundación en Bagdad en 1960.

Para muchos analistas, se trata de un cartel que restringe la oferta para fijar precios del petróleo crudo por encima de su costo marginal, aprovechándose de su posición de dominio en el mercado mundial y generando enormes rentas para los países exportadores, para las empresas petroleras internacionales y para los fiscos de los países consumidores desarrollados. Pero no es exactamente así.

petroleo

El petróleo pierde participación relativa

Lo cierto es que la OPEP nunca ha controlado totalmente la cotización internacional del petróleo, si bien por su posición de dominio -setenta y dos por ciento de las reservas probadas del mundo (2014)-, ella influye en la determinación del precio del crudo…pero solo a boca de pozo porque los países desarrollados llegan a captar en impuestos hasta el 80% del precio a nivel del consumidor final.

La OPEP más bien ha seguido el mercado, tanto que los shocks de precios de los años 70 (1973-74 y 1979-81), originados en eventos geopolíticos en el Medio Oriente,  fueron acompañados pormovimientos especulativos y la OPEP, en cierta medida, se dejó llevar por los acontecimientos sin tener una estrategia a largo plazo.

Una descomunal transferencia de recursos de las naciones consumidoras a los países exportadores se produjo a partir de los referidos shocks. Pero el consumo mundial cayó, la oferta de crudo no OPEP subió, la conservación y la eficiencia energéticas se propagó y las demás fuentes de energía, renovables o no,  se expandieron. Sobrevino una guerra de precios en 1986, permitida (o diseñada) por los exportadores con grandes reservas del Golfo Pérsico-Arábigo. Tuvo lugar una corrección en los valores del crudo y se inició un reordenamiento del mercado energético mundial (que no ha cesado).

Desde entonces, la OPEP, con mayor madurez, fijó un precio (piso) de referencia de $18/b y unas cuotas de producción para sostenerlo, a partir del cual comenzó de nuevo a subir el consumo y a moderarse un poco la expansión de los suministros no OPEP y de las demás fuentes de energía (nuclear, eólica, solar, biocombustibles, hidroelectricidad, etc.), abriendo espacios para el aumento de la producción de la OPEP en forma sostenida; hasta que se desató la crisis financiera mundial de 2008-2009. No obstante, el petróleo continuó perdiendo participación relativa en la matriz energética mundial.

La historia se repite

En los primeros tres lustros del siglo XXI, se ha repetido la historia. Un nuevo boom de precios llenó de una colosal renta a los países exportadores. Algunos países de la OPEP olvidaron un poco la experiencia de las décadas anteriores (otros ahorraron y crearon fondos anti-cíclicos). Se ha vuelto a contraer la demanda, se hicieron rentables los recursos no convencionales de gas y petróleo de lutitas; se desarrollaron innovadoras tecnologías de extracción y mejoramiento de crudos extra-pesados; aparecieron nuevos productores del hidrocarburo; mejoró la presencia del carbón en la matriz energética; se reafirmó la sustitución del petróleo por fuentes de energía renovables, y se dio un nuevo impulso a las medidas de eficiencia y conservación energéticas. Todo ello, alentado por una extraordinaria Revolución Tecnológica y por una creciente conciencia ambiental por parte de gobiernos, organismos multilaterales, empresas privadas y sociedad civil, en respuesta al calentamiento global y el cambio climático.

Al igual que en 1986, se ha producido desde junio de 2014 una nueva corrección del mercado. La decisión de Arabia Saudí y sus aliados en el Golfo Pérsico-Arábigo de no continuar reduciendo la oferta para soportar los precios parece orientada a detener la erosión del petróleo como fuente de energía a largo plazo. De hecho, entre 1973 y 2011, este hidrocarburo ha bajado de 46% a 31% su participación en el suministro mundial de energía primaria. Más aún, la producción de petróleo crudo de la OPEP, alrededor de 30 millones de barriles diarios, no ha aumentado prácticamente desde 1973 y se ubica actualmente en un nivel similar al de 1979.

La abrupta caída de más de 50% en la cotización internacional del petróleo crudo durante el último año y el llamado “doublé dip”, o segundo desplome experimentado en las últimas semanas, debe llamar a reflexión a los países altamente dependientes de la renta petrolera, especialmente aquellos que no ahorraron durante el boom de precios de los últimos tres lustros (el más prolongado de la historia). La Maldición de la Abundancia (Resource Curse) y la Enfermedad Holandesa se han desplegado en toda su magnitud. La sobrevaluación de la moneda ha condenado a la desaparición o al estancamiento de la producción de las actividades económicas no petroleras, como la agricultura y la industria manufacturera.

Un nuevo paradigma

Se gesta en el mundo un nuevo paradigma energético, más eficiente, más verde y más descarbonizado; pero la OPEP no puede renunciar ni a su responsabilidad ni a su derecho a influir en la determinación del valor de su recurso natural. Urge que ella diseñe una estrategia para alcanzar un nuevo precio (piso) de equilibrio, que brinde estabilidad al mercado y vuelva a reanimar la demanda y el crecimiento económico mundial a largo plazo.

En paralelo, en el plano interno los países exportadores de petróleo, como Venezuela, deben formular y ejecutar un cuerpo de políticas públicas dirigidas a estimular la inversión pública y privada, nacional y extranjera. Tales políticas públicas deben sustentar el desarrollo futuro en un uso racional de los ingresos petroleros con equidad social, mientras se dan pasos firmes y consistentes para diversificar la economía e incrementar la producción nacional y las exportaciones de bienes y servicios. De lo contrario, los países exportadores de petróleo que no ahorraron durante el último boom de precios, seguirán sumergidos en el subdesarrollo y el atraso, sin beneficiarse de la Revolución Tecnológica y de la sociedad del conocimiento.

*Luis Xavier Grisanti es profesor de los postgrados de hidrocarburos de la UCV y la USB. Ex gerente de planificación de comercio internacional de PDVSA y ex Delegado de Venezuela a las Conferencias Ministeriales, Junta de Gobernadores y Comisión Económica de la OPEP.

*Versión ligeramente editada

 

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